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Salamanca celebra San Antón: "La bendición no es magia ni superstición, es reconocer que todo es obra de Dios"
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A LAS 12:00 HORAS

Salamanca celebra San Antón: "La bendición no es magia ni superstición, es reconocer que todo es obra de Dios"

Actualizado 15/01/2026 14:09

La ceremonia, que cumple 45 años desde su recuperación, estará presidida por el superior de los Capuchinos, Domingo Montero, quien reivindica el acto como una "fiesta de sencillos".

La ciudad de Salamanca vivirá este sábado, 17 de enero, una de sus estampas más entrañables y arraigadas del invierno. El Campo de San Francisco se convertirá de nuevo en el epicentro de la religiosidad popular con la tradicional bendición de los animales de compañía por la festividad de San Antón. El acto, programado para las 12:00 horas, congregará a numerosos vecinos y a sus mascotas junto a la emblemática escultura de San Francisco de Asís, obra del artista salmantino Venancio Blanco.

La celebración de este año cobra un matiz especial al consolidar casi medio siglo de historia ininterrumpida. Se cumplen 45 años desde que esta costumbre, que había desaparecido del calendario local, fuera rescatada del olvido gracias al empeño de dos figuras clave: el veterinario Eleuterio Ferreira y el padre capuchino David de la Calzada. La coordinación del evento corre a cargo, un año más, de la revista Ferias, mercados y mataderos.

Más allá de la rutina: el sentido profundo de la bendición

La ceremonia estará presidida por el padre Domingo Montero, superior del convento de los Padres Capuchinos, quien tomó el relevo del padre De la Calzada. Lejos de ser un mero trámite 'folclórico', Montero insiste en la necesidad de dotar al evento de su verdadero significado espiritual. "No se trata de una especie de magia o superstición, sino del sentido profundo de que todo es obra de Dios y todo puede bendecir a Dios en su propio lenguaje", explica el religioso.

Para el superior de los Capuchinos, es vital que estas tradiciones se mantengan, pero advierte sobre el riesgo de caer en la inercia. "Nada que pueda ser significativo y que ayude hay que eliminarlo, pero también hay que irlo purificando cada día para que no caigamos en una especie de rutina", señala. El objetivo es que, desde la sencillez de este gesto, "se proclame también el Evangelio".

La ubicación no es casual. El deseo original de los impulsores fue vincular la bendición a la figura de San Francisco de Asís, conocido por su "Cántico de las criaturas" y su hermandad con la naturaleza. De hecho, el padre David de la Calzada solía recordar que San Francisco "habría sido el patrón de los animales de no serlo con anterioridad San Antonio Abad".

La delgada línea entre el cuidado y la humanización

En un contexto social donde las mascotas han adquirido un rol central en muchas familias, especialmente para aquellas personas que viven solas y encuentran en ellas apoyo y compañía, el padre Montero ofrece una reflexión lúcida sobre la relación entre humanos y animales. "La aportación del animal en nuestra vida es un sentido de la fraternidad universal. Tenemos un origen común, el amor de Dios", argumenta.

No obstante, el franciscano lanza un mensaje de mesura ante las nuevas sensibilidades sociales. Aunque reconoce que "nosotros también somos animales, aunque racionales", advierte sobre los extremos: "El tema del trato a los animales es muy importante, con tal de que no se caiga en la situación peligrosa de que se cuide más a un animal que a una persona". Para Montero, es fundamental no confundir los roles, recordando que "aunque los animales tienen su razón de ser, no dejan de ser seres irracionales".

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Una "fiesta de sencillos"

A pesar de los cambios sociales y generacionales, la esencia del acto permanece inalterable. Para la comunidad franciscana, el 17 de enero es una fecha señalada por la sintonía de su fundador con la creación. "Es una fiesta de sencillos, sencilla y con la gente sencilla", define Montero con afecto, restando importancia a su propio papel en la ceremonia: "Yo protagonismo ninguno; son animales tan sencillos y tan pequeños que no hacen casi ya ni ruido".

La Iglesia de Salamanca reafirma con este acto su compromiso de "cuidar la creación" y de acercar el ámbito religioso a la sociedad civil a través de expresiones populares. "Habrá gente que a lo mejor no es tan creyente, pero hay muchos modos de expresar el sentimiento religioso también. Y si les sirve, bienvenido sea", concluye el padre capuchino.