El Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca adquiere equipos de secuenciación de célula única y transcriptómica espacial. Estas herramientas permitirán estudiar los tumores como ecosistemas complejos y estarán abiertas a toda la comunidad científica nacional
El estudio de las enfermedades oncológicas en Castilla y León acaba de entrar en una nueva dimensión tecnológica. El Centro de Investigación del Cáncer (CIC), instituto mixto de la Universidad de Salamanca (USAL) y el CSIC, ha incorporado dos servicios de última generación que permitirán comprender con una precisión inédita el origen de las metástasis y las recaídas en los pacientes: la secuenciación de célula única y la transcriptómica espacial.
Esta actualización estratégica, financiada por la Agencia Estatal de Investigación y la propia institución académica, dota a los investigadores de herramientas capaces de superar los análisis tradicionales. Según explican desde el centro, que este año celebra su 25 aniversario, hasta ahora los estudios genéticos ofrecían una "media" de la expresión de las células tras procesar una muestra de tejido. Sin embargo, el cáncer funciona como un ecosistema heterogéneo donde la ubicación y las características individuales de cada célula son determinantes.
La Dra. Sandra Blanco, coordinadora científica de la Unidad de Genómica del CIC, describe la nueva tecnología de transcriptómica espacial como un "GPS molecular". Esta técnica permite cartografiar el tumor en dos dimensiones sin destruir la estructura original de la biopsia. "Al mantener la estructura del tejido analizado, podemos identificar interacciones de las células tumorales entre sí, o con otras células normales, que antes eran invisibles y que pueden explicar, por ejemplo, por qué unos pacientes responden al tratamiento y otros sufren recaídas", señala la investigadora.
Por su parte, la secuenciación de célula única funciona como un lector del "manual de instrucciones" individual de cada una de las miles de células que componen la masa tumoral. Esto facilita la detección de alteraciones genéticas raras que solían pasar desapercibidas. La Dra. Encarna Fermiñán, responsable técnica de los servicios, destaca que "la versatilidad de estas dos tecnologías es enorme, dado que permiten el análisis de las células tumorales a diferentes niveles: expresión génica, caracterización de alteraciones genéticas principales e, incluso, expresión de proteínas".
Un recurso abierto a toda España
La adquisición de estos equipos coloca a Salamanca en la primera línea de la investigación nacional. El director del centro, el Dr. Xosé Bustelo, ha enfatizado que esta infraestructura no será de uso exclusivo para sus equipos internos, sino que nace con vocación de servicio público: "Queremos que cualquier grupo académico, hospital o empresa biotecnológica pueda acceder a estas herramientas de frontera para acelerar sus descubrimientos".
En esta línea, el vicerrector de Investigación de la USAL, José Miguel Mateos Roco, ha calificado la inversión como una "muestra del compromiso" de la Universidad con el desarrollo del conocimiento y su vocación de servicio a la sociedad, "a través de algo tan importante como es el estudio del cáncer con objeto de mejorar su prevención y su tratamiento".
Para dar a conocer el potencial de estas nuevas herramientas, el CIC celebrará mañana, 24 de febrero, una jornada técnica en su Salón de Actos a las 10:30 horas. El evento, de acceso libre previo registro, contará con la participación de expertos como Alberto M. Pendás, Javier de las Rivas, Maribel Fernández Pisonero y Miguel Alcoceba, quienes expondrán aplicaciones reales de estas técnicas en el ámbito clínico y básico.