La institución salmantina consolida una comunidad de más de treinta estudiantes que descubren las posibilidades sonoras de este instrumento polifónico. El programa académico combina el aprendizaje individual con la práctica colectiva en agrupaciones adaptadas a diferentes edades, potenciando la presencia de los jóvenes músicos en la agenda cultural de la ciudad.
El sonido característico del fuelle y las teclas del acordeón inunda los pasillos de la Escuela Municipal de Música y Danza de Salamanca cada tarde. Entre sones de acordeones, risas y miradas cargadas de ilusión, decenas de niños y jóvenes se preparan para dar vida a sus partituras en un ambiente de constante aprendizaje.
Este instrumento polifónico ha experimentado un crecimiento muy significativo en las aulas municipales durante los últimos cursos. La versatilidad y la facilidad para transportar el instrumento han resultado determinantes para cautivar a una comunidad educativa que ya supera la treintena de alumnos matriculados.
Gran parte de este dinamismo se debe al trabajo diario de la profesora Olga Morral, descrita como una excelente intérprete de música contemporánea. Su labor destaca por un enfoque pedagógico que ha logrado estrechar lazos y generar un fuerte compromiso entre los estudiantes y sus familias.

El plan de estudios de la asignatura está estructurado en seis cursos académicos diferenciados. La formación está abierta tanto a niños a partir de los 9 años como a personas adultas que desean iniciarse en este instrumento.
Para complementar las clases individuales, la escuela organiza su actividad en dos agrupaciones instrumentales. La primera de ellas reúne a los alumnos más pequeños, de entre 9 y 12 años, mientras que la segunda integra a jóvenes desde los 13 o 14 años y a adultos.
La rutina semanal de los estudiantes exige constancia y dedicación. Los alumnos asisten un día a clase de instrumento y otra jornada a la sesión de agrupación, a lo que se suma la formación complementaria en lenguaje musical según el nivel.
La presencia de estos jóvenes acordeonistas en la vida cultural de Salamanca es constante a lo largo de todo el año. Recientemente, la agrupación infantil, bautizada cariñosamente como Los Tutti Frutti, debutó con gran éxito de público en la Feria del Libro.
Además de esta cita literaria, los alumnos protagonizan diversas audiciones abiertas al público en las propias instalaciones de la escuela. Estas actuaciones también se trasladan a los Centros Municipales Integrales y a los auditorios de las bibliotecas municipales.
El calendario anual incluye momentos muy especiales como los conciertos de Navidad o la participación en las fiestas de San Juan de Sahagún. Asimismo, realizan intercambios musicales en Santa Marta, colaboran con fines sociales a través de las denominadas cápsulas musicales en el hospital y participan en diferentes concursos y certámenes a nivel nacional en el que aunque el resultado no es lo más importante, siempre motiva llevarse un premio a la Escuela.

El principal deseo de los estudiantes al comenzar las clases es muy claro, ya que lo que más demandan es tocar desde el primer momento. El atractivo del acordeón reside en su gran capacidad armónica y en su riqueza sonora.
Al tratarse de un instrumento polifónico, los alumnos valoran la posibilidad de realizar el acompañamiento con la mano izquierda mientras ejecutan la melodía principal con la derecha, lo que ofrece un resultado musical muy agradecido y motivador.
Esta ilusión traspasa las aulas de la escuela, ya que los propios niños solicitan interpretar piezas en los festivales de sus colegios, en las clases de música de sus centros escolares y en reuniones familiares como cumpleaños o celebraciones navideñas.

FOTOS: David Sañudo