Una reciente jornada en Sardón de los Frailes ha confirmado el potencial de la zona con la captura y suelta de un barbo de 2,3 kilos mediante la técnica de cola de rata
La subida de las temperaturas y el aumento del nivel del agua transforman al embalse de Almendra en un enclave perfecto para la pesca deportiva. Los valles recién inundados ofrecen una gran cantidad de pequeños insectos que reactivan la alimentación de las especies locales, convirtiendo el mes de febrero en una época óptima para los pescadores.
Lejos de la creencia popular que considera estos meses aún de invierno como pñoco propicios para la pesca de barbos y carpas, el actual estado de la presa de Almendra, aún al 84% de su capacidad (400 Hm3 para alcanzar cotas del 97%), demuestra lo contrario. La inundación de las zonas de pasto proporciona un hábitat rico en alimento natural que atrae a los grandes ciprínidos hacia las orillas.
Una muestra de esta excelente actividad la pudimos observar ayer miércoles, 25 de febrero, en la zona de Sardón de los Frailes. En apenas una hora y media de jornada junto al agua, los resultados evidencia el potencial de esta zona del embalse para los aficionados a la pesca a mosca con cola de rata.
Durante esta breve sesión, cabe destacar la captura de un notable ejemplar de barbo que alcanzó los 2,300 kilogramos en la báscula y 62 centímetros de longitud. Tal como se puede apreciar en el vídeo grabado durante la jornada, la extracción del agua resultó especialmente compleja. El ejemplar no sucumbió al engaño mordiendo el cebo, sino que se enganchó accidentalmente por el abdomen, una circunstancia que multiplicó la resistencia del animal y dificultó su captura.
Para afrontar esta jornada, se empleó un equipo ligero pero resistente, ideal para esta modalidad. La configuración consistió en una caña de 8 pies equipada con un sedal pesado del número 5, acompañado de un bajo de línea de 0,20 milímetros capaz de soportar hasta 4,8 kilogramos.
El éxito de la jornada también recae en la elección del cebo artificial. Se utilizó una ninfa montada sobre un anzuelo curvo del número 10 con ojos de cadena en negro, para evitar que un destello sobredimensionado asuste a este huidizo pez. Este montaje cuenta con un cuerpo y exuvia de vinilo rojo, complementado con un dubbing negro sintético con brillos en la zona del abdomen. El tórax, elaborado con pelo negro de conejo, confiere al señuelo una gran movilidad en el agua, logrando ser muy atractivo para estos peces.
Más allá de los resultados obtenidos, esta práctica pone de manifiesto la importancia de realizar una pesca deportiva y responsable. El mes de febrero se consolida así como una época sumamente fructífera para la captura de barbos y carpas gracias a las condiciones del embalse.
Todos los ejemplares capturados durante la jornada fueron devueltos al agua en perfectas condiciones. La práctica estricta de la captura y suelta resulta fundamental para garantizar la conservación de las especies y permitir que otros aficionados puedan repetir esta experiencia en el futuro.