Tras varios años creando el proyecto, se encuentra paralizado por trabas burocráticas y buscan un aval para poder ponerlo en práctica
Breixo de la Varga y Javier Sánchez Rivas, dos técnicos de emergencias sanitarias de Salamanca han creado un ecosistema informático integral capaz de coordinar a todos los cuerpos de seguridad en tiempo real y reducir los tiempos de respuesta a escasos segundos en un suceso. La plataforma, desarrollada de forma independiente durante casi cuatro años, incorpora inteligencia artificial y herramientas de accesibilidad para optimizar la asistencia en situaciones críticas y superar las barreras idiomáticas o de comunicación con los pacientes.
La iniciativa surge de la frustración diaria ante los obstáculos operativos que ralentizan el trabajo de las ambulancias sobre el terreno. Con recursos extremadamente limitados y programando en ordenadores con más de 14 años de antigüedad, estos dos salmantinos han logrado crear una herramienta que supera las prestaciones de los sistemas actuales.
A pesar de la complejidad técnica del ecosistema, que ya ha sorprendido a mandos operativos y colectivos sociales, sus creadores se enfrentan ahora a un muro burocrático que frena su aplicación en el sector público. La falta de apoyo institucional contrasta con los excelentes resultados obtenidos en las pruebas reales de control.
El punto de partida de esta innovación se sitúa en un incidente real ocurrido en la localidad de Ledesma. Breixo de la Vega recuerda que acudía a un servicio para trasladar a un anciano desde una residencia cuando su GPS convencional le guio por una calle excesivamente estrecha. "Cuando estaba a 200 metros de la residencia, al intentar dar la vuelta a una esquina, dejo la ambulancia encajada", explica el técnico de emergencias. Esta situación de bloqueo le obligó a solicitar una segunda unidad para atender al paciente, mientras él tardó 45 minutos en liberar su vehículo.
La tensión de aquel momento encendió la chispa del proyecto. A partir de ahí, su compañero Javi comenzó a programar el software ya que tiene conocimientos en este ambito.
El núcleo del ecosistema es Route-Shield, un navegador que calcula rutas seguras en tiempo real. El sistema analiza variables como la lluvia, la nieve, las obras en la calzada y las dimensiones exactas del vehículo, incluyendo la altura para evitar balcones.
Los creadores destacan que no se trata de una simple aplicación, sino de un ecosistema informático completo. "La gran pega o el mayor problema que hay en una emergencia o en una catástrofe es que no existe coordinación entre los distintos cuerpos de seguridad", señala De la Varga. Por ejemplo, en un accidente con dos coches y uno incendiado, la policía solo necesita saber que hay heridos y fuego para regular el tráfico. A los bomberos les interesa el riesgo de propagación, y a las ambulancias, el número de heridos y quemados.
Además, otro módulo funciona como un canal de comunicación simultánea similar a un servicio de mensajería instantánea. Este sistema permite que todos los efectivos compartan datos directamente, evitando que la información se pierda en intermediarios de coordinación. Un ejemplo práctico es el incendio de un colegio en el Paseo Canalejas 48 (colegio Don Bosco). Con el sistema tradicional, las llamadas se encadenan de forma sucesiva entre cuerpos, lo que suele provocar el colapso del tráfico en la zona afectada.
Al registrarse la llamada, el sistema identifica que es un centro escolar y alerta simultáneamente a bomberos, policía y ambulancias. Además, traza rutas de acceso diferenciadas para cada tipo de vehículo y permite a los bomberos actualizar el estado del rescate en tiempo real.
El ecosistema incorpora una inteligencia artificial capaz de traducir 167 idiomas en tiempo real de forma bidireccional. Esta herramienta permite que un operador del 112 y un ciudadano extranjero se entiendan de manera inmediata. Actualmente, el sistema ya ha sido probado con éxito en 156 lenguas, incluyendo español, inglés, francés, alemán, chino y ucraniano, y se encuentra en fase de pruebas para el idioma árabe. La IA funciona siempre bajo la supervisión de un operador humano.
"Él propone y tú dices, sí o no", aclaran los desarrolladores, destacando que la tecnología está diseñada para reducir el estrés del personal de sala. Si el sistema detecta que el alertante está excesivamente nervioso, desvía la llamada a un gestor junto a todos los datos recopilados.
Los creadores subrayan que este avance supera los intentos de grandes multinacionales. Una gran compañía ya intentó desarrollar un sistema similar, gastando 84 millones de dólares en pruebas en Los Ángeles sin lograr completarlo.
Por otro lado, existe una versión del sistema está adaptada para personas con limitaciones funcionales o discapacidades. Así, los pacientes que no pueden comunicarse con los sanitarios utilizando una pantalla táctil con pictogramas sencillos. Esta utilidad ha sido testada con éxito por personas con discapacidad.
La eficacia de la plataforma se ha contrastado con profesionales en activo. Durante una demostración, el mando gestionó un servicio real que le ocupó unos tres minutos de trabajo.
Al mismo tiempo, De la Varga introdujo los mismos datos en su software y la gestión "llevó unos segundos apenas", asegura el creador. En otra simulación de un accidente grave con dos vehículos y riesgo de incendio, el sistema resolvió la coordinación en 54 segundos.
La implantación del sistema requiere un tiempo de formación de apenas 20 minutos para cualquier usuario. Además, la inversión económica en hardware es nula, ya que el programa está diseñado para funcionar en cualquier ordenador, tableta o teléfono Android o iOS.
Los técnicos han elaborado informes basados en datos oficiales para medir el impacto del sistema en grandes catástrofes. En un estudio sobre la DANA presentado a la presidencia de Madrid, estiman que las muertes habrían bajado de 227 a una cifra de entre 42 y 61 fallecidos. En el caso del accidente ferroviario de Alvia en Angrois, los servicios de emergencia tardaron una hora y 47 minutos en confirmar que había dos trenes implicados. Con el ecosistema salmantino, ese dato se habría conocido en tan solo 0,91 segundos.
A nivel de estadística, los creadores calculan que salvar una sola vida por cada dos provincias equivaldría a 27 vidas al día en España. Esto supondría mantener activas a 9.855 personas al año que seguirían aportando a la actividad económica del país.
Tomando como referencia que un ciudadano paga una media de 7.500 euros anuales en impuestos indirectos (como IVA, IBI e IRPF), el ahorro para las arcas públicas superaría los 78 millones de euros al año, sin contar indemnizaciones ni pensiones.
A pesar del interés mostrado por diversas instituciones, el proyecto se encuentra paralizado por la burocracia estatal. Para poder optar a una licitación del Ministerio del Interior, la administración exige a los desarrolladores presentar un aval financiero de 195.000 euros. Ante esta situación, los creadores están intentado contactar con otroas instituciones y empresas para dar a concoer el proyecto.
La meta final de estos dos profesionales salmantinos es que su trabajo de casi cuatro años no quede en el olvido. Confían en encontrar un socio estratégico que les permita llevar este ecosistema al mercado para cumplir su verdadero propósito: salvar vidas.