La jurista vitigudinense, que ya ha presentado este trabajo en Las Vegas y Miami, hará lo mismo este lunes en Salamanca. Su libro, 'Bitcoin: una nueva forma de propiedad privada', analiza los desafíos jurídicos y fiscales que plantean los criptoactivos en ámbitos como las herencias y la propiedad digital.
La jurista salmantina Clara García Prieto presenta este lunes, 8 de junio, su primer libro titulado "Bitcoin: una nueva forma de propiedad privada". El acto se celebra a las 20:00 horas en la Sala de la Palabra del Teatro Liceo de Salamanca, con entrada libre hasta completar el aforo.
Durante la presentación, la joven escritora, natural de Vitigudino, estará acompañada por dos destacadas figuras del panorama social y académico. Se trata de Joaquín Merchán Bermejo, presidente del Consejo General de Graduados Sociales de España, y Enrique Cabero Morán, presidente del Consejo Económico y Social de Castilla y León, quienes dialogarán con la autora sobre los diversos enfoques de la obra.
A sus 27 años, García Prieto cuenta con una sólida trayectoria tras graduarse en Derecho por la Universidad de Salamanca (USAL) y formarse en el Centro de Estudios Garrigues. Su obra, publicada bajo el prestigioso sello editorial Tecnos (Grupo Anaya), nace con la vocación de llenar un vacío documental evidente en el panorama jurídico español.
En esta entrevista, la autora desgrana las claves de una publicación que examina cómo Bitcoin está transformando conceptos fundamentales como la propiedad, la herencia o la fiscalidad, ofreciendo una perspectiva detallada sobre los retos y oportunidades que plantea en la actualidad.
Para los lectores que aún no te conocen, ¿podrías presentarte y explicar a qué te dedicas?
Mi nombre es Clara García y soy abogada tributaria especializada en la fiscalidad de Bitcoin y activos digitales. Previamente trabajé en el departamento fiscal de Telefónica durante cuatro años y cursé el máster de acceso a la abogacía y derecho empresarial en el Centro de Estudios Garrigues. Estudié Derecho en la Universidad de Salamanca, algo que me llena de orgullo por ser mi tierra. Además, el alma máter me viene de mis padres, que tienen una asesoría en Vitigudino, una influencia que ha sido fundamental para mí.
¿De dónde surge tu interés por el Bitcoin y cómo le explicarías en qué consiste a alguien que no sabe nada de este tema?
Mi interés nace de un auténtico vacío legal y fiscal respecto a este activo, que era un completo desconocido y generaba mucho miedo en la población y en las instituciones. Creía necesario cubrir ese hueco. Si tengo que describir qué es Bitcoin, diría que es propiedad privada en la era digital en pleno siglo XXI. Por eso, precisamente, el libro lleva ese título.
¿Es Bitcoin una especie de dinero virtual con el que se consiguen recursos económicos reales?
Existe un gran debate sobre esto. Para que sea moneda de curso legal, un Estado debe reconocerlo, como ocurre con el euro, que es con lo que pagamos los impuestos. Bitcoin no tiene ese reconocimiento a día de hoy, pero posee cualidades que permiten considerarlo propiedad privada. El matiz más importante es que es un activo que no ha necesitado de la confianza de las instituciones para existir, algo inédito en la historia. Tradicionalmente, la propiedad dependía de quien tenía la capacidad de reconocerla o quitarla; en este caso, depende de los propios individuos.
¿No genera mayor inseguridad jurídica el hecho de que no exista un respaldo institucional para el dinero que los particulares invierten en Bitcoin?
Hay que diferenciar el activo de la forma de tenerlo. Bitcoin no tiene riesgo de contraparte, al igual que el oro. Es natural que el lector se pregunte quién respalda este activo, y la respuesta es que nadie lo respalda. Precisamente por eso no incorpora riesgo de contraparte; no es una promesa ni depende de una entidad emisora, sino que es un activo digital al portador. Otra cosa es si lo custodias tú mismo o lo tienes en una compañía. Estas plataformas operan hoy bajo el reglamento MICA, que les impone estrictas obligaciones como prestadores de servicios.
¿De qué depende que el valor de Bitcoin suba o baje? ¿A qué tipo de referencia está sujeto?
Es uno de los grandes debates. Bitcoin es un activo finito del que solo existirán 21 millones de unidades, las cuales se van liberando con el tiempo mediante una prueba de trabajo. Esto difiere del dinero fiduciario, que se imprime cuando es necesario. Al tener una oferta fija y determinística, lo que mueve el precio son las expectativas de los individuos y de las instituciones. Mientras que los particulares se mueven más por tendencias de los medios, las instituciones financieras o los Estados tienden a mantener el activo una vez que lo adquieren, sin importar las bajadas temporales. Lo que mueve el precio es la demanda actual basada en las expectativas de su rol futuro.
A nivel personal, ¿has invertido en Bitcoin en alguna ocasión o lo haces de forma habitual?
En este aspecto soy siempre muy prudente. Diría que soy una fiel creyente en Bitcoin como sistema, pero no doy consejos de inversión a nadie. Lo que considero necesario es entender un activo que supone una auténtica revolución para instituciones jurídicas tradicionales como la propiedad privada y las herencias. Los abogados y asesores fiscales nos enfrentamos a un gran reto profesional y debemos estar preparados.
En cuanto a la fiscalidad, ¿se deben pagar impuestos por los beneficios obtenidos con Bitcoin como ocurre con otros productos de inversión?
Sí, por supuesto que hay que pagar impuestos. Aunque no existe una normativa específica para criptoactivos, desde 2018 la Agencia Tributaria considera que tienen un valor intrínseco y, por tanto, se debe gravar esa ganancia. La Dirección General de Tributos ha emitido consultas aclarando su tratamiento. Bitcoin tributa cuando se genera un hecho imponible, como venderlo por euros o intercambiarlo por otro criptoactivo, lo cual se califica como una permuta. También tributaría si se transmite mediante una donación o una herencia. Aunque es un activo particular, se ha ido encajando en el marco del IRPF.
De cara a la presentación del lunes en Salamanca, ¿el libro está enfocado a un público especializado o puede interesar a cualquier persona?
Está escrito para todo el mundo. De hecho, una de mis primeras lectoras fue mi madre y le ha encantado. Muchas personas de edad avanzada que lo han leído me transmiten una gran acogida. Me escriben lectores de 60 y 70 años agradeciendo que les haya acercado de forma sencilla a un mundo que desconocían por completo. Mi intención era precisamente esa: que fuera comprensible para cualquiera.
¿Cómo se puede adquirir la obra? ¿Está disponible en librerías físicas o solo a través de internet?
Se puede encontrar en casi todas las librerías de España y en plataformas digitales como Amazon. Además, durante la presentación en el Teatro Liceo habrá un punto de venta físico. También cuenta con distribución internacional; tengo amigas en Londres y Estados Unidos que han podido adquirir el libro en papel sin problemas.
¿Te está sorprendiendo la buena acogida y el respaldo que está recibiendo el libro en sus primeros pasos?
Sí, está siendo una acogida muy bonita y llena de cariño. Siento que mi objetivo de abrir un espacio de reflexión se ha cumplido y estoy muy contenta. Próximamente estaré en la Feria del Libro de Madrid y acabo de regresar de presentar la obra en ciudades como Miami y Las Vegas, por lo que la experiencia está siendo estupenda.