Viernes, 22 de mayo de 2026
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Futbolistas incompatibles
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Futbolistas incompatibles

He visto mucho fútbol desde que, con ocho años, mi padre me subía en el autobús desde Tejares (Tierra de nacimiento de “El Lazarillo de Tormes”, al Campo de “El Calvario” en Salamanca, justo el “Día del Socio” que permitían entrada gratis a los niños. Era mi día de máxima felicidad, aún más que el de Reyes Magos. Mucho me acuerdo (y han pasado más de 60 años) de los jugadores de aquella época.

Los mismos jugadores de la UDS que veía entrenar, a veces, en los campos de “Los Maristas”, aquella “media” local tan notable de los Tony Almaraz y Hernández; o de la pareja insuperable del cejijunto Ares y el gigante Raba; me sorprendía la agilidad genuina del portero Viera, del voluntarioso Regino, o del cerebral Eloy, así como de Abilio, Barrado, Maxi, Rodilla, y tantos otros que perduran en los recuerdos. Y no se me olvida aquel dúo del Deportivo de La Coruña, Veloso y Amancio, goleadores importantes; o de la figura floreciente, Iríbar, que ya destacaba brillantemente como portero en el Baracaldo. Fueron tiempos muy bonitos del fútbol que mi memoria agranda. Un puro disfrute…

Desde luego, bajo mi particular prisma, nunca encontré futbolistas incompatibles, donde ninguno sobraba y todos aportaban. Ya incluso en la época del “NODO” veía con total entusiasmo a Gento, a Kopa, a Puskas, a Rial, a Santamaría, a Di Stéfano, cada cual aportaba sus características, ni siquiera veía excluible al eterno Manolín Bueno, un zurdo elegante que durante muchos años estuvo en la recámara para sustituir con total calidad a la “Galerna del Cantábrico”, Gento, en la banda izquierda. Era una época “sin cambios”, casi siempre se alineaban los mismos onces. Pero todos se asociaban con todos.

¿Recuerdan la época de “Los Galácticos” en el Real Madrid? La teoría de Cruyff de tener tan solo un fuera de serie en el equipo era más bien teórica que práctica, él mismo no llegó a practicarlo, hasta el punto de que se llegó a interesar por Butragueño porque necesitaba un jugador que se desenvolviese “en un baldosín”, para acabar fichando a Romario.

En aquel Real Madrid era espectacular Ronaldo Nazario y Zinedine Zidane no se quedaba para atrás; lo mismo que Beckam, McManaman, Figo, Roberto Carlos y tantos otros. Recuerdo aquella etapa que. en la Cope, Paco González, criticaba al entrenador Vicente del Bosque por la situación “ambigua” que le asignó a Zidane en el interior izquierdo, hasta el punto de que tildaron la táctica del Real Madrid de “asimétrica”. También llegaron a asegurar sobre la “asimetría” del Real Madrid cuando jugaba con seis futbolistas “zurdos” de los once. Y tan “asimétrico” hubiera sido por jugar con seis jugadores “derechos”. ¡Qué tonterías acaban esgrimiendo los sabios periodistas! ¡Dios mío!

¿Zidane y Ronaldo Nazario eran incompatibles? ¿Y Hugo Sánchez con Butragueño? ¿Y Zamorano con Amavisca? ¿Y Pelé con Garrincha? ¿Y Batistuta con Hernán Crespo? ¿Y Lampard con Steven Gerrard? ¿Y Gianni Rivera con Luigi Riva? ¿Y David Beckam con Luis Figo? ¿Y Ruud Van Nistelrooy con Cristiano Ronaldo? ¿Y Ronaldinho con Messi? ¿Y Kroos con Modric? ¿Y Romario con Stoikov?, ¿Y Julián Álvarez con Griezmann?, etcétera.

Estas ideas peregrinas acaban repitiéndose en el tiempo. Ahora mismo le ha tocado a Mbappé, un jugador “top” del que se asegura que su equipo juego mejor sin él. ¡Aberración mental puesta de moda en la Cadena Ser! Un futbolista que produce más de 50 goles por temporada teniendo que justificar su rendimiento. José Antonio Marina escribía en “La inteligencia fracasada (Teoría y práctica de la estupidez)”: “Ya que existe una teoría científica sobre la inteligencia, debería haber otra sobre la estupidez. Estudiar la estupidez es tan necesario como estudiar la inteligencia…” Ya digo, nunca contemplaré la idea de personas incompatibles en un equipo de fútbol, igual que siempre deseché la idea de que “Fulano” no juega en su puesto, o que “Mengano” no rinde porque no se identifica con sus compañeros o su entrenador.

En los últimos meses se está produciendo un recorrido peligroso, asegurando que el francés sería el excedente del Real Madrid e incompatible con Vinicius... Aquí entraría en juego el fenómeno de la inteligencia compartida, unos van convenciendo a los otros, y produciéndose ese fenómeno tan próximo “a la estupidez” por discutir la valía de un fenómeno del fútbol en base a percepciones personales, a opiniones que no pasan de ahí sin basamentos formales. ¿Un jugador como Mbappé, que marca 50 goles por temporada, podemos expulsarlo del equipo con esa alegría y torpeza, con ese desparpajo? Y para querer tener razón se argumentan auténticas teorías incomprobables.

Llevo escuchando a la Ser con total sorpresa mental. Nunca en mi vida he considerado incompatible a ningún futbolista que sea propietario de una calidad demostrada. Sin duda, once buenos jugadores pueden jugar todos juntos haciendo un buen equipo, eso sí, tampoco esa decisión de jugar con los mejores garantiza un buen bloque. Aunque tampoco se puede garantizar que un equipo de jugadores mediocres puedan llegar a formar un bloque fiable.

¿Alguien en el Barcelona propagaría que Lamine Yamal es incompatible con Pedri? ¿O con el polaco Lewandoswki? ¿O con el brasileño Rafinha? Sería una locura conceptual. Recuerden, ¿alguien hizo campaña negativa a Luis Enrique cuando hizo jugar juntos a Messi, Mbappé y Neymar en el París Saint Germain? Ahora, pasado el tiempo, se asegura que el París Saint Germain es mejor equipo ahora que entonces. Todo ello facilitado porque están en época de victorias.

Ante estas discrepancias mentales he decidido leer en los próximos días la obra de Erasmo de Rotterdam, “Elogio de la estupidez”, a ver si acabo de entender mejor todas aquellas opiniones salvajes sobre la incompatibilidad de futbolistas importantes.

Puestas así las cosas, para mí debe explotarse el arte de gestionar personas y la manera eficiente de compaginarlas. Todo ello para que “nadie” resulte incompatible con ningún compañero de equipo. Eso sí que sería un auténtico don a perfeccionar.

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