El evento, ceelbrado ayer domingo, incluyó desde los ritos tradicionales matanceros hasta la degustación de productos típicos, acompañados por la música tradicional e implicando a todas las generaciones de la localidad
Los vecinos de Fuenteliante se reunieron ayer domingo, 1 de marzo, bajo un cielo soleado para participar en una de las costumbres con mayor arraigo en los pueblos de la provincia. La iniciativa forma parte del circuito promovido por la Diputación Provincial de Salamanca, cuyo objetivo principal es conservar y difundir una práctica cultural que actualmente se encuentra en grave declive por diversos factores.
La jornada ha comenzado a primera hora con el habitual desayuno para reponer fuerzas antes de las labores. Los asistentes han podido degustar perrunillas, rosquillas y pastas, además de otros dulces que han estado regados por el característico aguardiente de La Ribera, sirviendo como tentempié previo al inicio de los trabajos.
A continuación, los participantes han procedido a las tareas de chamuscado y limpieza de un cochino de buen porte, marcando el inicio oficial de los ritos matanceros que han congregado a los vecinos y allegados del municipio. El proceso central de la jornada ha contado con una maestra de ceremonias encargada de narrar paso a paso el despiece del animal. Todo ello se ha desarrollado bajo los sones tradicionales de la gaita y el tamboril, interpretados por Andrés García del Arco, llegado desde Bañobárez.
Mientras los hombres se encargaban de deshacer el marrano, las mujeres han asumido la tarea de limpiar las tripas y elaborar morcillas frescas para su consumo posterior. Los asistentes han tenido la oportunidad de degustar estas morcillas recién hechas, junto con otros platos típicos de la matanza. Una vez que las carnes se han colgado en los varales y han alcanzado la temperatura ambiente, ha llegado el turno del picado y el adobo. Esta fase, fundamental para la posterior elaboración de los embutidos, ha despertado un especial interés y disfrute entre los más jóvenes de la localidad.
El momento cumbre de la celebración ha sido la comida popular, una cita que nadie ha querido perderse. El menú, de marcado carácter matancero, ha tenido como plato principal unas tradicionales patatas meneás acompañadas de carnes del cerdo. La potente propuesta gastronómica ha concluido con postre y el clásico café de puchero.
Para cerrar esta jornada de convivencia y tradición, los vecinos han disfrutado de una animada sesión de baile. La música ha corrido a cargo del acordeón de Castor, cuyas notas han puesto el punto final a una edición que consolida el compromiso de Fuenteliante con la preservación de su patrimonio cultural y etnográfico.