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VÍDEO | "El folclore está de moda, cuando yo hice tecnocharro hace veinte años, nos llamaron de todo"
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entrevista a Cefe Torres

VÍDEO | "El folclore está de moda, cuando yo hice tecnocharro hace veinte años, nos llamaron de todo"

Publicado 14/05/2026 10:18

El reconocido folclorista salmantino se ha jubilado como técnico de cultura popular del Ayuntamiento de Salamanca, pero su vida dedicada a ese ámbito sigue avanzando como gran actividad. Fundador del grupo Surco y creador del 'tecnocharro', tiene un legado de más de 20.000 alumnos.

El técnico de cultura popular en el Ayuntamiento de Salamanca, Cefe Torres, lleva unos meses jubilado como técnico de cultura popular del Ayuntamiento de Salamanca, aunque su compromiso con la tradición se mantiene intacto. El reconocido folclorista, que introdujo esta disciplina en las instituciones municipales, deja un legado que trasciende las fronteras de la provincia tras haber formado a más de 20.000 personas a lo largo de su trayectoria.

Lejos de reducir su actividad, Torres asegura que su trabajo "en vez de aminorar, ha aumentado". Su dedicación diaria incluye unas ocho horas de baile y entrenamiento en el gimnasio, manteniendo una vitalidad incombustible que le permite seguir al frente de diversos proyectos formativos y del emblemático grupo Surco.

La pasión por la cultura popular le viene de familia. Por la rama materna, recuerda cómo su abuela le dormía en Guijuelo cantándole el romance de Bernales. Por parte paterna, originaria de Cespedosa de Tormes, heredó el arte de su abuelo, quien llegó a danzar ante el rey Alfonso XIII. "Me sé todas las danzas, las letras que muy poca gente de Cespedosa se sabe, yo las tengo todas", asevera el maestro.

Su labor docente ha dejado una huella imborrable tanto en la capital como en la provincia. Fue el responsable de introducir el folclore en el Ayuntamiento, primero mediante el Instituto Municipal de Educación y, más tarde, en la Fundación y la Escuela Municipal de Música. "No creo que haya quedado ni un instituto o un colegio en el que yo no haya dado clase", afirma.

La creación del grupo Surco y su expansión internacional

La historia del grupo Surco comenzó a gestarse en los años ochenta. En aquella época, Torres recorría los pueblos en tren, acompañado por un casete y llevando a su hijo pequeño en una mochila. Tras formar agrupaciones en municipios como Villoria y Villoruela, la fusión de estas cristalizó en 1989 con la creación oficial de Surco para participar en un festival en Pineda de Mar.

Desde entonces, la agrupación ha ejercido como embajadora del folclore salmantino en países como Francia, Alemania, Portugal, Polonia, Irlanda y México. Próximamente, tienen programado un viaje a Bosnia. Torres señala que "nuestro folclore se valora más fuera que dentro", recordando con especial emoción la cálida acogida que recibieron en Monterrey (México).

En cuanto al Festival de Folclore de Salamanca, que ha coordinado durante los últimos años en el mes de septiembre, ha confirmado que cede el testigo. "Las cosas cambian, los tiempos cambian, hay que aceptar todo lo que viene", expresa, deseando suerte a los nuevos responsables y destacando que el evento ha posicionado a la ciudad como un referente mundial.

Innovación frente al purismo

A lo largo de su carrera, el folclorista ha defendido la necesidad de que la tradición evolucione. Un claro ejemplo fue la creación del 'tecnocharro' hace dos décadas, un proyecto que, a pesar de las críticas iniciales de los sectores más puristas, "ha dado la vuelta al mundo".

"Si la vida va cambiando, ¿por qué no nos vamos a permitir cambiar, evolucionar, dialogar con lo que llega, con la música urbana, con la música tecno?", reflexiona Torres sobre la adaptación del folclore a los nuevos tiempos.

Una historia de superación personal y compromiso

La trayectoria vital de Cefe Torres ha estado marcada por importantes retos personales. Tras divorciarse en 1985, asumió en solitario la custodia de su hijo Javier, nacido en 1983. Durante aquellos años, compaginó la crianza con sus estudios de Magisterio, llegando a llevar a su bebé a las clases universitarias. Sobre la paternidad, confiesa que "ha sido la lotería más grande que me podía tocar".

Años después, motivado por su hijo biológico, decidió ampliar la familia mediante la adopción. Tras un proceso inicial paralizado en Ucrania y una espera de siete años, adoptó a un niño ruso. En la actualidad, es padre de tres hijos de 42, 26 y 22 años, y tiene una nieta. Al referirse a sus afectos más profundos, destaca a su madre y a su nieta: "Las pienso a todas horas, y no quiero dejar de pensarlas, porque además, siempre que las pienso, es alegría lo que siento".

Su implicación no se ha limitado al ámbito cultural. En su barrio, Huerta Otea, ha participado activamente en la asociación de vecinos durante unos quince años, guiado por la convicción de que no podría entender la vida sin "darse a los demás".

De cara al futuro, su principal deseo es conservar la salud para mantener a Surco como "un equipo, una familia". Fiel a su filosofía, el folclorista, cuyo pueblo favorito de la provincia es Miranda del Castañar y que sueña con viajar a Japón, concluye afirmando que es partidario de perdonar, pero no de olvidar, ya que "la memoria es el mejor aliado que podemos tener".

La entrevista

Decíamos que te acabas de jubilar hace unos meses, así que lo primero, entramos por ahí. ¿Qué tal lo llevas? Hay gente que no asimila ese cambio, aunque tú, imagino que sin problemas, ¿no?

Yo de maravilla. Lo he notado porque el trabajo, en vez de aminorar, ha aumentado. Tengo muchas más cosas que hacer, tengo muchas más demandas. A través de Surco tenemos escuela, entonces estamos muy demandados dentro y fuera de Salamanca, e incluso de España. Tenemos una dinámica de probar muchos proyectos, muchas cosas, muchas ganas de escribir y muchas ganas de todo, prácticamente.

Tu principal ocupación profesional ha sido esa que decíamos, profesor de cultura popular. De pequeñito, ¿ya querías dedicarte a eso? ¿Cómo fue tu vocación?

Fui quien introdujo realmente el folclore en el Ayuntamiento de Salamanca. Existía en otros formatos, había asociaciones y grupos folclóricos, pero fui quien realmente le dio el carácter que tiene ahora mismo al entrar al Ayuntamiento, primero en el Instituto Municipal de Educación y después en la Escuela Municipal de Música, ya que soy funcionario. Respondiendo concretamente a la pregunta, yo nací en un ambiente propicio para este tipo de cosas. Por parte de madre, recuerdo en Guijuelo, de donde soy, que mi abuela me dormía la siesta cantándome el romance de Prnales. Me fue quedando y me parecía una maravilla que hubiera gente que robara a los ricos para dárselo a los pobres; aquello me encantó y un poco por ahí tiré. Luego, por parte de mi padre, que era de Cespedosa de Tormes, que es la tierra por herencia de los paloteos. Estos paloteadores llevan siglos danzando, incluso danzaron delante de Alfonso XIII. Mi abuelo danzaba mucho tiempo ahí y me sé todas las danzas y las letras que muy poca gente de Cespedosa se sabe; yo las tengo todas. Y mi abuela bailaba que era un primor. Me recuerdo en la plaza, en los bailes del pueblo, bailando con mi abuela siendo yo un chiquitajo. Tengo esos recuerdos maravillosos, imborrables e intocables.

Siguiendo con tu vida profesional, sé que esto daría para una sola entrevista, pero tengo interés en que expliques cuántas veces te has encontrado con trabas políticas para desarrollar tu actividad relacionada con la cultura tradicional.

Aunque parezca curioso, pocas veces. He sido muy riguroso y muy serio porque creía siempre en todo lo que hacía. He ido siempre con la verdad y con la transparencia por delante, y han creído en mí y en mis proyectos hasta ahora. Me he sentido orgulloso porque creo que a lo largo de mi trayectoria he creado un caldo de cultivo y todo el mundo sabe quién es Cefe Torres. Digamos que he tenido más cosas a favor que en contra. Siempre hay impedimentos porque a veces las cosas que planteas no se pueden llevar a efecto al ser muy ambiciosas, y eso hay que entenderlo también, pero los proyectos que he presentado generalmente se me han aceptado.

Y eres pionero, además, en ese campo en muchos aspectos, ¿no?

En casi todos. Hacía cálculos el otro día de los años que llevo impartiendo clase en los colegios e institutos. No creo que haya quedado ni un instituto o un colegio en el que no haya dado clase. Todo el mundo me conoce y me reconoce; después de muchos años me encuentro a los alumnos con sus hijos y me pongo muy contento. Más de 20.000 personas han pasado por mis clases.

El colofón, quizá, ha sido el Festival de Folclore de Salamanca, que se estaba haciendo en los últimos años en septiembre, justo antes de las Ferias. ¿Qué ha pasado para que ya no lo vayas a coordinar?

Las cosas cambian, los tiempos cambian y hay que aceptar todo lo que viene, lo puedas entender o no. El proyecto era de Surco, un proyecto apasionante, enriquecedor y que iba a ir creciendo cada vez más. Hemos traído a un montón de países, hemos llevado a Salamanca por todo el mundo a través del folclore y es un referente. Puedes entrar en las plataformas, buscar el festival folclórico y está colgado en todo el mundo. Me siento orgullosísimo de esto. Ahora que han decidido que se ocupe otra persona u otras personas, les deseo mucha suerte.

Has mencionado al grupo Surco, que va pegado a tu vida. Creo que fue en el 89 cuando empezó esa aventura. ¿Cómo fue?

Fue en el 89, pero previamente ya había un trabajo. Yo daba clase por los pueblos y era una historia tremenda. Tenía un niño pequeño que llevaba colgado en una mochila y en la otra el casete, porque no había otras posibilidades. No tenía dinero para un coche y me iba en tren con el niño cargado y la música a todas partes. Me recogían los alcaldes o los responsables de cultura. Empecé a dar clases en Villoruela y recuerdo mucho a la alcaldesa, ya fallecida, Benita, que me trató de maravilla y era una persona entrañable. Fui recorriendo de pueblo en pueblo formando grupos en muchísimos municipios: Santa Marta, Babilafuente, Villoruela... Ahí fue donde surgió. Nos llamaron para participar en un festival internacional en Pineda de Mar y nos fusionamos. Para no ir con los otros nombres, se creó en el 89 lo que ahora mismo se conoce como el grupo Surco.

Tremendo, porque habéis recorrido muchos países y varios continentes.

Sí, y seguimos en ello. Hemos estado en Francia, Alemania, todo Portugal, Polonia, México, Irlanda... un montón de sitios. Y ahora en breve, en dos semanas, nos vamos a Bosnia.

¿Cómo es la respuesta del público ante el folclore salmantino en lugares tan lejanos y tan diversos?

Es curioso, porque la gente siempre tiende a tachar al folclore salmantino como algo aburrido. Es verdad que nuestro folclore, ya lo decía Ángel Carril, es más para ser interpretado que para ser observado, porque es muy de corazón, muy de tierra. Pero la respuesta es maravillosa. Tenemos unos trajes magníficos que no hay en ningún sitio y una variedad tremenda. Toda la variedad geográfica que existe también se refleja en la indumentaria, además de en las canciones y bailes. La acogida es tremenda siempre. Tengo un recuerdo maravilloso de México. Llegamos a lo más recóndito en Nuevo León; estábamos en un hotel en Monterrey y desde allí nos desplazaban con unas medidas de seguridad tremendas. Llegábamos allí y las gentes humildes y llenas de bondad estaban encantadas y súper agradecidas de que alguien desde Salamanca hubiera venido a bailar y a cantar con ellos. Eran horas y horas de fotos. El recuerdo es maravilloso y la acogida en cualquier sitio es igual; el año pasado en Polonia pasó lo mismo. También depende de cómo presentes el folclore; yo lo hago muy ameno para que la gente lo disfrute. Nuestro folclore se valora más fuera que dentro. Ahora se ha puesto de moda, benditas modas, porque antes se veía como algo casposo. Ahora a todo el mundo le gusta, todo el mundo toca instrumentos y hace versiones alternativas. Cuando yo empecé a hacerlo, hice tecnocharro hace veinte años, dio la vuelta al mundo, ganamos el premio Arco, y nos llamaron de todo menos bonito.

Bueno, los puristas del folclore, los más rancios.

No quiero ni nombrar, porque hay cosas que se me escapan. Para llegar a donde he llegado, he tenido que pasar por un conocimiento previo, patear mis pueblos e investigar un montón. La gente que solo critica es porque no ha hecho nada, porque no es capaz de hacer una cosa ni la otra. Yo digo: bendito sea todo el legado anterior que nos han dejado, que debemos conservar por respeto a toda esa gente, y bendito sea todo lo que viene.

Claro, en el arte, como en la ciencia o en la vida, es normal que haya cambios, que se experimente. Si no, no tendríamos ni vacunas.

Si hacemos un análisis desde la prehistoria, vamos viendo la evolución constante que ha habido de la danza. Se podría hacer una evolución de la historia a través de sus danzas y de los diferentes momentos históricos. Si todo ha ido cambiando, si la vida va cambiando, ¿por qué no nos vamos a permitir evolucionar y dialogar con lo que llega, con la música urbana o con la música tecno? ¿Por qué no?

Quiero hablar también de tu vida personal. Me contaste que te casaste y te divorciaste. Tuviste un hijo con esa pareja, pero tras la separación te quedas tú con la custodia. ¿Qué se puede decir de esa situación? Hoy en día la paternidad ha evolucionado, pero en los años 80 imagino que era todo un reto para un padre afrontarlo en solitario.

Mi hijo nació en el 83 y en el 85 ya estábamos separados, con un bebé. Pero antes de esto, ya lo cuidaba yo. Era el niño que llevaba a los cursos en el tren, en la mochilita que me regalaron, afortunadamente, porque entonces mi situación era muy precaria.

Afrontas la paternidad en esas circunstancias y, años después, decides adoptar. ¿Por qué te llega esa iniciativa y cómo fue el momento de hablarlo con tu hijo?

Sobre quedarme con mi hijo, creo que ha sido la lotería más grande que me podía tocar. Saber que una persona depende de ti, que tienes que ponerle toda el alma y el corazón para que sea feliz, es maravilloso, pero un reto duro. Yo no tenía un trabajo fijo, iba de pueblo en pueblo y era muy duro saber que me lo tenía que llevar conmigo. Mis padres me ayudaban muchísimo, pero estaban en Guijuelo y yo aquí. Además, yo no me quería separar de mi hijo, quería vivir con él todas las experiencias. A nivel social era duro que un padre se quedara con un hijo; tenía que justificar absolutamente todo. En el colegio decían "ay, pobrecito", y mi hijo no era ningún pobrecito. A la vez que hacía todo esto, estaba estudiando Magisterio y me lo tenía que llevar a clase. Me ponía en la última fila con el carrito; los profesores me lo permitieron amablemente. Son cosas que ahora recuerdas como preciosas, pero en su momento fueron difíciles.

Respecto a la adopción, fue al contrario: fue mi hijo Javier quien lo planteó. Conocíamos a un médico muy amigo en Salamanca que nos habló de la opción de Ucrania y se me iluminó todo. Me informé en todas las agencias y me puse manos a la obra. Justo cuando me tocaba a mí, cerraron las adopciones en Ucrania, con lo cual tuve que esperar siete años más para que me dieran un niño ruso. El planteamiento surgió de Javier y a mí me pareció maravilloso crecer. La familia se hace; hay muchas familias diferentes y muchas formas de llegar a la paternidad. He afrontado retos constantes toda mi vida y este me ha ido muy bien. Me siento padre total y absoluto, no me he arrepentido nunca. El amor está implícito en cada cosa que se hace en casa.

¿Qué edad tienen ahora tus tres hijos?

Mi hijo mayor acaba de hacer 42. Alejandro tiene 26 y Fabio 22. Y soy abuelo.

¿Y cómo llevas lo de ser abuelo?

Tengo una nieta que es una auténtica maravilla. Es curioso que se quiere de diferente manera. No podría valorar si quiero más a mis hijos o a mi nieta, pero sé que la quiero de una forma diferente y que me da la vida. La pienso constantemente, miro la galería de fotos todos los días. Las dos mujeres importantes en mi vida son mi madre y mi nieta. Las pienso a todas horas y siempre siento alegría. Mi madre siempre me produce una risa constante porque era muy divertida y éramos muy cómplices. Solo tengo la pena de no poder tocarla y achucharla, pero todos los recuerdos son tan buenos que me encanta pensar en ella desde por la mañana hasta por la noche.

Tenemos que hablar de otra faceta de tu vida que tiene que ver con el barrio en el que vives, Huerta Otea. Estás involucrado con la asociación de vecinos desde hace unos 15 años. ¿Por qué te gusta meterte en tantos líos?

Me gusta mucho implicarme. Tenemos un espectro social maravilloso y hay tantas cosas que hacer. Yo no entendería meterme en mi casa, refugiarme en mis libros y no darme a los demás, además de recibir todo lo que ellos me pueden aportar, que es muchísimo. En el mundo docente he dado clase a tantas personas y habré aportado mucho, pero he aprendido muchísimo más y sigo aprendiendo. Eso me parece maravilloso; la vida está en la calle.

¿Qué planes tienes de futuro?

Lo que no quiero es estar parado. Soy como una olla que está hirviendo constantemente, siempre dándole vueltas a las cosas. Lo importante es tener salud, porque me aporta un estado físico y mental estupendo para hacer cosas. Tengo muchos proyectos: seguir creciendo a nivel de escuela y con el grupo. Quiero crear un grupo humano fantástico. El otro día hablaba con ellos y les decía que con los años dejamos de ser personas aisladas y somos un equipo, una familia. Hay que implicarse muchísimo; a la gente de medias tintas o de excusas no la soporto. Al toro se le agarra por los cuernos y ya veremos después qué pasa. Hay que estar.

Como tienes tantas iniciativas, imagino que físicamente estás bien. Me dijiste que bailas o estás dedicado al baile unas 8 horas diarias, ¿no?

Ocho horas diarias, sí. Y aparte me voy al gimnasio. Ya no soy un miura, pero estoy muy bien físicamente y serenamente.

Test rápido

Para acabar, hacemos un pequeño test de preguntas cortas. ¿Un pueblo de Salamanca con el que te quedes?

Ahora mismo me quedaría con Miranda del Castañar.

¿Un lugar del mundo que nos puedas recomendar de los que has visto?

México.

¿Un lugar del mundo que quieras ver y en el que no hayas estado?

Me quedan muchos. Vietnam me parece una auténtica locura y me gustaría seguir explorando Asia. Japón es mi reto siguiente.

¿Eres de misa o de bares?

De misas constantemente, porque voy a cantarlas y a bailarlas; y de bares, porque me gustan, son círculos sociales.

Además de la música tradicional, ¿te gusta la música...?

La música en general, correcto.

¿Eres de perdonar o de olvidar?

De perdonar. No olvido, y a veces no quiero ni olvidar, porque creo que la memoria es el mejor aliado que podemos tener para evitar ciertos caminos y no volver a meter la pata. Pero de perdonar, siempre.

Decías antes que tienes una gran biblioteca. ¿Un libro que recuerdes que te marcó?

Quizá el libro que más me marcó fue Narciso y Goldmundo, de Hermann Hesse. Me pareció una auténtica maravilla. Es la historia de dos amigos con un montón de dudas existenciales que pertenecen a diferentes estratos.

Y la última, ¿se te ocurre alguna fórmula para arreglar el mundo tal y como está?

No se me ocurre. Si la tuviera, la difundiría rápidamente. No se me ocurre porque hay gente buena y gente muy mala.

Con ese mensaje nos quedamos. Le damos las gracias a Cefe Torres por habernos acompañado. Ha sido hoy nuestro protagonista de Salamanca. Un placer, Cefe. Hasta la próxima.

Un placer también, y muchísimas gracias a vosotros por contar conmigo.

Foto y vídeo de Vanesa Martins