Estíbaliz Gil repasa las carencias del sistema y subraya la necesidad urgente de otorgar mayor protagonismo y competencias a la enfermería
Con motivo del Día de la Atención Primaria, que se celebra este domingo 12 de abril, los profesionales de enfermería alzan la voz para exigir una reestructuración profunda del primer nivel asistencial en Salamanca. Estíbaliz Gil, enfermera y conocedora de la realidad sanitaria de la provincia, analiza las carencias crónicas del sistema: desde los inasumibles desplazamientos en el medio rural hasta el preocupante aumento de las agresiones en las consultas.
La profesional, que también ejerce como presidenta provincial del sindicato SATSE, subraya la necesidad urgente de otorgar mayor protagonismo y competencias a la enfermería. El objetivo es potenciar las labores de prevención de enfermedades, promoción de la salud y educación sanitaria, dado que son los trabajadores que mantienen un contacto más estrecho con los pacientes, tanto en los propios centros de salud como a través de las visitas a los domicilios.
La situación actual presenta importantes desafíos, especialmente en el entorno rural salmantino. La falta de planificación y la escasez de ciertas especialidades obligan a los usuarios a realizar largos desplazamientos para recibir una atención básica que, según los profesionales, debería resolverse en sus propios municipios para evitar el colapso del hospital.
Uno de los principales obstáculos en la provincia es la enorme distancia entre los diferentes centros de salud. Esta realidad dificulta enormemente la contratación de personal eventual para cubrir permisos y bajas, ya que los profesionales se ven obligados a asumir desplazamientos inasumibles en jornadas consecutivas.
"Los eventuales no pueden estar un día en Fuentes de Oñoro, otro en Vitigudino, al día siguiente en Béjar, luego en Aldeadávila y al siguiente en Alba de Tormes", advierte Gil. Ante esta "locura" de kilómetros, muchos trabajadores optan por rechazar los contratos, lo que genera un grave problema de cobertura asistencial en los pueblos.
Para solucionar esta deficiencia, el colectivo ha solicitado formalmente y por escrito a la Gerencia de Atención Primaria una reestructuración de la bolsa de empleo. La propuesta consiste en zonificar las ofertas, permitiendo que un profesional trabaje exclusivamente en un área concreta, como podría ser la comarca de Béjar. De este modo, se mejorarían las condiciones laborales y se garantizaría la atención a los pacientes.
Otro aspecto que preocupa profundamente a la enfermería es el aumento de los episodios violentos registrado durante el último año, en comparación con los datos de hace dos o tres años. Aunque históricamente la Atención Primaria era un entorno tranquilo, la tendencia ha cambiado de forma notable.
La mayor parte de estos incidentes recaen directamente sobre el personal de enfermería. "Somos la primera línea, la primera profesional que se encuentran cuando acuden a un centro sanitario", explica la enfermera, quien matiza que la inmensa mayoría de estos episodios se traducen en agresiones verbales.
Curiosamente, los datos revelan que los centros de salud urbanos registran un mayor número de agresiones que los ubicados en las zonas rurales. En la capital, la presión asistencial se mantiene alta durante todo el año, aunque, a diferencia de los pueblos, las plantillas son más amplias y la cobertura de vacantes resulta más sencilla porque los profesionales sí aceptan esos contratos.
La llegada de la época estival y las vacaciones de Navidad agravan la situación en el medio rural. La población de algunas zonas aumenta hasta un 50 %, pero los equipos no se refuerzan de manera proporcional para hacer frente a este importante incremento demográfico, limitándose a cubrir las vacaciones del personal titular.
A esta saturación se suma el déficit de especialistas. Los profesionales reclaman aumentar la presencia de fisioterapeutas en el medio rural para evitar que los pacientes deban recorrer entre 60 y 80 kilómetros para rehabilitarse en el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca.
Actualmente, la provincia cuenta con un fisioterapeuta en Vitigudino, dos en Béjar, y presencia en Ciudad Rodrigo y Guijuelo. Sin embargo, Gil califica de "sin sentido" que los centros urbanos de Salamanca dispongan de estos especialistas en casi todas sus instalaciones, teniendo el hospital al lado, mientras amplias zonas rurales carecen de este servicio.
Una situación idéntica sufren las matronas. Existe un déficit crónico de estas profesionales durante todo el año, que se agudiza en verano. "Al final, los que se quedan sin matronas siempre son los consultorios o los centros rurales más lejanos", lamenta la sanitaria.
Desde la enfermería apuestan por una transformación profunda del modelo actual. El objetivo es que los ciudadanos utilicen más y mejor los recursos de su centro de salud, evitando derivaciones innecesarias al hospital para procesos que pueden resolverse perfectamente en el primer nivel.
Para lograrlo, proponen medidas concretas como potenciar la prescripción enfermera, un sistema que ya funciona con éxito en comunidades como Andalucía. Asimismo, exigen dotar de más recursos a los enfermeros y fisioterapeutas para la atención domiciliaria, una pieza clave para el envejecido entorno rural de la provincia.