El desfile ha estado marcado por la ausencia del Cristo de la Buena Muerte tras su reciente accidente fortuito y por el sentido homenaje al fallecido capataz Miguel Ángel Ledesma
A las 5:00 horas de la mañana, las puertas del Convento de San Esteban se han abierto para dar inicio a una de las procesiones más esperadas de la Semana Santa salmantina. Cientos de fieles se han congregado en los alrededores del templo para acompañar a la Hermandad Dominicana en su recorrido por las calles del centro de la ciudad.
La estación de penitencia de este año ha estado marcada por una ausencia significativa. El Santísimo Cristo de la Buena Muerte, uno de los titulares de la corporación, no ha podido participar en el desfile procesional debido a un accidente fortuito que la talla sufrió hace apenas 15 días.
A pesar de esta falta, la cofradía ha completado su recorrido habitual presentando importantes novedades patrimoniales, que han enriquecido el cortejo durante toda la madrugada charra del Viernes Santo.
Ante la imposibilidad de procesionar al Cristo de la Buena Muerte, la Hermandad Dominicana ha realizado su estación de penitencia con los siguientes pasos:
El momento más conmovedor de la jornada se ha vivido al finalizar el recorrido. De regreso al Convento de San Esteban, la hermandad ha querido tener un recuerdo especial para Miguel Ángel Ledesma, antiguo capataz del paso de Jesús de la Pasión, fallecido recientemente.
El actual responsable de guiar la talla ha sido el encargado de organizar este homenaje a su predecesor en el cargo. Como culminación del acto, la corporación ha entregado un recuerdo especial a la familia de Ledesma al finalizar la estación de penitencia, cerrando así una madrugada marcada por el recogimiento y la memoria.
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VÍDEO Y FOTOS: David Sañudo