La presidenta de PorSiete recibirá el reconocimiento del Ayuntamiento de Salamanca por el 8M, poniendo en valor 20 años de economía social
Pilar Rodríguez Sánchez, presidenta de PorSiete -Cooperativa de iniciativa social sin ánimo de lucro y Centro Especial de Empleo-, recibirá el próximo 9 de marzo uno de los reconocimientos del Ayuntamiento de Salamanca con motivo del Día Internacional de la Mujer. Una distinción que, según confiesa, asume con sorpresa y gratitud, viéndola como una oportunidad para visibilizar que "es posible" que las mujeres lideren proyectos transformadores y sirvan de testimonio para otras en el día a día. De hecho, la galardonada avanza que su discurso durante la entrega del premio se centrará precisamente en repasar esta extensa trayectoria vital y profesional.
Lejos de buscar el protagonismo, esta salmantina entiende el galardón como un impulso a casi dos décadas de trabajo constante. "Primero no te lo esperas, porque tú trabajas, vas viviendo lo que crees que puedes aportar y colaborando, y que eso sea un reconocimiento es una satisfacción muy grande", reconoce la emprendedora. Su trayectoria es el reflejo de una vocación social que comenzó en las calles de su infancia y que hoy se materializa en una empresa de economía social que da empleo a 25 personas, centrada en la gestión circular de residuos.
La vocación de servicio de Pilar Rodríguez se forjó en su barrio natal, Ciudad Jardín, durante sus primeros años de juventud. Recuerda aquella etapa, cuando apenas tenía 18 años, como unos años inolvidables en un entorno de lo más solidario. "La bicicleta de uno era para todos", rememora al hablar de una época en la que los vecinos compartían desde las noches de verano hasta multitud de actividades de tiempo libre.
En ese contexto, participó activamente en el nacimiento del movimiento asociativo de la zona. "Pusimos en marcha la asociación de vecinos, la asociación cultural y un parvulario para los chiquilines", detalla. Además, gracias a la colaboración vecinal, lograron mejoras históricas para el barrio como el asfaltado y la iluminación de las calles, una experiencia fundacional que le enseñó el valor del trabajo comunitario.
Maestra de profesión, Rodríguez también trabajó en la educación de adultos y trabajando con jóvenes pertenecientes a colectivos con dificultades de aprendizaje que, en muchos casos, estaban "rebotados de la escuela". "Fueron años de un aprendizaje muy grande, de ver cómo hay personas que tienen mala suerte en la vida y comprobar que podías aportar algo", señala sobre esta etapa que califica de difícil pero muy enriquecedora.
Posteriormente, encadenó nuevos descubrimientos participando en proyectos europeos con jóvenes con discapacidad, hasta que una etapa de desempleo marcó un punto de inflexión. Fue entonces cuando ella y su compañera, Inés Martín Rodríguez, se marcaron un objetivo ambicioso: dejar de formar para empezar a crear empleo directo. "Era un poco siempre la historia de que formamos, pero después era cada vez más difícil que los chavales encontraran trabajo", explica.
Así nació Porsiete en el año 2006, un centro especial de empleo que el próximo mes de septiembre cumplirá 20 años de historia. Los inicios fueron muy duros, partiendo "de nada" a base de investigar y preguntar. "Empezamos Inés y yo, y tenías que hacer todo", recuerda. Sin embargo, reconoce la ayuda recibida en aquellos primeros pasos: "Siempre me he encontrado con personas que te echan una mano y te explican cómo se hacen las cosas". Poco a poco pasaron a ser cuatro trabajadores, luego seis, hasta alcanzar la plantilla actual, siempre bajo los principios de la economía social, un modelo que defiende porque "la persona es el centro, no el capital". En esta línea, subraya el trabajo en red: "Colaboramos mucho con compañeros de la economía social para ir buscando posibilidades, aprendiendo juntos y defendiendo este modelo".
La cooperativa comenzó su andadura adentrándose en el reciclaje de aceite, para posteriormente diversificar su actividad hacia la ropa, introduciéndose en un sector de los residuos que Rodríguez describe como un "mundo muy masculinizado" donde tuvieron que reivindicar su espacio: "Aquí estamos nosotras".
En el ámbito textil, la prioridad legal y medioambiental es recuperar todo lo posible para su reutilización. Para dar salida a estas prendas en buen estado, Porsiete inauguró el pasado mes de octubre una tienda en la avenida de los Cedros. Este proyecto ha permitido sumar los dos últimos puestos de trabajo a la cooperativa. Además de los contenedores habituales, la entidad también recoge ropa directamente de los roperos sociales cuando estos acumulan excedentes tras repartir a las personas necesitadas.
El proceso de gestión de la ropa es estricto y se divide en varios destinos, tal como detalla la presidenta:
La responsable de Porsiete invita a los ciudadanos a visitar sus instalaciones para comprobar la rigurosidad del proceso, donde "todo lo que entra en nuestra nave, pesado, tiene que coincidir con lo que sale". Rodríguez lamenta la desinformación que lleva a pensar que los residuos se mezclan posteriormente, aclarando que hacer eso supondría riesgos importantes y es muy complicado, por lo que asegura que hace falta más pedagogía ciudadana.
El crecimiento de la cooperativa y su sostenibilidad económica -"hay que mantener los pies en la tierra", advierte- están estrechamente ligados al respaldo de las administraciones públicas. Rodríguez califica de "fundamental y clave" el apoyo del Ayuntamiento de Salamanca y la Diputación Provincial a través de los contratos reservados. Gracias a ellos, gestionan los contenedores de la capital y recogen todo el aceite de la provincia para la institución provincial.
Las cifras acumuladas por la entidad reflejan la magnitud de su labor medioambiental a lo largo de estos años:
A pesar de estos datos, Rodríguez advierte que queda muchísimo camino por recorrer. "Se calcula que se generan unos 16 litros de aceite por persona y año, y nosotros estamos recogiendo dos litros", precisa. Además, recuerda el importante ahorro económico y logístico que supone para las arcas públicas la separación en origen: "Si la ropa se echara en el contenedor de orgánica, imaginemos la de veces que habría que recoger".
De cara al futuro, la cooperativa mantiene su interés en explorar nuevas vías de investigación para el reciclaje textil, siempre alerta a nuevas posibilidades reales, pero manteniendo su objetivo fundacional intacto: crear empleo sostenible para personas con discapacidad. Tal y como concluye la galardonada, "nuestro objetivo sigue siendo el mismo del principio: crear empleo sostenible para personas con discapacidad y cuidar el medio ambiente".