Una situación que es consecuencia directa de la caída del 58 % en la oferta de viviendas disponibles, lo que ha provocado además un encarecimiento de las rentas del 28 % en el último lustro
El mercado del alquiler en Salamanca ha experimentado una transformación radical en el último lustro. Según un reciente estudio publicado por el portal inmobiliario idealista, la disputa entre las familias salmantinas para conseguir una vivienda arrendada ha crecido un 839% desde el año 2020.
Esta situación local es el reflejo de un fenómeno nacional originado durante la crisis sanitaria. Una de las primeras consecuencias que la pandemia y el estado de alarma trajeron al mercado inmobiliario fue un importante incremento en la oferta de viviendas en alquiler. La explicación a este aumento del stock radica principalmente en el parón provocado por el confinamiento.
Durante tres meses apenas se cerraron operaciones, lo que generó un proceso de embalsamiento de inmuebles que fue especialmente rotundo en los mercados más dinámicos y con mayor rotación. En aquel contexto, y con los precios a la baja por la acumulación de oferta, muchas familias se animaron a alquilar o a cambiar su vivienda por otra que se adaptara mejor a sus necesidades.
Ahora, tras cumplirse los cinco años de contrato estipulados por ley para propietarios físicos, esas viviendas vuelven a salir al mercado en una realidad diametralmente opuesta. A nivel nacional, la oferta disponible es un 61 % más baja, los precios son un 40 % más altos y el nivel de competencia ha crecido un 483 %.
La drástica reducción de la oferta ha traído consigo un importante aumento de la competencia entre las familias por hacerse con cada una de las pocas viviendas que salen al mercado. El incremento del 839% sitúa a Salamanca entre las ciudades españolas con mayor tensión, solo superada por seis capitales: Lleida (1.050%, donde se ha multiplicado por 11), Palma (1.041%), Burgos (976%), Barcelona (917%), Granada (917%) y Bilbao (864%).
En Madrid, este crecimiento de la competencia se ha situado en el 558%. Aunque en ninguna capital se ha reducido el volumen de personas que compiten por cada vivienda, los menores incrementos se han registrado en Ceuta (134%), Cuenca (141%), Pontevedra (178%), Lugo (203%) y Badajoz (210%).
En cuanto a la disponibilidad de inmuebles, la caída del 58% en Salamanca se alinea con los fuertes descensos registrados en gran parte del país. La mayor reducción de oferta se ha producido en Barcelona, donde nueve de cada diez viviendas que hubo en el mercado en 2020 ya no están disponibles (-90%). Le siguen caídas muy acusadas en Granada (-76%), Palma (-75%), Madrid (-73%), San Sebastián (-72%), Las Palmas de Gran Canaria (-72%), Sevilla (-72%) y Bilbao (-70%).
Con caídas superiores al 50% también se encuentran Málaga y Girona (ambas con -69%), Oviedo (-66%), Cádiz y Valencia (-65%), Tarragona (-59%), Alicante (-54%), Córdoba (-53%) y Santander (-51%). Por el contrario, únicamente siete capitales españolas cuentan actualmente con más oferta disponible que a cierre de 2020: Cuenca (113%), Ceuta (67%), Lugo (35%), Segovia (23%), Cáceres (18%), Badajoz (8%) y Jaén (5%).
El aumento de la demanda y la reducción de la oferta han provocado una importante subida en las rentas en todos los mercados. Aunque el incremento del 28% en Salamanca es significativo para la economía de las familias, se mantiene por debajo de la media nacional y muy lejos de las cifras récord de otras capitales.
Las familias que buscan alquiler se enfrentan a los mayores encarecimientos en Valencia (82%), Alicante (73%), Segovia (71%), Barcelona y Palma (ambas con 63%), Málaga (62%), Santa Cruz de Tenerife (58%), Guadalajara (57%), Madrid (54%) y Ávila (51%).
En contraste, las menores subidas de precio en este lustro se han dado en Bilbao, San Sebastián y Melilla, con un crecimiento compartido del 22%, seguidas por Huesca (23%), Vitoria (24%), Córdoba (25%) y Pamplona (26%).