Viernes, 20 de febrero de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
"La autopsia de jóvenes y niños es lo más duro del trabajo", afirma la Jefa de Patología Forense de Salamanca
X

Sonsoles Castro Herranz

"La autopsia de jóvenes y niños es lo más duro del trabajo", afirma la Jefa de Patología Forense de Salamanca

Actualizado 08/02/2026 11:06

Desmitifica la profesión explicando que las autopsias apenas representan el 15 % de su trabajo. La doctora destaca la labor con sujetos vivos y señala la muerte en soledad de los ancianos como otra de las realidades más impactantes.

Sonsoles Castro Herranz es una figura clave para entender la medicina legal en Salamanca. Como Jefa de Patología Forense en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de la provincia, su día a día transcurre entre la búsqueda de la verdad científica y el servicio a la administración de justicia. Sin embargo, su labor va mucho más allá de la imagen estereotipada que el cine y la televisión han construido sobre su profesión.

Recientemente reconocida por la Real Academia de Medicina, de la que es secretaria general, Castro compagina su labor técnica con la representación nacional de los médicos de las administraciones públicas en la Organización Médica Colegial (OMC). Por eso, en esta entrevista, nos abre las puertas de una especialidad desconocida para el gran público y ofrece un diagnóstico claro sobre los retos que enfrenta la sanidad pública en España.

La realidad del trabajo forense: más allá de los fallecidos

P: ¿Por qué eligió su camino profesional hacia la medicina forense?

R: Lo elegí cuando conocí el trabajo que se desarrollaba. Accedí al Cuerpo Nacional de Médicos Forenses después de haber sido interina, cuando ya conocía la labor de auxiliar a los juzgados. Los médicos forenses somos técnicos que auxiliamos a la administración de justicia en todas las cuestiones biológicas que tienen que ver con procedimientos judiciales. En el Instituto de Medicina Legal trabajamos médicos, pero también psicólogos y trabajadores sociales.

P: ¿En qué consiste exactamente su día a día?

R: Tenemos labores periciales en relación con personas fallecidas y con personas vivas. La relación con los fallecidos es quizá lo más conocido, y es a lo que yo me dedico principalmente en patología forense, pero es solo una parte del trabajo. Hay otra parte fundamental con sujetos vivos: valoración del daño corporal en agresiones, psiquiatría forense para estudiar a personas que cometen delitos, temas de discapacidad y provisión de medidas de apoyo. También realizamos asesoramientos en materia social o valoración de accidentes de tráfico cuando hay disconformidad.

P: Sus conclusiones son estrictamente científicas. ¿Son discutibles por las partes implicadas?

R: Sí, están sujetas a contradicción. Nosotros emitimos un informe que es uno más de los que valora el juez. Puede haber otros peritos de parte que aporten informes que entren en confrontación con el nuestro.

P: Pero al ser peritos de parte, ¿su objetividad no está comprometida?

R: En teoría, si admites ser perito, deberías tratar de ser lo más objetivo posible. Nosotros, al trabajar para la administración de justicia, se supone que no tenemos ese compromiso porque no tenemos ningún interés en que el procedimiento salga en un sentido u otro.

P: ¿La ficción, el cine y las series, han dañado o distorsionado la imagen de su profesión?

R: No sé si pervertido, pero sí la han restringido y limitado mucho. La gente nos asocia exclusivamente a los casos de asesinatos o grandes sucesos. En los sitios pequeños donde no hay tanta especialización, la labor de patología forense (autopsias) no supone más allá de un 10 o un 15 % del trabajo global; el resto es atención a vivos. Sin embargo, las noticias y la ficción suelen centrarse en los casos trágicos o accidentes.

El trato con la muerte y el impacto emocional

"La autopsia de jóvenes y niños es lo más duro del trabajo", afirma la Jefa de Patología Forense de Salamanca | Imagen 1

P: En la sociedad a veces existe un rechazo o distanciamiento hacia la muerte. ¿Cómo se convive con ella en su trabajo?

R: Nosotros estamos más habituados. En mi caso, trato con ello día a día. Me llama la atención el recelo que todavía causa la actuación del médico forense en la sociedad. Para las familias, someter a un ser querido a una autopsia judicial en circunstancias que ya son dolorosas es impactante. A veces ponen trabas, aunque ahora mucho menos que cuando empecé; se ve como algo más normalizado.

P: ¿Ese trabajo sirve para dar respuestas a las familias?

R: Exacto. Aportamos un valor más allá de lo puramente jurídico. A veces es la única manera de saber de qué ha fallecido una persona e incluso poner remedio a posibles casos en la familia, como ocurre con las cardiopatías familiares.

P: ¿Se llega a empatizar con la persona fallecida al examinarla?

R: Los casos con grandes traumatismos o lesiones dolosas son muy impactantes. No sé si "empatizar" es la palabra, porque la persona ha fallecido, pero te hace sentir diferente. Afortunadamente, en Salamanca los homicidios son pocos al año. Lo que más me impacta son las circunstancias de vida: me acongoja la muerte en soledad de los ancianos, me parece un horror. Y, por supuesto, las autopsias de jóvenes y niños; eso es lo más duro del trabajo.

P: ¿Ha sentido presiones en juicios donde hay indemnizaciones importantes en juego?

R: Nunca he sentido presiones de ningún tipo. Lo que sí ocurre es que a veces nos piden muchas más aclaraciones o ampliaciones de informes antes del juicio porque las partes necesitan preparar su estrategia, pero presión para orientar el resultado, jamás.

Vocación, formación y tecnología

"La autopsia de jóvenes y niños es lo más duro del trabajo", afirma la Jefa de Patología Forense de Salamanca | Imagen 2

P: ¿Mantiene la misma motivación que al principio de su carrera?

R: Sí, e incluso más. Hemos avanzado mucho en medios. Cuando empecé, estaba adscrita a un juzgado casi sin recursos; ahora tenemos muchos más medios a nuestra disposición, lo que estimula a seguir formándose. La especialización nos permite profundizar mucho más y hace el trabajo más apasionante.

P: ¿Cómo ha evolucionado la formación de los nuevos profesionales?

R: Antes teníamos un convenio con la universidad para estudiantes de grado que lamentablemente decayó. Sin embargo, somos un dispositivo docente acreditado para la formación de residentes de Anatomía Patológica, que rotan con nosotros, y estamos acreditados para formar a los futuros residentes de Medicina Legal y Forense.

P: ¿Percibe que hay más vocaciones ahora?

R: Creo que sí, y en eso nos ha favorecido la proliferación de series. Hay alumnos que entran en la facultad con la idea clara de ser médico forense, algo que antes era muy raro a menos que tuvieras un familiar en la profesión.

P: ¿La tecnología ha cambiado su forma de trabajar?

R: Totalmente. He tenido que formarme continuamente, desde histopatología forense hasta, recientemente, obtener la titulación de director de instalaciones de radiodiagnóstico porque nos han dotado de un aparato de rayos X. Siempre hay que estar actualizándose.

La defensa de la sanidad y los médicos de la administración

"La autopsia de jóvenes y niños es lo más duro del trabajo", afirma la Jefa de Patología Forense de Salamanca | Imagen 3

P: Usted es representante nacional de médicos de las administraciones públicas. ¿En qué consiste esa labor?

R: Desde la Organización Médica Colegial defendemos la profesión. Mi labor específica es visibilizar y solucionar los problemas de los médicos que no trabajan en el sistema asistencial clásico (hospitales o centros de salud), sino en otros ámbitos: médicos forenses (Justicia), sanidad penitenciaria (Interior), médicos militares (Defensa) o de otras administraciones. Somos un valor añadido para el Estado, pero a menudo somos invisibles.

P: ¿Cuál es la situación actual?

R: Hay problemas graves, como la falta de médicos de sanidad penitenciaria. Los internos están privados de libertad, pero no de su derecho a la salud, y el Estado debe velar por ello.

P: Como médico y empleada pública, ¿cómo valora la situación general de la administración sanitaria en España?

R: En este momento, mal. Es cierto que formamos médicos y algunos se van, aunque no tantos como se piensa. El problema real es que se está admitiendo a trabajar en el sistema público a médicos extracomunitarios sin la especialidad homologada. Para trabajar en la sanidad pública en España se requieren como mínimo 11 años de formación. Contratar sin especialidad para cubrir puestos de difícil cobertura es preocupante.

P: ¿Por qué ocurre esto?

R: Faltan médicos en algunas especialidades y hay puestos difíciles de cubrir por lejanía o falta de incentivos profesionales. Pero la solución no puede ser rebajar la calidad. Apoyamos las movilizaciones que reclaman un estatuto marco para el médico, porque nuestra profesión tiene una singularidad y una responsabilidad (como el diagnóstico y la prescripción) que no son sustituibles por otros profesionales, aunque todos seamos necesarios en el sistema.

P: ¿Cree que el deterioro de la sanidad pública fomenta la privada?

R: La sanidad pública y la privada tienen que coexistir, son necesarias ambas y deben ofrecer opciones. Tenemos un sistema sanitario público magnífico, reconocido internacionalmente, pero que está empezando a deteriorarse. Si eso favorece el negocio privado es algo que se me escapa, pero la realidad es que necesitamos diálogo. Se ha roto el diálogo con el Ministerio de Sanidad y es urgente recuperarlo para atender las reivindicaciones de los profesionales, que en última instancia son para garantizar la mejor atención al paciente.

"La autopsia de jóvenes y niños es lo más duro del trabajo", afirma la Jefa de Patología Forense de Salamanca | Imagen 4

Fotos de David Sañudo