El Ayuntamiento de Salamanca invertirá cerca de 800.000 euros en la reforma integral del Centro Municipal Integrado Julián Sánchez 'El Charro'. La actuación, cofinanciada con fondos europeos, incluye una fachada bioclimática inteligente, mejoras en la climatización y nuevas zonas verdes para reducir el consumo energético a la mitad.
La concejala de Medio Ambiente, María José Coca, ha presentado este lunes el proyecto de mejora del consumo energético del Centro Municipal Integrado (CMI) Julián Sánchez 'El Charro'. Esta actuación cuenta con un presupuesto base de licitación de 799.054,79 euros y un plazo de ejecución de cuatro meses.
El objetivo principal es dotar al edificio de una "segunda piel" que evite el exceso de calor durante los meses de verano y la temperatura insuficiente en invierno. Con estas medidas, sumadas a la anterior instalación de placas solares y parábolas térmicas, el consistorio prevé reducir la factura energética a la mitad en un periodo de cinco años.
La responsable municipal ha destacado que esta intervención afianza a la ciudad a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático. El uso de soluciones bioclimáticas y tecnológicas permitirá mejorar la salud urbana y la calidad de vida de los ciudadanos que acuden diariamente a los servicios municipales, el pabellón deportivo y el salón de actos.
El edificio actual cuenta con una gran fachada acristalada que provoca importantes variaciones térmicas. Para solucionarlo, la zona orientada hacia la plaza de la Concordia incorporará una estructura con toldos de lona microperforada fijados sobre guías, que permitirán el paso de luz natural manteniendo la visibilidad hacia el exterior.
Este tejido frena hasta el 97 % del calor de la radiación directa, reduciendo la ganancia térmica en más de un 40 %. El sistema estará completamente automatizado mediante sensores que regularán su posición según las condiciones de viento, sol o temperatura, pudiendo controlarse también de forma remota mediante una aplicación móvil.
Los toldos, de colores tierra y material 100 % reciclable capaz de soportar vientos de hasta 110 km/h, se situarán a un metro de distancia del cristal. Esta separación crea una cámara de aire ventilada que evacúa el calor hacia arriba por convección natural, un fenómeno conocido como efecto chimenea.
Por otro lado, en el Muro de los Olímpicos se instalará un sistema fijo de lamas en la cristalera. Esta medida busca reducir la temperatura y evitar los deslumbramientos a los jugadores de baloncesto, ya que el lucernario actual coincide con la dirección del aro.
También se eliminará un tramo de la fachada de vidrio lateral para instalar una puerta corredera. Esto facilitará la reducción de temperatura en el pabellón, el acceso de vehículos de mantenimiento y la entrada de público a los eventos deportivos.
El proyecto contempla una reestructuración completa del flujo de aire para lograr una mayor eficiencia. Las simulaciones térmicas estiman un ahorro económico de entre el 15 y el 25 % en la factura actual gracias al menor uso del aire acondicionado.
Las actuaciones en el interior de las instalaciones incluyen:
Además, para prevenir goteras y filtraciones, la cubierta del pabellón deportivo recibirá un recubrimiento superior compuesto por aislamiento de lana de roca y chapa lacada.
La intervención trasciende lo tecnológico para incorporar elementos naturales en el entorno del edificio. En el perímetro exterior se crearán nuevas zonas ajardinadas delimitadas por una bancada de granito que se integrará con la estética de la plaza.
Estos espacios contarán con especies arbustivas de bajo consumo hídrico, alto valor ecológico y floración escalonada. El objetivo es aumentar la biodiversidad del entorno reduciendo al mismo tiempo las necesidades de mantenimiento.
La actuación medioambiental se completará con la plantación de trepadoras de sombra en la fachada oeste, destinadas a colonizar el muro del salón de actos, y la incorporación de un gran magnolio junto a los cipreses ya existentes en la zona.