Ubicada actualmente en el paseo de Torres Villarroel, esta estructura de piedra caliza mantiene vivo el patrimonio histórico y el diseño urbanístico del siglo XVIII en la ciudad
La ciudad de Salamanca conserva entre sus calles la fuente de Carmelitas, considerada la más antigua del municipio con origen en el año 1788. Su construcción se remonta al reinado de Carlos III, una época en la que se pusieron en marcha importantes iniciativas destinadas a mejorar la salubridad urbana y el embellecimiento de la capital salmantina con el objetivo de modernizar su imagen.
Este monumento hidráulico destaca por estar construido en piedra caliza local. En cuanto a su diseño, la estructura cuenta con un caño central por el que manaba el agua y un pilón situado en la parte inferior, destinado originalmente a recoger el líquido para el abastecimiento diario de los vecinos.
Según apuntan los historiadores, este surtidor histórico estuvo situado en sus inicios en el paseo de Carmelitas, concretamente en las inmediaciones del antiguo convento que le da nombre. Con el paso del tiempo y la evolución urbanística, el monumento fue trasladado a su emplazamiento actual en el paseo de Torres Villarroel.

Grabado realizado en 1866 por el artista Isidore Hye-Hoys
El aspecto primigenio de la fuente y su entorno han quedado registrados históricamente gracias a un grabado realizado en 1866 por el artista Isidore Hye-Hoy,. Esta ilustración forma parte de su obra 'La España Teresiana', un trabajo dedicado a documentar las fundaciones teresianas distribuidas por toda la geografía nacional.
En dicha representación gráfica, la obra hidráulica aparece ubicada junto al Convento de San José de Carmelitas Descalzas, un edificio religioso hoy desaparecido. La imagen permite observar con detalle el diseño original del surtidor y comprender el contexto urbano que presentaba esta zona de Salamanca durante el siglo XIX.