Cortados tramos de las vías entre Arapiles y Calvarrasa, en Vega de Tirados y de Canillas de Abajo a Sagos. La Diputación mantiene la alerta de cara al fin de semana tras un operativo que movilizó a 19 bomberos.
La red viaria de la provincia de Salamanca comienza a recuperar el pulso habitual este viernes, aunque la precaución sigue siendo la máxima obligada para los conductores. Tras el paso de la borrasca Leonardo, que dejó una jornada de complicaciones y abundante agua el jueves, los servicios de conservación de la Diputación de Salamanca trabajan intensamente para devolver la normalidad a las carreteras, aunque todavía persisten restricciones en puntos localizados.
Según el último parte facilitado por la institución provincial, en estos momentos permanecen cerrados al tráfico únicamente algunos tramos específicos de tres vías secundarias: la DSA-106 (entre Arapiles y Calvarrasa), la DSA-522 (en Vega de Tirados) y la DSA-413 (de Canillas de Abajo a Sagos). Los equipos de mantenimiento continúan las labores de limpieza y despeje para reabrir estos trazados lo antes posible.
La tormenta obligó ayer a realizar cortes preventivos y de emergencia en un número mayor de carreteras que ya se han ido solventando. Entre las vías afectadas durante el pico del temporal se encontraban la DSA-206 (tramos Torrezapata-Monterrubio de la Sierra y Campillo-Berrocal), la DSA-300 en Matilla de los Caños y la DSA-551, que sufrieron las consecuencias de las fuertes precipitaciones y escorrentías.
Despliegue de bomberos y emergencias
El impacto de la borrasca Leonardo requirió la activación del Servicio de Prevención y Extinción de Incendios de la Diputación (SPEIS) con un dispositivo reforzado. En total, se movilizaron 19 efectivos para atender las incidencias, coordinando personal de los parques de Villares de la Reina, Ciudad Rodrigo, Vitigudino y Béjar. El operativo incluyó 12 bomberos, 4 cabos, un jefe de guardia y 2 sargentos.
La situación en municipios como La Maya y Miranda de Azán requirió intervenciones específicas en zonas urbanas debido a la acumulación de agua. Para dar respuesta a este escenario excepcional, se activaron retenes de emergencia que reforzaron las dotaciones habituales. En el parque de Villares de la Reina se sumaron un cabo y un bombero adicionales, alcanzando una guardia de 4 bomberos y 2 cabos. Del mismo modo, el parque de Béjar incorporó un cabo y un bombero extra a su turno.
Desde la Diputación de Salamanca se ha confirmado que los operativos continuarán en situación de alerta de cara al fin de semana, ante unas previsiones meteorológicas que sugieren mantener la vigilancia en la red provincial de carreteras y en los núcleos urbanos más sensibles a inundaciones.