Manolo Herrero, un pastor de Cerralbo, ha decidido asumir personalmente por primera vez el esquileo de su rebaño de ovejas merinas negras. Esta iniciativa busca reducir los costes de externalización y garantizar la supervivencia de una raza autóctona salmantina con exigentes estándares de pureza.
La llegada de las altas temperaturas marca el inicio de la temporada para retirar el vellón a los rebaños salmantinos. En la comarca de Vitigudino, esta práctica tradicional continúa desarrollándose gracias al empeño de los profesionales del sector, quienes adaptan sus métodos de trabajo asumiendo nuevas tareas para garantizar el bienestar animal y la conservación de especies en peligro de extinción.
Manolo Herrero, pastor de la localidad de Cerralbo, afronta estos días una de las tareas más emblemáticas del calendario agrícola. Su explotación está dedicada íntegramente a la cría de la oveja de raza merina negra autóctona, una especie que requiere cuidados específicos para su preservación.
Con el aumento de las temperaturas primaverales, los animales necesitan desprenderse de su espeso pelaje para afrontar los meses de verano. "Estos días que han venido calurosos ya estaban a la sombra y escarbando. Entonces, al estar más frescas, lo pasan mejor", explica el ganadero salmantino sobre el alivio que supone este proceso para el rebaño.
Esta labor no es nueva para Herrero, quien ha heredado el oficio y los conocimientos de sus antepasados. Tal y como recuerda el propio pastor, la cultura del esquileo ha estado presente en su familia desde que tiene memoria, observando cómo su abuelo y los trabajadores de la época realizaban esta misma tarea que hoy él se encarga de perpetuar con orgullo.

Para mantener viva esta práctica y adaptar la explotación a los tiempos actuales, el profesional ha decidido asumir personalmente esta labor por primera vez. De este modo, consigue optimizar los recursos de su granja y asegurar que el rebaño reciba la atención necesaria en el momento óptimo.
"Otros años siempre venía gente que se dedicaba a eso en esta temporada, pero yo este año me decidí a comprar una máquina, y lo hago yo", afirma Herrero. Esta iniciativa personal permite dar continuidad a un proceso que, de externalizarse, supondría un coste de entre 1,80 y 2 euros por animal en rebaños grandes, y hasta 5 euros en explotaciones más pequeñas.
La mecanización individual se ha convertido así en una herramienta clave para que los pequeños productores puedan seguir adelante con la campaña de esquileo, manteniendo la viabilidad de sus explotaciones frente a las fluctuaciones del mercado.

La dedicación a esta raza autóctona supone un compromiso constante con la biodiversidad. El declive histórico de la especie estuvo directamente relacionado con la pigmentación de su pelaje, que limitó su uso industrial frente a las variantes de lana clara.
"La lana blanca la puedes tintar de rojo, amarillo, verde, azul, del color que quieras, la lana negra no la puedes teñir", detalla el pastor. Para mantener la pureza genética, los ejemplares deben cumplir unos estándares estrictos: tener la carrillera forrada de lana y el moño, además de presentar una fibra uniforme y de buena calidad.
A estas exigencias morfológicas se suma un riguroso control sanitario y de trazabilidad. Para que cualquier animal pueda salir de la explotación, es obligatorio que cuente con el bolo rumial implantado y el crotal identificativo colocado en la oreja derecha.
Aunque el valor actual de la lana en el mercado convencional se sitúa en torno a los 4 o 5 céntimos por kilo, el sector comienza a explorar nuevas vías de comercialización que podrían revalorizar este producto natural y sostenible en un futuro próximo.
Según la información transmitida por la directora técnica de la federación ganadera, el mercado está experimentando movimientos positivos en regiones vecinas. En Extremadura, diversas empresas han comenzado a apostar por el sector ecológico para la confección de prendas sostenibles, una iniciativa innovadora que abre una puerta a la esperanza para los criadores de la provincia de Salamanca.