Sábado, 06 de junio de 2026
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Ismael o el ansia que arrebata          
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Ismael o el ansia que arrebata          

Publicado 04/06/2026 16:39

Lo peor que le puede pasar a un torero (extensivo a todos los artistas) es que no comunique lo que crea, lo que hace allí abajo, en este caso, delante de un toro.

El lúcido crítico taurino mallorquín Guillermo Sureda, talentoso diseccionador de la tauromaquia y sus recovecos más misteriosos, dejó escrito en su “Tauromagia” eso mismo, así, tan sencillo: el toreo es comunicación. Al final es la magia que ocurre cuando aparece ese hilo emocional que une la brisa del arte y la danza en el juego de la vida y la muerte, con la atenta visual de veinte mil personas, con la avidez en el corazón, de que en la arena puede ocurrir, de un momento a otro, algo grande, extraordinario.

Ayer, 3 de junio, en Las Ventas, San Isidro, el salmantino Ismael Martín dejó bien claro unos pocos preceptos que requiere, sí o sí, esta profesión si de verdad se pretende alcanzar cotas altas en ella. La pretensión (es decir, estar en el buen camino) pasa por el corazón, la valentía, el ansia y el pundonor que Ismael derrochó en generosos borbotones ante sus dos toros (Montalvo y Bohorquez).

Cuando se da todo, cuando te golpea el sino con dramática dureza (el volteretón en su primero en un derrote de tremebundo) y te levantas y vuelves a la pelea sin mirarte, cuando se pone el alma en cada aliento…nada puede salir mal.

El tiempo (tampoco mucho) debe llamar a ir convirtiendo el ansia en sosiego, el vértigo en sensatez de las distancias, proteger la tranquilidad para salvaguardar la hechura del arte y el sentimiento. Es decir: el poso, la huella, la memoria que hace eterna la fotografía de quien ve la faena.

Pero Ismael es un torbellino de alegría en el ruedo. Un tipo al que admirar porque en su torería juvenil y atlética hay mucho de júbilo infeccioso que trasfiere energía vital, que imanta pasión.

Sin eso, la fiesta es un jardín sin flores. En resumen: Ismael Martín nos hace falta. Y que sea por mucho tiempo.