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VÍDEO | "Me apasiona diseñar el laberinto de una ruta teatralizada", afirma Roberto García Encinas, el actor que da vida a la historia de Salamanca
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VÍDEO | "Me apasiona diseñar el laberinto de una ruta teatralizada", afirma Roberto García Encinas, el actor que da vida a la historia de Salamanca

Publicado 05/06/2026 11:31

El actor y dramaturgo salmantino repasa sus más de dos décadas de trayectoria profesional y la evolución de su compañía, Intrussión Teatro, así como el panorama de las artes escénicas locales y su pasión por la creación de rutas teatralizadas en la ciudad.

Roberto García Encinas es uno de los rostros más reconocibles del teatro en Salamanca. Con una trayectoria que abarca más de dos décadas, el actor, director y dramaturgo ha sabido ganarse el afecto del público local a través de sus numerosas interpretaciones de personajes históricos y sus montajes teatrales.

Formado en la Escuela de Arte Dramático de Valladolid, García Encinas dio sus primeros pasos en el colegio de la mano de un profesor apasionado. Tras intentar abrirse camino en plazas tan competitivas como Madrid y Barcelona, regresó a Castilla y León para fundar su propia compañía, Intrussión Teatro, en el año 2004.

En esta entrevista, el creador salmantino se sincera sobre los entresijos de su profesión, la complejidad de los trabajos por encargo para programas como Plazas y Patios y su visión sobre la evolución cultural de la ciudad tras la pérdida de espacios emblemáticos como La Malhablada.

Los inicios y la vocación teatral

¿Cómo brotó esa vocación? ¿Cómo fue el inicio en tu infancia, donde parece estar la raíz de tu gusto por la interpretación?

La infancia, ¡largo me lo fiáis! Había un profesor en el colegio, don Fulgencio Prieto, al que no olvidaré nunca, que llevaba un grupo de teatro. Lo hacía con una pasión que nos transmitió a todos. En aquella época no existía el término "extraescolares"; simplemente íbamos los miércoles por la tarde y, al final de curso, hacíamos una función. Aquello me fascinó. Estaba deseando que llegara la obra de fin de curso, aunque solía coincidir con los exámenes y había algo de conflicto. Después del instituto decidí formarme de manera más seria en la Escuela de Arte Dramático de Valladolid. Allí descubrí el teatro de una forma más profunda y aprendí a escribir y a estar detrás de los escenarios.

Eres uno de los muchos que decidió ir a Madrid a intentar hacerse un hueco en la profesión. ¿Cómo recuerdas esa experiencia?

No fue un recuerdo muy agradable. En Madrid me di cuenta de que los días tienen doce horas y que es una carrera de fondo muy dura. Hacer castings es un trabajo extra que requiere mucho esfuerzo; conozco a compañeros que hacen tres o cuatro diarios. Yo no podría con eso, las negativas no me gustan y decidí que no era para mí. Probé también un poco en Barcelona, pero al final regresé a Valladolid y, posteriormente, terminé en Salamanca. Aquí fue donde formé mi compañía y, gracias a unos cursos en Fisterra con Andrés Lima, descubrí mi faceta en la dramaturgia y la creación escénica.

La trayectoria de Intrussión Teatro

¿Fue un punto de inflexión en tu carrera la formación de Intrussión Teatro y las giras que realizasteis?

Totalmente. Tuvimos mucha suerte porque empezamos en 2004, una época económicamente boyante en la que las subvenciones casi te buscaban a ti. Además, nuestro primer montaje fue un Quijote, coincidiendo con el cuarto centenario de la publicación de la primera parte de la obra. Como ninguna otra compañía de la red de teatros de Castilla y León tenía un Quijote en ese momento, estuvimos en el lugar adecuado en el momento justo.

¿Qué ocurrió después con la compañía?

Sigue funcionando. Al principio éramos una sociedad formada por Manuela Vicente, Esther Naca, Alfonso Mendiguchía y yo. Con el tiempo, Alfonso se marchó a Madrid y nos quedamos los otros tres. Luego llegó la crisis, pero he logrado mantener la compañía activa bajo el nombre de Intrussión Teatro. Ya estamos cerca de cumplir los 25 años de trayectoria.

El proceso creativo y los encargos locales

Actualmente, gran parte de tu trabajo consiste en representaciones por encargo para programaciones culturales específicas, ¿cómo afrontas estos proyectos?

Afortunadamente, en Salamanca contamos con una programación que apoya mucho a los artistas locales, como Plazas y Patios o las propuestas de turismo de Las Llaves de la Ciudad. Por ejemplo, estuvimos cuatro años realizando una ruta teatralizada sobre el Lunes de Aguas. Son trabajos de encargo que asumo con mucho placer. Me encanta la fase de documentación; no me limito a copiar y pegar de Wikipedia, sino que busco ir más allá para sacarle jugo a la historia. El objetivo es ofrecer propuestas ligeras y entretenidas para que el público disfrute y, al mismo tiempo, aprenda.

¿Con qué disfrutas más, con la actuación directa ante el público o con esa labor previa de documentación y diseño del espectáculo?

La parte creativa me parece todo un reto fascinante. Actuar es un gran trabajo que sufro en mis carnes, pero diseñar el laberinto de una ruta teatralizada, hacer esquemas gigantes en cartulinas, leer y ver documentales es lo que realmente me apasiona. El día del estreno es clave para comprobar si todo ese engranaje funciona. Como actor, es a partir de la tercera o cuarta función cuando empiezo a disfrutar plenamente y a improvisar.

Has interpretado a numerosos personajes históricos de Salamanca. ¿Te reconoce la gente por la calle en su día a día?

Sí, a veces ocurre. Al ser una ciudad pequeña, hay gente que me reconoce, me para o se queda murmurando al pasar. Es algo que se agradece. En eventos como Plazas y Patios se reúnen entre 200 y 300 personas por función, y al estar presentes casi todos los años, acabamos formando parte de la vida cotidiana de los salmantinos interesados en la cultura.

El mundo artístico aporta muchas satisfacciones, pero siempre existe el tópico de la reacción familiar. En tu caso, ¿qué opinaban tus padres sobre tu profesión?

Mi madre me sigue diciendo a día de hoy que busque un trabajo de oficina o algo más "serio" como Correos. Ella es muy práctica y se preocupa por la estabilidad y la jubilación. En cambio, mi padre, que ya falleció, era más soñador, como yo. Se sentía muy orgulloso, iba a ver todas las funciones y siempre llegaba el primero.

Salamanca cuenta con bastantes profesionales de la escena. ¿Existe alguna asociación que os agrupe actualmente?

No como tal. Hay alguna plataforma de artes escénicas, pero actualmente está bastante parada. Los salmantinos a veces tendemos a ir un poco a lo nuestro, aunque en general hay muy buena relación entre los compañeros y siempre que puedo voy a ver sus trabajos. Algo que nos unió mucho fue el espacio de microteatro La Malhablada. Su desaparición fue una pena, porque servía como punto de reunión y creaba sinergias muy interesantes entre profesionales y aficionados. Al cerrar, todo se ha disgregado un poco.

En el balance entre el drama y la comedia, ¿en qué registro te sientes más cómodo trabajando?

Suelo decantarme por la comedia. Incluso cuando interpreto papeles dramáticos, como el de Federico en "La bola negra", es inevitable que introduzca ciertos guiños cómicos. Todo depende del cuerpo y del proyecto. Si abordas la historia de una envenenadora de Valencia que acabó en el garrote vil, puedes usar humor negro, pero el final trágico limita la comedia. En cambio, obras como "Gertrudis, Reina", que ofrece una visión de las mujeres de Hamlet desde su tocador, resultan muy divertidas. Con los trabajos de encargo, si la temática es densa, intento darle la vuelta para que sea más llevadera para el espectador.

¿Percibes elementos teatrales o de interpretación en la realidad social y política actual?

Creo que para dedicarse a la política es necesario tener muy buenas dotes interpretativas y una gran memoria. Actualmente nos encontramos ante un auténtico circo de tres pistas. Los políticos deben mantener una imagen pública las 24 horas del día, ya sea en el Congreso, en ruedas de prensa o en la calle ante las cámaras. Hay que tener mucho valor para afrontar esa exposición constante.

Un test rápido de preguntas y respuestas cortas

Para finalizar, realizaremos un test rápido. ¿Un actor al que admires especialmente?

José Sacristán es el primero que me viene a la mente. Es una auténtica institución. Recuerdo una anécdota en el Teatro Liceo de Salamanca; estaba en la taquilla y escuché su imponente voz pidiendo indicaciones. Su sola presencia y su voz llenaron todo el espacio. Verlo en escena es algo fascinante.

¿Y una actriz de referencia?

Lola Herrera. Escuché una entrevista suya recientemente y me parece una mujer fascinante.

Recomiéndanos un libro que te haya marcado.

Si nos ceñimos al ámbito teatral, "El espacio vacío" de Peter Brook me parece una obra maestra. En el terreno de la ficción, elegiría siempre "1984" de George Orwell; es fascinante ver cómo se va cumpliendo todo lo que escribió.

¿Cine o teatro?

Teatro, sin duda.

¿Algún director o referente cinematográfico que te guste?

Pedro Almodóvar. Me enamoró desde mi adolescencia con películas como "Mujeres al borde de un ataque de nervios", "¡Átame!", "Tacones lejanos" o "La ley del deseo". Aunque su cine actual es más de arte y ensayo, me sigue encantando su capacidad transgresora y rompedora.

De los personajes históricos vinculados a Salamanca que has interpretado, ¿con cuál te quedarías?

Me quedo con Torres Villarroel, a quien he interpretado en dos ocasiones y al que le debo mucho. El primer montaje fue un encargo personal de Paco Blanco. Es un personaje fascinante y muy polifacético: fue poeta, médico, músico, teólogo, astrólogo, clérigo, bordador, dramaturgo y adivino. A pesar de tener una avenida y un instituto con su nombre en Salamanca, sigue siendo un gran desconocido para muchos salmantinos.

Y para acabar ¿Qué proyectos tienes preparados para el futuro más inmediato?

Tras una época de sequía, este verano se presentan varios proyectos interesantes de los que aún no puedo desvelar demasiados detalles. También tengo entre manos un proyecto de vida importante, intentando compaginar todo y buscando ese equilibrio que tanto me reclama mi madre. Además, siempre continúo ayudando en la dirección y en la creación de textos para otros compañeros.

Fotos y vídeo de Vanesa Martins