La Congregación de Jesús Rescatado de Salamanca ha recuperado y procesionado la talla del siglo XVIII 'Jesús Camino del Calvario', que permanecía olvidada en un trastero. Gracias al esfuerzo económico y humano de los cofrades, la imagen ha sido restaurada, devolviendo a la ciudad una parte esencial de su memoria religiosa.
La Congregación de Jesús Rescatado de Salamanca devolvió a las calles el pasado viernes la talla del siglo XVIII 'Jesús Camino del Calvario', una imagen histórica rescatada del olvido tras años oculta en un trastero bajo el polvo y la carcoma. Gracias al esfuerzo económico y humano de los propios cofrades, la hermandad ha logrado restaurar y procesionar esta obra durante su emotivo Vía Crucis, con el profundo anhelo de devolverle la dignidad perdida y recuperar una parte esencial de la memoria religiosa de la ciudad.
Hay hallazgos que trascienden lo material para tocar directamente el alma de una cofradía. Así lo ha vivido el hermano mayor de la Congregación de Jesús Rescatado, Emilio Alberto Sánchez Tabernero, quien relata con profunda emoción el momento en que descubrió la figura oculta en las dependencias de la hermandad. "Me sorprendió mucho cuando levanté una bolsa y estaba debajo", confiesa, recordando cómo la pieza pedía "a gritos" salir de aquel rincón oscuro.
Tras un intenso proceso de restauración, 'Jesús Camino del Calvario', una talla de vestir del siglo XVIII, abandonó por primera vez ese lugar discreto para encontrarse por primera vez con la calle en un vía crucis que no solo recupera una imagen, sino también parte de la memoria religiosa de la ciudad. Ni siquiera la lluvia del pasado viernes pudo empañar este anhelado reencuentro con los fieles salmantinos.
Para Sánchez Tabernero, ver la imagen procesionar ha sido la culminación de un sueño que nació de la compasión al verla deteriorada. "Creo que ninguna imagen se merece eso, por muy bonita o muy fea que sea", reflexiona el responsable de la congregación, subrayando el inmenso valor sentimental de este proyecto que quedará grabado para siempre en la historia reciente de la hermandad.
El regreso de esta talla no habría sido posible sin una inmensa red de colaboración desinteresada. El hermano mayor ha querido convertir este hito en un profundo agradecimiento a todas las personas que, trabajando a contrarreloj, han devuelto el esplendor a la figura. Los propios hermanos de la congregación financiaron la intervención íntegramente mediante la venta de lotería de Navidad.
El proyecto contó con el respaldo fundamental del obispo de Salamanca, monseñor José Luis Retana, y el impulso decisivo del anterior consiliario, José Francisco, sin cuyo apoyo "no hubiera seguido adelante". A partir de ahí, las manos expertas de la ciudad se volcaron con la imagen. La minuciosa restauración de la talla corrió a cargo de Isabel Pantaleón Rodríguez, quien realizó su labor "con tanto cariño, como hace siempre", contando además con el apoyo técnico e institucional de Francisco Hernández Mateo y la Junta de Semana Santa de Salamanca que preside.
El cuidado de los detalles estéticos y logísticos también fue fruto del trabajo en equipo. Cristina Domínguez fue la encargada de confeccionar la nueva túnica en un tiempo récord, mientras que Pilar Cañete Rey adaptó con destreza la peluca cedida por Jesús Rescatado y José Ángel Lucas Mateos elaboró la nueva corona de espinas. Por su parte, las labores fundamentales de intendencia y logística recayeron en Primi Moya, junto a Luis Miguel y Serafín Blanco Curto, quienes trabajaron a contrarreloj para que todo estuviera listo para la procesión.
En su reflexión más personal e íntima, Sánchez Tabernero reserva unas palabras especiales para su madre, "por estar", y para su Junta de Gobierno, reconociendo que, aunque no sea el proyecto de mayor envergadura de su mandato, sí es el que guardará "siempre con mucho cariño".
El emotivo Vía Crucis de 'Jesús Camino del Calvario' del pasado viernes marca un precedente esperanzador para el patrimonio oculto de la cofradía. El éxito de esta recuperación ha puesto de manifiesto que la devoción y el esfuerzo comunitario pueden revertir el paso del tiempo y el abandono.
En ese mismo cuarto trastero del que salió el Nazareno, aguardan en silencio otras piezas que, según el hermano mayor, "merecen el mismo fin". Entre este tesoro devocional a la espera de rescate se encuentran un Jesús atado a la columna de pequeño formato, una talla de un trinitario que presumiblemente representa a San Juan de Mata, y un conjunto escultórico de San José con el Niño Jesús.
"Espero que algún día también puedan salir de ese cuarto", concluye Sánchez Tabernero. Un anhelo que, tras ver a la histórica talla del siglo XVIII desafiando a la lluvia por las calles de Salamanca, parece hoy mucho más cercano a hacerse realidad.