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Alerta en Topas: plantilla envejecida, sin médicos y trabajadores desprotegidos: "Las agresiones salen gratis a los internos"
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DECLARACIONES

Alerta en Topas: plantilla envejecida, sin médicos y trabajadores desprotegidos: "Las agresiones salen gratis a los internos"

Publicado 28/04/2026 13:56

Los trabajadores exigen medidas urgentes, como el reconocimiento legal como agentes de autoridad, para garantizar la seguridad y frenar la saturación derivada hacia el hospital de Salamanca

El Centro Penitenciario de Topas continúa viviendo una situación de tensión continuada que va más allá de incidentes puntuales. Los trabajadores de las instalaciones continuan denunciando un escenario marcado por la falta de recursos humanos, la escasez de personal sanitario y una preocupante pérdida del principio de autoridad.

Según han explicado fuentes de la plantilla a este medio de comunicación, el recinto funciona en la actualidad como una "macroprisión" que alberga a numerosos internos sin vinculación familiar ni arraigo en la zona. Esta circunstancia genera un clima de supervivencia en los patios que complica enormemente la convivencia diaria y el control de los módulos.

A este escenario se suma el envejecimiento de la plantilla. Aunque recientemente se ha resuelto un concurso de traslados, los profesionales advierten de que el problema persistirá. Muchos funcionarios veteranos pasan a la segunda actividad en oficinas, lo que provoca que los módulos más conflictivos y saturados cuenten con apenas dos personas al cargo.

Aumento de la conflictividad y "buenismo penitenciario"

Hacen especial hincapié en la vulnerabilidad que sufren ante internos de gran envergadura física que "no respetan nada". Esta situación afecta especialmente a las mujeres de la plantilla, que se enfrentan a faltas de respeto continuas y actitudes de índole sexual por parte de algunos reclusos.

Ante estos hechos, los trabajadores critican que desde la administración central se intenta minimizar e incluso tapar estos incidentes por no ser políticamente correctos. "Si te lo hago yo aquí en la calle, es una agresión sexual, y aquí en la cárcel no sé yo si te dan para adelante", han lamentado los afectados.

Los funcionarios atribuyen parte de esta pérdida de control al actual "buenismo penitenciario". Esta corriente, aseguran, provoca que los trabajadores eviten en muchas ocasiones iniciar partes disciplinarios ante los continuos "tiras y aflojas" diarios, debido a la falta de un marco de actuación claro y contundente.

La crisis médica y su impacto en el hospital de Salamanca

Otro de los problemas estructurales más graves es la falta de atención médica continuada. En la actualidad, las instalaciones solo disponen de dos médicos, uno para el turno de mañana y otro para el de tarde, una cifra a todas luces insuficiente para el volumen de internos del centro.

El sistema de telemedicina implantado por Instituciones Penitenciarias presenta fallos intermitentes. Además, los facultativos a menudo no pueden valorar los aislamientos provisionales de forma telemática, un trámite disciplinario y de seguridad que exige obligatoriamente la firma de un médico presencial.

Ante esta ausencia, la responsabilidad recae en los enfermeros del centro, quienes carecen de la competencia legal para prescribir ciertos tratamientos. Como consecuencia, se ven obligados a derivar a los reclusos al Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, saturando las urgencias de la capital con continuos traslados en ambulancia.

La reivindicación histórica: ser agentes de autoridad

Para hacer frente a este panorama, la exigencia principal del colectivo es conseguir el reconocimiento legal como agentes de autoridad. Se trata de un estatus protector del que sí disfruta, por ejemplo, el personal sanitario en los hospitales públicos de la comunidad.

Los trabajadores denuncian que, en la actualidad, las agresiones "salen gratis a los internos y lo saben". Consideran que este cambio legislativo es fundamental para disuadir los comportamientos violentos y proteger la integridad física y psicológica de toda la plantilla.

Las fuentes consultadas recuerdan que esta petición lleva años sobre la mesa sin que exista una voluntad política real. Aunque señalan que recientemente parece haber un intento de sacarlo adelante en el Congreso con el posible apoyo del PSOE, lamentan la falta de respaldo gubernamental efectivo durante todo este tiempo.