Mira nuestra foto de portada. ¿No has tenido la sensación en más de una ocasión que habías estado hablando con esa persona o estado en ese lugar? ¡Pues claro que sí!
¿Te has preguntado alguna vez, si por una de esas casualidades de nuestro destino universal, podemos ser en este preciso momento una repetición "personal" (igual a nosotros mismos) de otro universo en el que ya hemos vivido, o quizás en el que estemos viviendo simultáneamente en este momento? O sea, con "ese otro yo" al que creemos deambula por alguna otra región el cosmos.
Si bien esto te puede parecer algo fantástico, de pura ficción realmente, como fue en su momento la creación de una de las sagas de más éxito del cine, como ha sido "Star Trek", en realidad no estarías demasiado lejos de la verdad. ¿Qué es lo que quiero significar con esto? Que justamente, una de las claves que introdujeron los autores de ciencia ficción y películas perfectamente estructuradas en cuanto a una visión del mundo diferente, caso de Gene Roddenberry (que fue el creador de Star Trek), fue que el mundo como lo hemos ido conociendo (y viviendo en cada época), no necesariamente tiene que ser la definición final, esa estructura final de mundo que no puede estar sujeto a más cambios.
Pero durante las últimas décadas, si algo nos ha llamado la atención a todas las personas, de cualquier nación de la Tierra, es que por más mundos diversos que por las respectivas culturas y tradiciones de los países del orbe compartían y comparten actualmente nuestro planeta, no implica que no tengamos aspectos totalmente comunes, rasgos que se repiten, características que emulan o directamente imitan a otros seres que o existieron o existen en este mismo instante.
Actualmente, pocas cosas son las que nos sorprenden desde el momento en que estamos invadidos por la inteligencia artificial, la robótica y especialmente la mecánica cuántica, que es la rama de la física que estudia la naturaleza a escalas espaciales pequeñas, los sistemas atómicos, subatómicos, sus interacciones con la radiación electromagnética y otras fuerzas, en términos de cantidades observables.
Sin entrar a considerar cuestiones que son muy complejas y que explican muy bien físicos teóricos del prestigio de Michio Kaku, que es un científico estadounidense de origen japonés, que se caracteriza por hacer preguntas que casi son irreverentes para la cultura actual de cada momento en que las expone, o las dudas que plantea.
Esto es ver el futuro con coraje, sin esquemas que nos limiten. Comprender mejor la realidad que nos rodea. No detenernos en las conductas humanas, sino en lo que tiene que ver con la posible existencia de más de un "yo", o sea el que poseo que en este momento me permite comunicarme con vosotros, pero que además estará ese "otro yo" o "varios otros yo", que estarán deambulando en algún otro mundo paralelo.
Sé que cuesta comprender esta realidad que nuestro "yo" que está aquí presente en este momento es un "yo" diferente a otro que tuvimos en el pasado, pero que no tenemos conciencia (generalmente somos absolutamente ignorantes al respecto de que haya existido). A veces se producen esas sensaciones de ir a un sitio, o tener una conversación con alguna persona, o que sucede un hecho que de alguna manera lo recordamos, o nos lleva a pensar que hemos estado en ese sitio, que hemos conocido previamente esa persona, y que hay algo que nos induce a que contamos con un conocimiento previo.
¿Cómo debemos interpretarlo cuando se nos presenta como lo estoy describiendo? ¿Solo como una percepción del cerebro? ¿Es acaso realmente un reflejo de una existencia anterior?
Siempre me han apasionado los desafíos sobre la comprensión humana y la interpretación de por qué estamos aquí, quienes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Y lo que os aseguro es que, por más que creamos que lo tenemos todo controlado, que somos los reyes del universo, realmente no es así.
Somos muy insignificantes cuando nos miramos como seres que formamos parte de un universo tan vasto, extenso e infinito. Desde ya que no somos la única especie con vida que pulula en el universo y que de alguna manera estamos obligados a reflexionar, sobre cuál es nuestro papel en él. Más aún en los últimos años, en el que lamentablemente estamos desempeñando un cierto rol negativo afectando el planeta de manera tremendamente devastadora, con la crisis medioambiental a la que estamos sometiendo la Tierra, nuestra casa común.
Creo que la evolución científica y nuestra comprensión de la realidad, ayudada por instrumentos cada vez más precisos, como son la robótica, inteligencia artificial, etc., o sea, toda la disrupción tecnológica que está transformando nuestra forma de vida en general, tienen que tener un responsable mayor, un orden que nos esté guiando hacia la conquista de nuevos mundos. Vemos que el descubrimiento que día a día se va haciendo gracias al ojo tremendamente avanzado que tiene el telescopio James Webb, por ejemplo, de descubrir nuevos exo-planetas perfectamente habitables como la Tierra, nos obliga a atender las advertencias que nos vienen haciendo las mentes más ilustradas del mundo científico, que el tiempo se acaba, que sociedades tecnológicamente muy avanzadas del universo se han autodestruido.
De ahí, la tremenda verdad de la "Paradoja de Fermi" cuando hizo la pregunta "Y dónde están", en relación a los extraterrestres que sabemos están ahí fuera pero que aún no han contactado con nosotros.
¿Ese otro "yo" u otros "yoes" existen? ¿Hemos estado en otros sitios antes porque también hemos tenido una existencia que, sin saber aún con precisión cuándo ha sido, tenemos bastantes elementos de juicio como para afirmar que sí se ha producido?
Hay señales que más de uno de mis lectores/as seguramente ha recibido y dada las limitaciones culturales, sociales, de pensamiento muy acotado (contrario a pensamiento abierto que es el que siempre he defendido), se resisten a aceptar que hay otros mundos (los universos paralelos) que la mecánica cuántica en sus desarrollos teóricos de físicos de primer orden mundial ya han explicado la factibilidad absoluta de que son posibles, por lo que fuera del fenómeno estrictamente de la física que gobierna la naturaleza y las leyes matemáticas y físicas que desarrollamos para comprender nuestra realidad, creo que tenemos más de una vida, que hay vestigios de mundos paralelos que han existido y que hemos existido en ellos.
Más aún, el tiempo como invención humana, nos sigue limitando en la comprensión de esta realidad, por ello es bueno replantearnos, patear el tablero, no dejarnos dominar por los dogmas y mantener una mentalidad abierta a la realidad de existencias múltiples, aunque aún nos cueste comprender esta forma de ver.
Esto ha ocurrido a lo largo de la historia. La visión Copernicana, por la que la Tierra se mueve y gira, junto a los demás planetas, alrededor del Sol. La Tierra ya no era singular y pasó a ocupar un segundo plano.
Si ya nos ha costado dejar de lado la concepción centrista del universo respecto a la Tierra, no es de extrañar que ahora sepamos que somos un minúsculo plantea dentro de una galaxia y que hay millones de galaxias como la Vía Láctea. Los físicos nos están ayudando a una más clara comprensión, ya que cada día nos vamos encontrando con nuevas posiciones que nos adentran aún más en esta realidad de muchos universos y mundos posibles, por lo que no debemos quedarnos atrapados con la idea centrista (la no apertura hacia otros mundos posibles y vidas paralelas).
Tenemos incontables versiones de la realidad en otros universos que existen, en los que estamos presentes (es que si no es así no tiene sentido el que estemos solo aquí), por ello, te pregunto lo del inicio: ¿Quieres hablar conmigo o con mi “otro yo” en algún universo paralelo?
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