, 05 de abril de 2026
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Sensacional concierto de los salmantinos The Black Chillies dando paso a la mítica banda mod Brighton 64
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Brighton 64 ofrece un nostálgico concierto en su gira de despedida, arropados por el rythm’n’blues de The Black Chillies y el punk-pop de Frisbi

Sensacional concierto de los salmantinos The Black Chillies dando paso a la mítica banda mod Brighton 64

Publicado 23/03/2026 18:11

El grupo salmantino de rythm’n’blues The Black Chillies muestran toda su energía con grandes invitados en la Fiesta Fetén, un festival que celebra su segunda edición con los sevillanos Frisbi y la mítica banda mod barcelonesa Brighton 64.

La Fiesta Fetén ha superado con nota su segunda edición el pasado viernes en la sala B del CAEM. El dúo sevillano Frisbi, los salmantinos The Black Chillies y los barceloneses Brighton 64 lucieron en un festival que ya va cogiendo solera, bajo la sabia dirección del promotor, Jesús A. Delgado, gerente de Fetén Discos, la tienda de vinilos de la calle Libreros.

Frisbi, un dúo atípico y respondón

Frisbi en la Fiesta Fetén (foto: Julio Alonso)

Frisbi en la Fiesta Fetén (foto: Julio Alonso)

La banda sevillana comenzó la velada con un pop mucho más cercano al punk que a lo meloso. Sólo 2 personajes en escena: un baterista y un guitarrista-vocalista, formación poco usual que me recordó inmediatamente a Yawners, la banda de la salmantina Elena Nieto que triunfa por Madrid.

Frisbi perpetró un punk-pop fresco e hiperacelerado, haciendo sufrir a las 6 cuerdas de su guitarra con un rasgueo tipo ventilador que seguramente genere al intérprete un alto presupuesto en sustitución de cuerdas.

Las letras son a menudo muy reivindicativas y provocadoras, que el cantante incitaba a corear a un respetable público que accedió a acercarse más al escenario para arropar su propuesta. Contestatarios, divertidos, altamente politizados a pesar de presentarse con un nombre tan poco cercano al lenguaje revolucionario como es el de un juguete platero.

The Black Chillies, picantes como siempre

The Black Chillies con Raúl Martin (foto: Ángel Holgado)

The Black Chillies con Raúl Martin (foto: Ángel Holgado)

Ya conocéis mi afición e incluso devoción a la música creada en Salamanca, así que no os sorprenderá saber que asistí al festival para ver a los chilis negros. Y como es habitual, no me defraudaron. La marcha de su impulsivo guitarrista Iván Andrés, centrado ahora en su banda Vacaciones Permanentes, no representó un menoscabo de la pulsante energía de la banda.

El trío comenzó fuerte, con Vulcano, con la batería de un Ginés Martínez al que se le veía disfrutar como un niño con tambores nuevos, un Ibán Sánchez sólido y percusivo al bajo, metiendo caña como si le fuera en ello la vida, en un registro muy diferente al que se dedica en Lulú & The Rockets, y un saxofonista, teclista y hoy más multi-instrumentista que nunca Fernando Jiménez, desatado como de costumbre, moviéndose de un lado al otro del escenario, llenando de energía la sala, imagino que en un rol muy diferente al de profesor con el que se mantiene, económicamente hablando me refiero, porque está claro que mi tocayo sin música no podría existir.

El propio Fernando se atrevió a colgarse una guitarra eléctrica, roja por supuesto, y nos sorprendió interpretándola en una de las canciones. Eché de menos el exquisito atuendo rojo y negro casi anarquista -Stendhal nos perdone- que tanto me gustaba, pero daba igual, aquello era tan imparable como un tren a toda velocidad; y no me refiero a una locomotora extremeña, por supuesto.

La sección rítmica perfectamente afinada e incombustible soporta todo el engranaje y trasmite los graves que desde el suelo nos empujan a salir a la pista. Ginés e Ibán se entienden a la perfección, acentúan cada nota con todo el cuerpo y nos arrastran irremisiblemente a su groove. Mientras, Fernando se luce con su saxo, piano, y el órgano hammond, devorando melodías y solos salvajes o delicadas melodías (de esto menos), según proceda. Y lo que más procede es la caña, sin duda.

En un momento dado, mientras el baterista de Al Límite, The Bernardas, Baden Bah, etc, Jorge Orejudo y yo estamos disfrutando de la banda, de repente nos miramos porque se escuchaban unas notas de órgano hammond. ¿De dónde salían? Fernando estaba tocando el saxo con ambas manos. ¿The Black Chillies llevan secuencias grabadas, como hicieron Alaska y Mario Vaquerizo en la plaza mayor en las Ferias?. Enseguida descubrimos que Fernando usaba un pedal para emitir aquellas notas. Al final del concierto, lo confirmé: una pedalera MIDI que le permitía accionar el sonido de su teclado sintetizador. Misterio aclarado. Todo ok.

Más misterioso aún era el sonido que salía del Theremin que Fernando interpretó con maestría: notas perfectamente ejecutadas y efectos especiales ululantes al estilo de las películas de ciencia ficción de los años ’50 añadieron un toque más de clasicismo rockero. Más tarde, se colgó un ukelele (o cuarto, Raúl, Ginés y yo no logramos dilucidarlo), y tuve que recomendarle que comenzara a estudiar arpa para ir completando el instrumental del grupo. Recomendarle un piccolo era un reto intrascendente para él.

Fernando Jímenez tocando saxo, guitarra, órgano y Theremin (fotos: Ángel Holgado)

Fernando Jímenez con saxo, guitarra, órgano y Theremin (fotos: Ángel Holgado)

El Raúl al que me refiero es Raúl B. Martín, un tipo que igual te hace un roto que un descosido, capaz de tocar el banjo en la Nouvelle Helmantique de Carmelo Fuentes, grabar guitarras para Alejandro Ruiz Ruano, tocar con Rai Anciola en SUMARUA y otros proyectos de Raimundo, volver a los ‘50 con Ibán Sánchez y Clara Martín en Lulú & The Rockets, acompañar a Nadea Levinscaia en la última Final del Concurso Municipal de Bandas, o meterse pal cuerpo un repertorio interminable de clásicos eurovisivos y guatequeros sustituyendo a Michel Núñez, nada menos, en Vinilo. Entre otras actividades de este guitarrista todoterreno.

The Black Chillies van desgranando su repertorio de instrumentales, acompañados de algunas versiones: Jimmy Hendrix, Prodigy y The Troggs. Para ponerse al micrófono en el Wild Thing de éstos últimos se sube al escenario la citada Clara Martín, que superó sin dificultades cantar en un registro muy diferente al que le conocemos en Lulú & The Rockets. De la delicadeza y la clase pasa a la suciedad y la provocación, por culpa de unos amigos impresentables. Clara/Lulú hizo doblete con Muévelo, otra de las “canciones” de los Chillies, exigiéndole un arduo esfuerzo para aprenderse toda la letra.

Y llega Hammond Larry is back, un temazo propio cuya música y videoclip es todo un homenaje a las películas policíacas de los ’70. Para transitar entre décadas con Fernando al hammond, llaman al escenario a una muy buena sección de metales compuesta por Herminio “Roy Harley y Carlos Calzada, otro “Nouvelle Helmantiquero”. Carlos se marcó varios solos de lujo, y el recinto se puso en ebullición cuando los tres saxofonistas tocaban a la vez.

Si me sorprendió el Fire de Hendrix y el Wild Thing de los Troggs, más aún lo flipé con el Breathe de Prodigy, muy distinto del homónimo de Pink Floyd, y también del estilo habitual de los salmantinos, que lo resolvieron de un modo hipnótico y cañero, con un Ibán desatado en el bajo, dando caña como si no hubiera un mañana con la distorsión a toda caña.

Menos asombrado hubiera estado de haber escuchado entero su excepcional EP El Grito, que incluye las versiones de Hendrix y de Prodigy. Me había centrado en los temas propios del disco, lo reconozco. Los 6 temas, 6, del disco, están incluidos junto a otros de su LP La Explosión, en el LP El Grito que Discos Fetén les ha editado en vinilo. Un disco imprescindible con una portada fantástica, que está a la venta en dicha tienda.

En el recital nos obsequiaron con el EP completo, además de varios clásicos de sus discos anteriores. Una descarga de adrenalina que no te puede dejar indiferente sentado en el sillón, y te obliga a mover espasmódicamente brazos y piernas al frenético ritmo de los salmantinos. Más aún cuando Fernando se bajó del escenario, y estuvo paseando y tocando el saxo entre un público entusiasta.

The Black Chillies acompañados de grandes invitados (

The Black Chillies acompañados de grandes invitados (foto: Julio Alonso)

Excelente concierto de una banda acompañada de fantásticos invitados, una muestra más del excelente ambiente que hay entre los músicos salmantinos, que comparten proyectos con alegría y generosidad; que fusionan tu talento para regocijo de un público que disfrutamos como enanos.

Brighton 64, en la gira de despedida del grupo mod español por excelencia

Brighton 64, mítica banda mod barcelonesa (foto: Julio Alonso)

Brighton 64, mítica banda mod barcelonesa (foto: Julio Alonso)

La banda barcelonesa cumplió su rol de protagonista del evento con un concierto sólido, un grupo perfectamente conjuntado, buenos coros, un público que les dio un cálido recibimiento y bailaba sus canciones.

Jordi Fontich a los teclados, David Abadía al bajo, Enrich Herrera a la batería, y los hermanos Gil, Albert a la guitarra y Ricky a la guitarra y voz, forman unos Brighton 64 que quieren seguir caminos diferentes, tras dejar un muy convincente legado en la escena mod española y la del rock and roll en general.

Tras su último álbum, que luce el revelador título de “Se Traspasa” (2025), el grupo afronta su última gira con la veteranía que han demostrado en tantos escenarios.

Además de las canciones de su extenso repertorio, los Brighton tocaron versiones como el Metadona de Pistones.

Tras una vitaminada versión de su mayor éxito, La casa de la bomba, y para no ser menos que la banda local, los hermanos Gil (me enteré que en catalán se pronuncia “yil”) se bajaron a tocar entre el público al final de su concierto, produciendo una comunión extática con el respetable.

Brighton 64 y The Black Chillies compartieron escenario el día siguiente en Valladolid, pero ese concierto ya me cae fuera de cobertura. Seguro que fue también fantástico.

Dos bandas que conjuntan perfectamente, un festival que se afianza en su segunda edición y una muestra más de que los músicos locales están a la altura de los foráneos. Es decir, todo salió fetén.

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Texto: Fernando Sánchez Gómez (FerCyborg)

Fotos: Julio Alonso y Ángel Holgado

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