La intervención cuenta con un presupuesto de 8.000 euros financiados por devotos y vecinos. El objetivo es que las piezas recuperen su esplendor para las fiestas patronales de octubre.
La histórica capa procesional de Santa Teresa de Jesús, junto a su muceta doctoral, ha iniciado una nueva etapa para garantizar su preservación. El prior de los Carmelitas Descalzos, Miguel Ángel González, ha sido el encargado de trasladar ambas piezas desde Alba de Tormes hasta la capital hispalense.
El destino de estas significativas prendas es el taller especializado CIRTA, un referente nacional en la conservación del patrimonio textil. El objetivo principal de esta actuación es salvaguardar las obras y lograr que luzcan plenamente restauradas durante las fiestas del mes de octubre.
Las piezas atesoran una antigüedad de 112 años, ya que fueron confeccionadas en 1914 en Valencia. El trabajo salió del reconocido taller de Justo Burillo, quien siguió fielmente los diseños elaborados por el padre carmelita descalzo Salvador de la Madre de Dios.
Los informes técnicos elaborados por los especialistas señalan un estado de conservación deficiente. El paso de más de un siglo y el uso continuado han dejado una huella evidente en este conjunto textil religioso.
Las alteraciones detectadas derivan tanto de la degradación natural de los materiales como de factores externos, entre los que destacan la exposición a la luz, la humedad y las condiciones de almacenamiento a lo largo de las décadas.
Entre los daños más significativos documentados en la capa se encuentran los siguientes:

El equipo de profesionales andaluces abordará la recuperación bajo estrictos criterios científicos. La premisa fundamental es el respeto absoluto por el original, garantizando la mínima intervención, la legibilidad de las actuaciones y la reversibilidad de todos los materiales empleados.
Para devolver el esplendor a la obra sin comprometer su autenticidad, los restauradores aplicarán una serie de tratamientos especializados que se desarrollarán en varias fases:
La capa semicircular destaca por su excepcional calidad artística, concebida originalmente para acompañar el hábito bordado de la santa. La técnica combina el bordado en oro sobre tisú de plata con una ornamentación ejecutada mediante hilos tendidos con realce.
El perímetro de la prenda se remata con una delicada puntilla de encaje tipo "punto de España", elaborada a bolillos en metal dorado. Además, cuenta con una flequería enriquecida con flecos de canutillo en forma de tirabuzón, lo que evidencia la maestría del taller valenciano original.
El proyecto de restauración ha sido promovido a petición del Carmelo Descalzo de Alba de Tormes, lugar donde se custodian habitualmente las piezas. La intervención cuenta con un presupuesto estimado de 8.000 euros, una cantidad que será sufragada íntegramente gracias a la implicación económica de los albenses y devotos.
Este esfuerzo colectivo subraya el profundo valor simbólico de la pieza, íntimamente ligada a la identidad local y a la devoción teresiana que caracteriza a la villa ducal, asegurando así la pervivencia de uno de sus bienes más preciados para las futuras generaciones.