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Guía completa de plantas medicinales para aliviar la inflamación
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Guía completa de plantas medicinales para aliviar la inflamación

Publicado 26/03/2026 10:09

La inflamación es uno de los mecanismos de defensa más importantes del organismo. Sin ella, ninguna herida cicatrizaría, ninguna infección sería combatida y ningún tejido dañado se repararía. El problema no es la inflamación en sí misma, sino cuando se vuelve crónica y silenciosa, instalándose en el organismo durante meses o años sin una causa aguda evidente.

La inflamación crónica de bajo grado está hoy vinculada a la mayoría de las enfermedades no transmisibles más prevalentes: enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, enfermedades autoinmunes, deterioro cognitivo y ciertos tipos de cáncer. Y muchas personas la padecen sin saberlo.

Frente a este panorama, el interés por las plantas medicinales con propiedades antiinflamatorias ha crecido de forma considerable. En esta guía repasamos las más estudiadas, sus mecanismos de acción y la manera más eficaz de incorporarlas.

Qué es exactamente la inflamación crónica y cómo detectarla

A diferencia de la inflamación aguda, que es visible (enrojecimiento, hinchazón, calor, dolor), la inflamación crónica de bajo grado no presenta síntomas evidentes en sus primeras etapas. Sin embargo, puede manifestarse con señales inespecíficas como fatiga persistente, dolores articulares difusos, problemas digestivos recurrentes, piel apagada o dificultad para perder peso.

Los marcadores inflamatorios más utilizados en analítica son la proteína C reactiva de alta sensibilidad (PCR-hs), la homocisteína y la interleucina-6. Si sospechas que puedes tener inflamación crónica, consulta con tu médico para solicitar una analítica completa.

1. La cúrcuma: la reina de las plantas antiinflamatorias

Ninguna guía sobre plantas antiinflamatorias puede comenzar sin la cúrcuma (Curcuma longa). Su principio activo, la curcumina, ha sido objeto de miles de estudios científicos que demuestran su capacidad para inhibir las principales vías de señalización inflamatoria, incluyendo el factor nuclear NF-kB, uno de los reguladores más importantes de la respuesta inflamatoria crónica.

Los estudios clínicos han mostrado resultados positivos en patologías como la artritis reumatoide, la enfermedad inflamatoria intestinal y la osteoartritis. La dosis terapéutica habitual oscila entre 500 y 1000 mg de curcumina al día, siempre combinada con piperina para mejorar su absorción.

2. El jengibre: antiinflamatorio y digestivo

El jengibre (Zingiber officinale) contiene gingeroles y shogaoles, compuestos que inhiben la síntesis de prostaglandinas y leucotrienos, dos de los principales mediadores de la inflamación. Su mecanismo de acción es similar al de los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), pero sin los efectos secundarios gastrointestinales asociados a su uso prolongado.

Además de su efecto antiinflamatorio sistémico, el jengibre es especialmente útil para la inflamación del tracto digestivo, el dolor menstrual y la inflamación articular. Se puede consumir fresco, en infusión, en polvo o en extracto estandarizado.

3. La boswellia: el incienso que protege las articulaciones

Menos conocida en Occidente pero con una larga tradición en la medicina ayurvédica, la boswellia (Boswellia serrata) es una de las plantas antiinflamatorias más potentes para las patologías articulares y autoinmunes. Sus ácidos boswéllicos inhiben específicamente la enzima 5-lipoxigenasa, responsable de la síntesis de leucotrienos proinflamatorios.

Varios ensayos clínicos han demostrado su eficacia en la osteoartritis de rodilla, la enfermedad de Crohn y el asma bronquial. A diferencia de los AINEs, no irrita la mucosa gástrica y su perfil de seguridad a largo plazo es muy favorable.

4. El sauce blanco: el antecesor natural de la aspirina

La corteza de sauce blanco (Salix alba) contiene salicina, el compuesto del que se sintetizó la aspirina a finales del siglo XIX. Tiene propiedades analgésicas y antiinflamatorias suaves, especialmente indicadas para el dolor de espalda crónico, la cefalea tensional y la inflamación articular leve.

Su acción es más lenta que la aspirina sintética, pero también más suave sobre la mucosa gástrica. Se utiliza principalmente en forma de extracto seco estandarizado o en infusión de corteza.

5. La cat's claw o uña de gato: antiinflamatoria e inmunomoduladora

La uña de gato (Uncaria tomentosa), originaria de la selva amazónica, contiene alcaloides oxindólicos con propiedades antiinflamatorias e inmunomoduladoras. Inhibe la producción de TNF-alfa, una citocina clave en los procesos inflamatorios crónicos, y ha mostrado resultados prometedores en estudios sobre artritis reumatoide y osteoartritis.

Es una planta especialmente interesante para personas con inflamación de origen autoinmune, aunque su uso debe supervisarse en caso de tomar inmunosupresores u otros medicamentos de base.

6. El romero: antioxidante y antiinflamatorio en la cocina

El romero (Rosmarinus officinalis) es mucho más que una especia culinaria. Contiene ácido rosmarínico y carnosol, dos compuestos con potente actividad antioxidante y antiinflamatoria. Su uso regular en la cocina contribuye a reducir el estrés oxidativo sistémico, uno de los principales impulsores de la inflamación crónica.

Incorporarlo de forma habitual a las comidas, junto con otras especias antiinflamatorias como el orégano, el tomillo o la cúrcuma, es una estrategia sencilla y accesible para cualquiera.

7. Los extractos de cáñamo: modulación del sistema endocannabinoide

El sistema endocannabinoide es una red de receptores distribuidos por todo el organismo que regula, entre otras funciones, la respuesta inflamatoria. Los extractos de cáñamo ricos en CBD interactúan con este sistema, modulando la producción de citocinas proinflamatorias y la actividad de las células inmunitarias implicadas en la inflamación crónica. Aunque la investigación todavía está en desarrollo, los resultados preliminares son prometedores en contextos de inflamación crónica, dolor neuropático y patologías autoinmunes. Para quienes quieran explorar esta opción, es fundamental elegir productos con certificación de laboratorio independiente y trazabilidad completa del cultivo, como los disponibles en Sixty8, una tienda de CBD que garantiza análisis de terceros y total transparencia sobre el origen de sus productos.

8. El té verde: polifenoles contra la inflamación sistémica

El té verde (Camellia sinensis) es una de las fuentes más ricas en epigalocatequina-3-galato (EGCG), un polifenol con potente actividad antiinflamatoria y antioxidante. Su consumo habitual se asocia a menores niveles de marcadores inflamatorios en sangre y a una reducción del riesgo cardiovascular a largo plazo.

Tres o cuatro tazas al día de té verde de calidad (preferiblemente matcha o sencha de origen japonés) aportan una cantidad significativa de EGCG sin necesidad de recurrir a suplementos.

Cómo combinar las plantas antiinflamatorias de forma eficaz

No existe una planta antiinflamatoria universal. La elección más adecuada depende del tipo de inflamación, su localización, su causa probable y el estado de salud general de cada persona. Algunas combinaciones especialmente estudiadas son:

Cúrcuma con piperina y jengibre para inflamación articular y digestiva

Boswellia con cúrcuma para osteoartritis y enfermedades inflamatorias intestinales

Té verde con romero como estrategia antiinflamatoria preventiva en la dieta diaria

En todos los casos, las plantas medicinales son un complemento a un estilo de vida antiinflamatorio, no un sustituto. La dieta mediterránea, el ejercicio regular, el sueño reparador y la gestión del estrés siguen siendo los pilares fundamentales sobre los que construir cualquier protocolo antiinflamatorio eficaz.

Una última consideración

Si estás tomando medicamentos de base, especialmente anticoagulantes, inmunosupresores o antiinflamatorios farmacológicos, consulta siempre con tu médico antes de incorporar cualquier planta medicinal en dosis terapéuticas. Algunas de las plantas mencionadas tienen interacciones farmacológicas conocidas que es importante tener en cuenta.