La agrupación musical universitaria, pionera en Castilla y León, prepara la celebración de sus tres décadas de historia ininterrumpida. La formación combina el folclore tradicional con adaptaciones modernas, consolidando un espacio propio de hermandad y aprendizaje en una tradición históricamente masculina.
La Tuna Femenina de la Universidad de Salamanca se ha erigido como una institución viva y fundamental dentro del panorama académico y cultural de la ciudad. A punto de celebrar un aniversario histórico, la agrupación demuestra que la música es un vehículo perfecto para crear lazos imborrables entre generaciones de estudiantes.
Bianca, estudiante de Comunicación y Creación Audiovisual y una de las componentes más veteranas de la formación, explica a SALAMANCArtv AL DÍA que la percepción desde el interior del grupo trasciende lo puramente musical. "Diría que esto es casi como una familia. Todas nos conocemos, nos tenemos muchísimo cariño y nos cuidamos entre nosotras", asegura la joven salmantina, quien añade que "el núcleo común es la música, y es algo precioso. Al final, es algo mucho más bonito de lo que parece".
Los orígenes de esta formación se remontan a 1994, cuando un grupo de mujeres procedentes de una rondalla del instituto Fray Luis de León comenzó su etapa universitaria. Tras años de intenso trabajo, lograron convertirse en la primera tuna femenina de Castilla y León y una de las pioneras en toda España. Su fundación se oficializó el 22 de noviembre de 1997, apadrinadas por la Tuna Universitaria Complutense de Madrid en un solemne acto institucional.
"El año que viene cumplimos ya 30 años", destaca Bianca con orgullo. Aunque la integrante reconoce que entre el resto de agrupaciones ya están "muy integradas", señala que todavía queda camino por recorrer de cara a la sociedad, ya que "la gente aún nos tiene que conocer más".
Para formar parte de esta agrupación no se exige tener conocimientos musicales previos, lo que abre las puertas a cualquier estudiante interesada. Los requisitos fundamentales son muy sencillos: "Tener muchas ganas de aprender, de tener amigos, de viajar y de pasarlo bien", enumera la veterana.
El aprendizaje se realiza de forma interna y colaborativa. "Nosotras, desde dentro, enseñamos cualquier conocimiento musical, a tocar el instrumento, a cantar las canciones, todo...", explica la estudiante, poniendo en valor el carácter formativo de la agrupación.
El proceso de integración cuenta con un sistema de rangos muy estructurado, conocido como "novataje", que consta de tres fases antes de alcanzar el estatus definitivo. Bianca detalla este proceso paso a paso: "Se entra siendo disfraz, vienes a las salidas disfrazada. Luego te ascendemos a poder portar nuestro traje, pero con medias granate, que es el color de nuestra tuna por ser universitaria".
El avance continúa con el tiempo y la dedicación. "Después se asciende a poder llevar medias negras con el traje, que son las oficiales que se utilizan siendo veteranas. Y ya, por último, sería llevar la beca con el escudo de nuestra universidad, y ya serías una veterana", precisa la integrante de la Tuna Femenina de la USAL.

La dinámica de trabajo exige compromiso y constancia. "Ensayamos todas las semanas los martes, menos estas semanas que estamos todas de exámenes. Normalmente, durante el curso ensayamos dos horas", detalla Bianca. En estas sesiones, repasan las canciones básicas para las nuevas integrantes y preparan nuevos temas para sus certámenes.
La actividad pública de la agrupación se divide en varios formatos tradicionales. Las rondas representan la actuación más antigua, reuniéndose al pie de un balcón para cantar en fiestas sorpresa o peticiones de mano. Por su parte, los pasacalles consisten en caminar al ritmo de la música realizando figuras coordinadas con un repertorio especialmente animado.

Las actuaciones formales son el formato más complejo, con una duración de entre 20 minutos y una hora. En ellas, cada canción se introduce con una presentación e incluyen música instrumental, vocal y bailes de pandereta, bandera o capa.
Para financiar sus actividades y desplazamientos, las integrantes llevan su arte a las calles y locales de hostelería. "Salimos a tocar para conseguir dinero, pasamos la pandereta para poder financiárnoslo, o al menos parte del viaje", comenta la estudiante, aunque matiza que la motivación principal es otra: "Tocamos siempre que nos gusta y para hacer a la gente disfrutar".
En cuanto al repertorio, la agrupación mantiene vivas las raíces del folclore universitario. "Siempre cantamos algún 'Clavelitos', 'Cielito Lindo', 'Guantanamera', no faltan las típicas", confirma Bianca. Sin embargo, la tuna también apuesta por la innovación y la emotividad en los escenarios.
Uno de los momentos más especiales vividos recientemente fue el estreno de una adaptación muy particular. "Hemos estrenado una canción de nuestro repertorio de escenario que se llama 'Todo cambia', de Mercedes Sosa. Fue muy bonito porque teníamos partes solistas y nos mezclábamos las más jóvenes con las fundadoras", recuerda emocionada. El resultado fue un éxito rotundo: "Emocionó mucho a la gente y a nosotras también. Diría que fue una muy buena experiencia".
La calidad musical de la Tuna Femenina de la Universidad de Salamanca ha sido reconocida con numerosos galardones en diversos certámenes nacionales e internacionales a lo largo de los últimos años:

La música permite a estas estudiantes viajar representando a la Universidad de Salamanca y a la cultura española. A lo largo de su historia, han recorrido toda la geografía nacional y han visitado países como Francia, Reino Unido, Alemania, Portugal, Suiza, Costa Rica y Brasil. Además, mantienen un estrecho vínculo de hermanamiento con la Tuna Femenina de Derecho de Alicante y con la Tuna Universitaria de Santander.
Para Bianca, lo más destacado de esta experiencia es "el sentimiento de familiaridad y la unión que sentimos todas". Por el contrario, la parte más dura está ligada a la propia naturaleza de la ciudad, al ser un lugar de paso para muchos estudiantes que finalizan sus carreras.
Las despedidas se convierten en el momento más amargo. "La mayoría acaba esparcida por toda España o por todo el mundo, incluso hay gente viviendo en Miami", lamenta la veterana, reconociendo que lo peor es "estar tan lejos constantemente".
A pesar de adentrarse en un mundo tradicionalmente masculino, la relación con las tunas de hombres es excelente. "Actualmente es muy buena, nos llevamos muy bien entre todos", afirma. Asimismo, la agrupación siente el respaldo de la institución académica y de la ciudad: "Recibimos bastante apoyo. Mismamente, para hacer certámenes nos ayudan muchísimo a organizarlos".
Con la mirada puesta en el futuro y en la inminente celebración de su trigésimo aniversario, la Tuna Femenina de la Universidad de Salamanca sigue demostrando que es una parte viva, integradora y fundamental de la tradición universitaria salmantina.