Nos suben el IVA de la luz y el gas al 21 % tras la retirada del plan anticrisis. El tipo impositivo vuelve al bolsillo de los españoles para ayudarles a pasar el verano y lo que queda de año.
Francia después de lo que vamos viendo está perdida. Alemania está arruinada. Suecia lo mismo y España ya es irrecuperable. Europa va a caer en manos del islam. País por país.
Mientras aquí las terrazas no miden la riqueza, miden un consumo desesperado y defensivo. La gente va perdiendo poder adquisitivo a toda velocidad, vivienda, comida y energía por las nubes. Pero hay que salir a beber porque es lo único que queda de vida social que todavía se puede pagar. No se puede ahorrar para una vivienda, no se puede ahorrar para un proyecto de futuro, así que se gasta lo poco que queda en cañas y una felicidad instantánea. Es la versión española de la teoría del pintalabios. En plena crisis renunciamos a lo importante y nos aferramos a lo pequeño para no deprimirnos del todo.
Bares llenos no es sinónimo de economía sana. No es más que apariencia mientras nos arruinamos en todos los sentidos. Las terrazas nos dicen como nos sentimos. Los salarios irreales y el ahorro cero nos dicen lo que está por venir.
El ahorro requiere sacrificio. Muchos apenas cubren la supervivencia sin una expectativa clara. Gastar en ocio es normal y se promueve frente al sin gobierno que nos asiste. Al final no es más que alcoholismo social porque no se soporta estar en casa. Nos llevan al colapso.
Parece que el mayor problema de esta generación es quedarse sin wifi o sin datos en el móvil de última generación. Es increíble pero también es verdad que no pueden aspirar a más. Pero preocuparse por la verdad suele costar poco y hasta es gratis. La izquierda pocas veces se ha hermanado con la verdad para conseguir sus fines. Los que nos gobiernan parece que se van a tomar unas vacaciones exhaustos de no hacer nada bueno. Pretenden hacernos creer que necesitan vacaciones pagadas.
Generación tras generación los jóvenes van creciendo totalmente desinformados sobre la verdadera historia de España consecuencia de un abandono de la educación, la cultura real, del periodismo de investigación y de banalizar la historia. Poco es lo que pasa. Seguramente ya le están echando paladas de arena al tema que esté por salir. Muchas políticas empezarían a tener sentido gracias a los sobornos.
Aristófanes afirmaba que “la juventud pasa, la inmadurez se supera, la ignorancia se cura con la educación y la embriaguez con sobriedad, pero la estupidez dura siempre. La política una vez más queda retratada como dice el refrán: “demasiado arroz para tan poco pollo”. A España se la gobierna queriéndola, no se la gobierna inventando leyes orgánicas, ni votando en verano lo que les conviene a los que quieren romper nuestra nación para que seamos todos felices.
Mientras Rufián y su botón de la chaqueta que parece cosido con fibra de carbono T1200, que ofrece una resistencia a la tracción superior a 8 gigapascales y es aproximadamente más ligero que el acero, son la imagen de lo que se pueden permitir algunos políticos, de momento, comedonuts profesionales por su elevado coste y por su inacción frente a los acontecimientos.
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