Martes, 24 de febrero de 2026
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Si no se habla, parece que no existe…
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Si no se habla, parece que no existe…

Publicado 19/02/2026 14:39

Romper el silencio salva vidas: todas las vidas importan y hablar del suicidio es el primer gesto para preservarlas.

El suicidio no es de valientes, ni de egoístas, ni de cobardes . “¿Acaso no había otro modo de acabar con el sufrimiento? Se rindió demasiado rápido, ¿Cómo no pudo pensar en sus padres, en sus hijos, su esposo/a?” Estas son varias de las preguntas y afirmaciones que se hacen, habitualmente, ante un caso de suicidio. Parece que quien decide quitarse la vida es un ser egoísta que no piensa en su entorno más cercano, y un cobarde por no luchar lo suficiente por la vida.

Se nos olvida, o desconocemos, que el cerebro de quien se suicida está bioquímicamente alterado. Su química cerebral está desajustada, de modo que su forma de procesar la desesperación, la desesperanza, el aislamiento y la soledad es diferente.

La tendencia de enjuiciar sigue en aumento. A menudo, el intento de suicidio no es un deseo real de morir, sino más bien de pedir auxilio ante una situación de angustia y desesperación. Una de las tasas de suicidio más elevadas se registra entre las personas mayores de 75 años debido a enfermedades crónicas, pero también por razones económicas, por soledad y aislamiento social, por la pérdida de seres queridos y por falta de motivación vital. Esta vulnerabilidad es crucial para orientar intervenciones desde la salud pública y ayudarles en su recta final.

Por lo cual estoy convencida de que no existe una sola persona con plena capacidad cognitiva que elija morir. La mayor parte de quienes sobreviven sienten alivio y se alegran de seguir vivos.

No podemos olvidar la importancia que tiene la impulsividad, por ejemplo, el tiempo que transcurre entre los 5 minutos desde la ideación a la consumación. Los ocasionados con armas u otros instrumentos como la soga… etc. Pero no solo el impulso es siempre la causa; encontramos otros tipos:

Suicidio del ofensor: donde el autor es el que ha ofendido o hecho algo malo. Las emociones predominantes son la culpa, la vergüenza o el miedo a las consecuencias de una mala acción.

Juicios moralistas: el individuo se siente víctima de un daño moral ocasionado por quienes creía serles fieles. El sujeto reconoce que ha hecho algo malo que rompe la familia, o que supone una vergüenza no para él, sino para toda la familia. En los hombres se asocia a la comisión de un homicidio y en las mujeres a transgresiones sexuales.

El suicidio agresivo: también llamado de Sansón (personaje bíblico que muere matando) Se produce por venganza teniendo mucho que ver con la ira y la rabia más que con estados depresivos. Le podemos llamar interpersonal ya que busca generar la culpa en otros/o

Mucho se puede hablar y mucho se desconoce sobre la autolítica. Es necesario investigar y seguir indagando para comprender mejor el tema, y aliviar, sufrimientos que llevan a la persona a ese oscuro túnel donde se piensa que el suicidio es la única solución.

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