Varias vecinas santiaguesas elaboran este dulce típico realizado a mano
En Santiago de la Puebla ya huele a tradición. Y es que ya esta a pleno rendimiento el que cariñosamente denominamos “dulce laboratorio” artesano, iniciando su actividad como cada año, para dar forma a uno de sus mayores símbolos gastronómicos: los Cuquillos. Este producto, único por su elaboración y profundamente ligado a la identidad local, será de nuevo protagonista en el Encuentro de la Capa, previsto para el 18 de abril, que volverá a reunir a vecinos y visitantes en torno a una de las citas más queridas del calendario.
Detrás de esta elaboración se encuentran, una vez más, las delicadas manos de varias mujeres del pueblo que, con paciencia y saber hacer, se han puesto manos a la masa para mantener viva una receta que ha pasado de generación en generación. Ingredientes sencillos como vino, aceite, anís o harina se transforman en una masa especial que, con destreza, se trabaja de forma manual. Cada pieza se moldea con la ayuda de cañas previamente preparadas, en las que se enrosca la masa uno a uno, en un proceso tan minucioso como cargado de historia.
La fritura marca uno de los momentos clave. No es solo cuestión de aceite abundante, sino de temperatura, de tiempos y de experiencia. Cada Cuquillo pasa por las perolas en su punto justo, adquiriendo ese dorado característico antes de recibir el toque final de azúcar que los convierte en un dulce irresistible.
El proceso ya está en marcha y, si todo sigue como en años anteriores, de estas manos expertas saldrán más de 1.200 Cuquillos. Una cifra que habla no solo de trabajo, sino de compromiso con las raíces. Serán, sin duda, el acompañamiento perfecto para un Encuentro de la Capa que volverá a llenar de vida la Plaza Mayor santiaguesa, reforzando ese vínculo entre tradición, gastronomía y comunidad que define al pueblo.