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La Facultad de Psicología se consolida como un ‘salvavidas’ social para las familias salmantinas sin recursos
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Reportaje

La Facultad de Psicología se consolida como un ‘salvavidas’ social para las familias salmantinas sin recursos

Publicado 13/03/2026 14:47

El Servicio de Atención Psicológica (SAP) gestiona un complejo entramado de unidades asistenciales que cubren desde la atención a personas mayores y víctimas de violencia de género hasta dificultades de aprendizaje

El Servicio de Atención Psicológica (SAP) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca se ha consolidado como un recurso vital para la ciudad y la provincia, operando al límite de su capacidad y sin necesidad de publicidad. Ubicado en las instalaciones de la Facultad de Psicología, este servicio sanitario oficial cumple una doble función esencial: ofrecer asistencia de calidad a la sociedad salmantina y servir como centro de prácticas e investigación para los futuros profesionales.

Esta centralización en una sede única es fruto de una evolución histórica. Antes de la renovación de las instalaciones en 2012, el servicio funcionaba de manera itinerante con presencia física directa en centros de salud, residencias y ayuntamientos de la provincia como Peñaranda de Bracamonte o Santa Marta de Tormes. Tras las obras de la Facultad, se decidió unificar todos los recursos en las instalaciones universitarias, consolidando un punto fijo de referencia al que acuden los usuarios.

El decano de la Facultad de Psicología, Juan José García Meilán, detalla la magnitud de un servicio que, a pesar de su perfil discreto, es fundamental para el tejido social de Salamanca. “Tenemos un problema, porque realmente publicidad no podemos hacer, ya que no podemos atender a más gente; estamos bastante a tope”, reconoce el decano. La demanda es tal que el servicio funciona de manera continua: “Nosotros no cerramos ni en agosto ni en navidades”.

Una red de unidades especializadas

El SAP no es un ente monolítico, sino que agrupa diversas unidades especializadas que trabajan, en muchos casos, mediante convenios con instituciones como el Ayuntamiento o la Diputación. Las instalaciones cuentan con 13 consultas (ocho en una zona y cinco en otra), incluyendo una sala con espejo unidireccional para la docencia.

Entre las unidades más activas destaca la Unidad Municipal de Apoyo Psicosocial para Personas Mayores (UMAPS). Fruto de la colaboración con el Ayuntamiento, este servicio cuenta con cuatro trabajadores contratados que atienden problemas psicológicos y cognitivos. “Nos derivan los casos los CEAs del Ayuntamiento”, explica García Meilán, quien detalla que la red de colaboración se extiende también a entidades como la Federación de Asociaciones de Mayores de Salamanca (FAMASA). Solo esta unidad realiza unas 700 consultas al año, atendiendo a una media de 33 personas nuevas anualmente con un seguimiento integral de unas 12 o 13 sesiones por paciente.

Esta labor asistencial se complementa con una potente vertiente investigadora. Actualmente, tres grupos trabajan en terapias gerontológicas, entre las que sobresale una línea de investigación innovadora que busca el diagnóstico de demencias a través del análisis de la voz, así como el grupo vinculado al máster de Pepe Navarro, centrado en el abordaje de la depresión y la ansiedad en el entorno familiar. Además, la atención no es puramente psicológica, ya que el servicio incorpora la figura de un trabajador social para garantizar una intervención integral que aborde también las casuísticas familiares y del entorno del paciente.

Por su parte, la Unidad de Atención a Dificultades de Aprendizaje de Lectura y Escritura (UADLE), dirigida por Mercedes Rueda, funciona mediante un convenio con la Diputación de Salamanca y atiende a estudiantes de la provincia con dislexia y problemas de aprendizaje. Esta unidad trata a unos 50 niños al año, realizando un seguimiento intensivo de hasta 16 consultas por caso, financiándose mediante un modelo de pago por niño atendido.

Asimismo, la Unidad Docente Asistencial de Terapia Ocupacional (UDATO) dispone de dos profesionales contratados y se centra en la rehabilitación funcional. Este departamento trabaja tanto con pediatría, recibiendo niños derivados del hospital, como con personas mayores, atendiendo a entre 30 y 40 usuarios anuales.

El servicio se completa con otras áreas específicas de gran calado social, como la Unidad de Intervención Psicosocial con mujeres víctimas de violencia de género, coordinada por Miguel Pérez; la Unidad de Terapia Sexual y de Pareja, vinculada al máster de Antonio Fuertes; y la Unidad de Atención Psicológica para Hijos y Familias de Presos, que trabaja especialmente con familiares, sobre todo mujeres e hijos, del centro penitenciario de Topas.

Recuperar la atención a la comunidad universitaria

A pesar del éxito del servicio hacia el exterior, el decano señala una carencia interna importante: la situación de la Unidad de Atención Psicológica (UAPSI). Históricamente gestionada por el Servicio de Asuntos Sociales (SAS) con personal contratado, esta unidad se encuentra actualmente en una situación que García Meilán califica de “entredicho” o parada.

Desde la Facultad se ha solicitado formalmente recuperar la gestión directa de esta unidad. “Creemos que es básica la atención psicológica a la comunidad universitaria, tanto a profesores como a estudiantes”, asegura el decano, quien considera “vital” reactivar este servicio para atender la salud mental dentro del propio campus, especialmente tras advertir que "tanto de estudiantes como de profesores, este año, ha habido" intentos de suicidio, un problema que califica de "muy severo" y que lamenta que no se esté asumiendo.

Servicio social para quien no puede pagar la privada

El perfil del usuario del SAP es claro. Según los datos aportados por el decano, la inmensa mayoría de los pacientes llegan derivados de los Servicios Sociales. “Damos por supuesto que ellos criban a la persona por criterios económicos; básicamente el 95 % de la gente que viene no tiene capacidad económica para pagarse un psicólogo privado”, afirma García Meilán.

El modelo combina la atención profesional con la formación de posgrado. Muchos de los servicios están vinculados a másteres propios de la USAL, permitiendo que la intervención social y la transferencia de conocimiento a la comunidad vayan de la mano en unas instalaciones que, desde su renovación en 2012, se han convertido en un referente asistencial fijo en la ciudad.

No obstante, la alta demanda y la carga de trabajo han tenido consecuencias en la oferta académica. Según revela García Meilán, la facultad se ha visto obligada a cerrar recientemente el máster de mayores y el de demencias al “no dar abasto”, aunque se mantienen activos y con gran vitalidad otros títulos propios como el de Violencia de Género, Terapia Familiar y de Pareja, o Trastornos del Lenguaje (del cual cuentan con dos másteres especializados), además del Máster en Psicología General Sanitaria, habilitante para la profesión.