Viernes, 10 de abril de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
No añadir más sufrimiento a nuestra cruz
X

No añadir más sufrimiento a nuestra cruz

Publicado 31/03/2026 15:18

En estos días de Semana Santa reflexionamos sobre el sufrimiento de Jesús, su cruz, y el nuestro. Normalmente se habla más del sufrimiento de Jesús, y es normal, y no tanto del nuestro. Yo quisiera en estas líneas hablar un poco de cómo enfocar nuestro sufrimiento.

Tenemos experiencia de que el sufrimiento ha sido siempre compañero inseparable del ser humano, es tan viejo como la humanidad misma; él, como un ladrón, siempre nos inquieta, interfiere en nuestras vidas y sigue siendo el síntoma dominante de las consultas médicas. El sufrimiento existe, a pesar de nuestra lucha por combatirlo y eliminarlo. Se presenta a veces como una herida visible, otras como un susurro persistente que apenas sabemos nombrar. Nos acompaña en nuestro caminar y, aunque toca a todos, cada persona lo vive de manera única, íntima y profundamente personal.

El sufrimiento es un malestar que puede abarcar toda nuestra vida en todos sus planos: físico, psíquico, emocional, familiar, religioso…. Es, por otra parte, uno de los grandes retos para la madurez; el sufrimiento nos hace más humanos y más divinos, o nos rompe en mil pedazos. El sufrimiento es un gran problema por solucionar, pero es, sobre todo, un misterio que hay que aceptar y vivir.

Al hablar sobre el sufrimiento se puede hacer apología fácil y prodigar consejos piadosos o, por el contrario, rebelarse o escandalizarse de todos los males del mundo. No tenemos respuestas para el sufrimiento desde la razón; las palabras elocuentes no sirven de nada. La única respuesta válida para el creyente es levantar los ojos al crucificado, mirarlo y pedirle luz y fuerza. Nos resulta muy difícil acoger y soportar cualquier tipo de dolor.

Hay muchas clases de cruces o sufrimientos. Los hay reales, que se pueden tocar y palpar, pero los hay, también producidos por la mente y la fantasía. Sufrimos por todo y por nada, por lo que merece la pena y por lo insignificante. Sufrimos al envejecer, al enfermar, al fracasar, al perder a un ser querido. Nos duele todo tipo de soledad, especialmente la del enfermo y el que se enfrenta a la muerte solo y sin ningún tipo de ayuda.

Es cierto que, a veces somos un poco tontos, pues no nos basta saber que la vida es dura, que las cosas son como son; también nos empeñamos en hurgar en las heridas que hemos recibido y en hacer el sufrimiento más grande de lo que es y, por tanto, la vida insoportable. No podemos añadir al sufrimiento más sufrimiento, ocasionado por nuestra mente negativa, por falta de esperanza…

Que el Señor nos ayude a llevar nuestra cruz y a ser cirineos para la cruz de los demás.

La empresa Diario de Salamanca S.L, No nos hacemos responsables de ninguna de las informaciones, opiniones y conceptos que se emitan o publiquen, por los columnistas que en su sección de opinión realizan su intervención, así como de la imagen que los mismos envían.

Serán única y exclusivamente responsable el columnista que haga uso de nuestros servicios y enlaces.

La publicación por SALAMANCARTVALDIA de los artículos de opinión no implica la existencia de relación alguna entre nuestra empresa y columnista, como tampoco la aceptación y aprobación por nuestra parte de los contenidos, siendo su el interviniente el único responsable de los mismos.

En este sentido, si tiene conocimiento efectivo de la ilicitud de las opiniones o imágenes utilizadas por alguno de ellos, agradeceremos que nos lo comunique inmediatamente para que procedamos a deshabilitar el enlace de acceso a la misma.