El músico salmantino coordina la agrupación del municipio armuñés desde el año 2022. Su temprana formación en la percusión y su enfoque centrado en el valor humano del arte le han consolidado como un referente en el panorama cultural de la provincia, destacando por su madurez al frente de formaciones musicales.
Sergio Manuel García González se ha consolidado como una figura destacada en el panorama cultural de Salamanca. Al frente de la Banda de Música de Villamayor, ostenta el reconocimiento de ser el director más joven de todas las formaciones que participan en las procesiones de la capital del Tormes.
Su trayectoria demuestra que la juventud no está reñida con la excelencia musical y el liderazgo. El músico compagina actualmente sus estudios en el Conservatorio Superior con la gestión de una agrupación que mantiene una intensa actividad durante los doce meses del año.
La vocación de este joven talento se forjó desde su infancia más temprana. Tal como ha recordado en esta entrevista para SALAMANCArtv AL DÍA, su inquietud natural le llevó a adentrarse rápidamente en este arte a través de una escuela de música municipal, para dar el salto al conservatorio con apenas siete u ocho años.
Su compromiso con la formación le llevó a compaginar la educación obligatoria con su pasión. Tras pasar por el colegio Caja de Ahorros y el instituto Venancio Blanco, cursó el bachillerato musical en el instituto Vaguada de la Palma, una decisión que le permitió centrarse en su verdadera vocación.
Gracias a este sistema educativo, logró presentarse a la EBAU con una nota media sobresaliente superior al nueve. "Tenía mis cuatro asignaturas troncales, y el resto de nota media de bachillerato me la hacían con las asignaturas del conservatorio", ha detallado el músico salmantino.
Aunque inicialmente sintió curiosidad por el piano, finalmente se decantó por la percusión. "A mí me gusta más la parte humana, del grupo, de la música", ha señalado el director, destacando que ciertos instrumentos requieren un estudio demasiado solitario que no encajaba con su personalidad.
Su interés por la dirección se despertó en la adolescencia. Con apenas 15 o 16 años, comenzó a viajar a Valencia durante los veranos para formarse en este ámbito, aprovechando las facilidades de comunicación actuales para acceder a cursos especializados en la cuna de las bandas de música.
Este esfuerzo culminó en septiembre de 2022, cuando inició sus estudios superiores y asumió el liderazgo de la Banda de Música de Villamayor. El reto fue mayúsculo frente a los músicos de la agrupación, llegando a confesar una anécdota reveladora de sus inicios: "Yo cumplí los 18 años dirigiendo un ensayo".
Sobre cómo ha logrado ganarse el respeto a una edad tan temprana, Sergio García González se muestra tajante. "En el momento en el que tú tienes un compromiso, un estudio, una preparación, sabes que la banda te va a responder", ha explicado, atribuyendo el nivel de la agrupación al trabajo previo de quien la lidera.
Esta empatía con los intérpretes y el público tiene una base profunda en su aprendizaje como percusionista. El salmantino aplica conceptos como el de las neuronas espejo a su forma de dirigir, considerando fundamental que la batuta no se limite a marcar el pulso. "La manera en la que yo me mueva y dé ese golpe va a afectar a tu percepción auditiva", ha detallado. Por ello, busca unificar siempre un criterio artístico, transmitir la emoción de la obra y contagiar la ilusión por el trabajo bien hecho a todos los componentes del grupo.
La actividad de la banda de música se mantiene constante, aunque la Cuaresma representa siempre el período más exigente del calendario. Los ensayos se adaptan a las necesidades específicas de las procesiones, un formato que difiere notablemente de los auditorios. "No es lo mismo trabajar música en una formación semicircular que desfilando, en el cual ya no tenemos la referencia del director y la formación varía notablemente", ha precisado sobre la dificultad de tocar en la calle.
Recientemente, la formación vivió una noche histórica al actuar en el Teatro Liceo junto a Dani de Baza, un solista internacional de corneta. El evento consiguió fusionar la estética sinfónica con la tradición musical, sacando a este instrumento de su entorno exclusivamente procesional.
"Es uno de los conciertos que vamos a recordar en la banda por muchos años", ha valorado el director sobre esta actuación. El músico invitado demostró el virtuosismo que le ha llevado a realizar giras por Estados Unidos, China, Panamá y Sudamérica.

Durante esa velada en el Teatro Liceo, el joven talento también estrenó 'Cáliz de tu voluntad', una composición de su propia autoría. En su faceta como creador, busca siempre un sello propio, haciendo suya una máxima del maestro Amando Blanquer: "Los compositores muchas veces pretendemos ser originales, y, a lo sumo, a lo que podemos llegar a ser es personales".
Respecto a su rol en el podio, Sergio García huye de los egos desmedidos que a veces rodean a la profesión. "El director no es un dios, lo que puede llegar a ser es un profeta", ha reflexionado, entendiendo su figura como un canal para comunicar la idea del creador original.
A pesar de su notable progresión, mantiene los pies en la tierra al plantearse el futuro en un sector que califica como duro y competitivo. "Mi único objetivo, de verdad, no es otro que el de disfrutar haciendo música", ha confesado con sinceridad.
Su visión a largo plazo se centra en el valor humano del arte sonoro y en su capacidad para tejer lazos. "Si yo puedo seguir uniendo a la gente, la gente puede seguir siendo feliz haciendo música, pues yo soy la persona más feliz del mundo", ha concluido, añadiendo que los premios y concursos son solo accesorios, elementos que compara con "relojes, pendientes y colgantes" que se ponen y se quitan con facilidad.