Viernes, 10 de abril de 2026
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Divertidas inconsistencias cinematográficas
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TANTOS LIBROS POR LEER

Divertidas inconsistencias cinematográficas

Publicado 10/04/2026 08:05

El libro que hoy les propongo es una delicia, una fuente inagotable de jugosas informaciones, un motivo de casi ilimitado placer lector y, más allá de sus muchos valores intrínsecos, una gozosa invitación a profundizar y disfrutar de la magia del cine, al ser las películas sus auténticas protagonistas y el autor un profundo, ameno y muy divertido conocedor del universo cinematográfico (aunque no solo). Les hablo de Bibliotecaria, solterona y con gafas, un título singular y elocuente, escrito por el gijonés Juan J. Alonso, en el que analiza cuarenta y una películas, hitos de la historia del arte cinematográfico (en su mayoría clásicos indiscutibles y algunas algo más alejadas del canon, aunque, en todos los casos, muy populares y reconocibles: Casablanca, El planeta de los simios, El cartero siempre llama dos veces, Laura, La guerra de las galaxias, Ben-Hur, Psicosis, Muerte en el Nilo, Los puentes de Madison, La ventana indiscreta, son, a modo de muestra, algunos de los títulos elegidos).

Juan J. Alonso es licenciado en Filosofía y en Historia por la Universidad de Oviedo, profesor de secundaria ya jubilado y colaborador habitual en la prensa de Asturias y Zamora. Es autor de una decena de libros, en solitario y en colaboración, siempre sobre temas filosóficos, históricos o cinematográficos, que, a menudo, se entrelazan.

Bibliotecaria, solterona y con gafas aparece con un subtítulo que orienta sobre su contenido: Diálogos, personajes y escenas que chirrían en 41 películas maravillosas. Se trata de filmes que salvan un momento, un día o una vida y a los que Alonso vuelve una y otra vez, películas dotadas de una condición que podríamos llamar “magnética”, que son, para el autor, cautivadoras, provocan su arrebato, atraen su atención de manera irresistible, adictiva, despiertan de continuo en él el deseo de volver a verlas.

Además, y este es el segundo eje organizador del libro, las cuarenta y una películas comparten otra circunstancia relevante —siempre bajo la mirada subjetiva, lúcida y bienhumorada del autor—: todas incluyen “algo”, un diálogo, un gesto, una escena, un personaje o un detalle que rechina, incomoda o no encaja. Se trata de desaciertos o inconsistencias que no son, en puridad, gazapos ni fallos técnicos, sino desajustes conceptuales que llaman la atención dentro de la grandeza de los filmes.

El ejemplo más revelador, que explica el título, se da en ¡Qué bello es vivir!, la genial película de Frank Capra estrenada en 1946. Cuando su protagonista, George Bailey (James Stewart), desesperado por la quiebra que arruinará a su familia, está a punto de suicidarse, recibe la visita de Clarence, un ángel que le muestra cómo sería su ciudad, Bedford Falls, si él no hubiese nacido. Ante sus ojos desfilan los cambios: su madre, ahora hosca; su tío, internado; el señor Gower, alcohólico; su amigo Ernie, abandonado; su hermano Harry, muerto de niño; su amiga Violet, condenada a la prostitución. Pero, sobre todo, su esposa Mary (Donna Reed), alegre, luminosa, brillante, atractiva, encantadora y vital, convertida, de no haber existido George, en… una bibliotecaria, solterona, con gafas, anodina, oscura y vestida con austeridad monjil.

He aquí la incoherencia que pone en alerta a Alonso, que comenta con mordacidad: ¿Ser mujer soltera y, cielo santo, bibliotecaria es tan triste como estar internado en un manicomio y tan terrible como ahogarse a los nueve años? Y más adelante escribe: ¿Por qué, en un mundo sin George, Mary es una «solterona» que lleva una fracasada vida como bibliotecaria, necesita gafas y tiene menos gracia que una comunicación de Hacienda?, para concluir: me parece muy injusto y muy poco poético que esa Mary bibliotecaria, solterona y con gafas sea la prueba de que George es la justificación de la existencia de una mujer tan espléndida.

De modo que el lector sabe qué encontrará en este libro. Por un lado, varias decenas de películas magistrales que invitan a su “revisitación”. Por otro, en todas ellas, un elemento disonante que perturba su visionado “normal”. Y aún hay un motivo más para leer este estimulante Bibliotecaria, solterona y con gafas: el enfoque con el que se analiza cada título. Las aproximaciones a los filmes rebosan erudición y permiten entrever a un autor que ha visto todo el cine imaginable y que intercala referencias pertinentes a otras muchas películas. Además, su condición de filósofo e historiador aflora en citas y conexiones con obras literarias y pensadores diversos, en reflexiones didácticas y curiosidades reveladoras que van más allá de la anécdota. Todo ello envuelto en un muy apreciable sentido del humor.

Como coda a esta recomendación, les informo de que hoy, 10 de abril, a las siete de la tarde, en la Biblioteca de la Casa de las Conchas, y mañana, 11 de abril, a las doce de la mañana, en la librería Santos Ochoa de la Gran Vía, presentaré, junto a su autor, el libro que protagoniza esta reseña. ¡Están ustedes invitados!

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Juan J. Alonso. Bibliotecaria, solterona y con gafas. Editorial Rema y Vive. Gijón, 2025. 341 páginas. 16 euros

Alberto San Segundo - YouTube