Ria Pizza, Kramatorsk, 19:32. Anastasia Taylor-Lind (traducción de Héctor Abad Faciolince)
De repente, un estruendo
cae sobre nosotros
hipersónico
Dima está sentado frente a mí
aplasto mis palmas sobre la mesa
lo miro
sé exactamente
lo que está pasando
fruncida —mandíbula apretada— ojos cerrados
un chasquido sordo
la explosión que arroja aire caliente
retuerce el metal… el vidrio
golpeando alrededor —más y más—
fragmentos calientes en añicos
en mi costado izquierdo
Dima tiene sangre
que corre por su cara
está gritando sótano
yo también tengo sangre
empapando mi suéter morado
sangre
la boca seca
no me sabe a hierro
me doy golpecitos en los pómulos…
cuencas de los ojos… en busca de la herida
mis dedos se deslizan en la
seda de la sangre
•
sótano… respirando polvo de ladrillo
mi linterna examina
las heridas de Dima
no quiero verlas
pero lo inclino hacia adelante
un corte rojo en lo alto de la cabeza
no hay cerebro blanco
no hay metralla… alivio
alivio cuando los soldados toman el control
le vendan la cabeza
pregunto ¿Mi cara está bien?
una camarera me da una servilleta roja
me lleva la mano
hasta la nariz… hace presión ahí
en mi cara y luego salimos de allí
Dima y yo
atravesamos el restaurante volado
sobre vidrios que crujen
marcos de ventanas retorcidos…
comida todavía en las mesas… un plato
de papas fritas regado con vidrio
salpicaduras de sangre
¿o es kétchup en las mesas?
sillas en la calle
el atardecer apenas comienza…
la gente sale de sus casas desconcertada
y mira fijamente… llamo a mamá
le digo que estamos vivos antes
de que vea las noticias… nuestro auto
está apachurrado pero arranca a la primera
Dima deambula por ahí
buscando una salida
antes de que lleguen las ambulancias
•
en la sala de urgencias
gabinete para heridos capaces de caminar
Dima espera
a que un médico le cosa
la cara… la sangre le rueda
por el pómulo
toma una foto dice Dima
querías hacer fotos
de civiles heridos
no sonríe, ni yo… en el suelo un par
de tenis Gucci blancos salpicados de sangre…
pasillo lleno de gente ensangrentada
es de noche… en el hotel
las chicas de recepción
están en los escalones de entrada temblando
y llorando al ver nuestras caras
Alya me ofrece pepas para los nervios
que ella ya se tomó
•
no lloro hasta el otro día
mientras leo sobre los muertos…
todavía hay cuerpos
bajo los escombros
cuando volvemos allí
a buscar mi cuaderno…
casi todo el edificio ha desaparecido… las paredes
y las ventanas han cambiado de lugar… concreto
losas apiladas a la entrada
hay sillas en la calle
hay vidrios en la comida
hay cuerpos bajo los escombros
•
misil Iskander… ojiva de 500 kg
precisión de cinco a siete metros
había un soplón… el SBU lo apresa
respondo las preguntas de los investigadores
dibujo mapas y hablo con un terapeuta
una sombra se oscurece sobre el patio…
rugido repentino de un motor de crucero…
cierro los ojos
el chasquido sordo del impacto…
mi sistema nervioso está destrozado hablo rápido
olvido palabras pierdo el equilibrio me duele la cabeza
hoy es el funeral de Victoria
al otro lado de su ataúd observo
fotógrafos que se balancean juntos en silencio
en busca de un encuadre
cuento cinco lo sé
pero nadie me reconoce al otro lado
sin mi cámara
había vidrios en la comida
había sillas en la calle
apenas empezaba a atardecer.
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