La entidad financiera salmantina cierra 2025 con 2.616 millones de euros, un 8,6 % más que el año anterior. A pesar de la bajada de los tipos de interés, alcanza un beneficio neto de 27,6 millones y supera todos los objetivos de su Plan Estratégico.
Caja Rural de Salamanca cierra el ejercicio 2025 con el mayor volumen de negocio de su historia, alcanzando los 2.616 millones de euros. La entidad cooperativa supera en un 31,5 % las previsiones de su Plan Estratégico y consolida su crecimiento en las provincias de Salamanca, Ávila y Valladolid con un beneficio neto de 27,6 millones de euros.
En un entorno económico marcado por la reducción generalizada de los tipos de interés y la bajada del euríbor, la institución financiera ha demostrado la solidez de su modelo. El resultado bruto se ha situado en 35,6 millones de euros, que tras el pago de impuestos y la dotación al Fondo de Educación y Promoción, se traduce en un beneficio neto de 27,6 millones, un 9,4 % menos que el año anterior pero muy por encima de las estimaciones iniciales.
El presidente de Caja Rural de Salamanca, Ernesto Moronta Vicente, ha valorado positivamente estas cifras, destacando que el ejercicio demuestra que su modelo funciona. "Hemos crecido en las magnitudes que realmente importan: el negocio con nuestros clientes, la confianza en nuestra gestión y la fortaleza de nuestro balance", afirmó el presidente.
La principal fortaleza del balance de 2025 reside en el incremento equilibrado de todas las líneas de negocio. Los depósitos de clientes experimentaron un notable aumento del 8,8 %, hasta alcanzar los 1.363 millones de euros, superando el objetivo del Plan Estratégico en más de un 55 %.
Por su parte, la inversión crediticia total llegó a los 777 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 7,1 % respecto a 2024. De esta cantidad, el crédito a los hogares representa 306 millones, destinados en su gran mayoría (83,3 %) a la adquisición y rehabilitación de viviendas.
Además, los recursos fuera de balance, que incluyen fondos de inversión, planes de pensiones y gestión de carteras, registraron el mayor incremento relativo con una subida del 10,3 %, superando los 489 millones de euros. El activo total de la entidad creció un 9,8 % hasta situarse en 1.619 millones.
A pesar de la presión sobre el margen financiero, que se redujo un 11,2 % hasta los 42,7 millones de euros, la entidad logró compensar esta caída mediante una gestión eficiente de sus costes de explotación y el crecimiento de los ingresos por comisiones.
Los indicadores de riesgo y solvencia sitúan a la cooperativa de crédito en una posición de liderazgo. La ratio de capital de nivel I (CET1) alcanzó un extraordinario 34,9 %, triplicando las exigencias de los reguladores europeos. Asimismo, la ratio de morosidad se contuvo en el 1,9 %, con una dotación a insolvencias casi residual de 191.000 euros.
El director general de Caja Rural de Salamanca, José Ignacio Juez Marín, en el cargo desde mayo de 2025, explicó que han arrancado el Plan Estratégico con "un primer año de sobresaliente". Según detalló, la entidad ha crecido donde quería crecer y ha reforzado su posición en los segmentos estratégicos.
Más allá de las cifras financieras, la institución mantiene su arraigo territorial siendo la única entidad con presencia física en numerosos municipios de menos de 2.000 habitantes. Durante 2025, destinó más de 3 millones de euros a su Fondo de Educación y Promoción para apoyar iniciativas culturales, deportivas y sociales en la región.
En el ámbito laboral, la plantilla experimentó un crecimiento del 6 %, alcanzando los 195 profesionales. Destaca especialmente el avance en igualdad de género: las mujeres representan el 56 % del total de la plantilla y ocupan casi el 70 % de los puestos directivos, un compromiso que le ha valido el Distintivo de Igualdad en la Empresa (DIE).
De cara a los próximos meses, la entidad prevé continuar su expansión geográfica con la apertura de nuevas oficinas en Salamanca, Ávila y Valladolid, reforzando su modelo de banca de proximidad.