Sábado, 17 de enero de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
Nueva espiritualidad siglo XXI
X

Al cabo de la calle

Nueva espiritualidad siglo XXI

Actualizado 10/01/2026 10:45

Cuando arrecia la incertidumbre, la inquietud y las crisis, al ser humano le invade la sensación de no tener poder ni control sobre su propia vida. Aparece una especie de impotencia que puede generar una crisis individual interna o colectiva, propiciando un terreno abonado para que el ciudadano desprotegido le preste atención a las propuestas populistas que le hagan; para que surja el pensamiento mágico, o las supersticiones. En tales circunstancias, no resulta extraño que se busque el sentido de nuestra propia existencia y se dirija la mirada hacia el espíritu o la espiritualidad.

Al respecto, conviene no olvidar que el sentido de la vida no es un destino, más bien se trata de un proceso continuo de atención, decisiones y relaciones con los demás. Más allá de abstractas reflexiones, compartimos con la escritora salmantina Carmen Martín Gaite una definición práctica del sentido de la vida que nos facilita el aprender a disfrutar, incluso cuando la desgracia nos rodea: “para mí vivir es no tener prisa, (es) sentir curiosidad y compasión, compartir un vaso de vino o un trozo de pan y aprender a estar solo para estar en compañía, es explicarse y llorar, es reírse…”, toda una filosofía de vida.

Estamos transitando hacia una nueva era, que algunos llaman la era Trump, por el intento del presidente de los Estados Unidos de configurar un mundo a su manera y gobernarlo él mismo, como si fuera un negocio. No les falta razón a quienes así ven lo que está pasando. En parte compartimos ese análisis, aunque no en exclusividad.

Hay otros factores como es la digitalización y la virtualidad de las cosas, llegando hasta la Inteligencia Artificial, que de forma más silenciosa nos han ido introducción en una nueva era, con una interfaz de conexión, física o lógica, entre una computadora y el usuario, cuyo dispositivo periférico más visible y generalizado en los enlaces de comunicaciones son las pantallas. Pero estas interfaces y pantallas no han venido tanto a liberarnos de antiguas ataduras como a hacernos esclavos de su uso y de las deliberaciones de los algoritmos (conjunto de operaciones para analizar o buscar solución de un problema).

A lo anterior podemos añadir el hecho de que el desarrollo tecnológico no solo no lo controlamos, sino que nos supera y nos domina él a nosotros; más el individualismo reinante; la manipulación; las medias verdades, mentiras y falsedades que predominan en la conversación pública; la pobreza del lenguaje y el insulto; así como la facilidad para indignarse por cuestiones menores que hacen inviable los discursos y los diálogos sólidos.

Todo ello sitúa al ser humano en unos escenarios complicados ante los cuales necesita encontrar salidas y puede que ahí se encuentren alguna de las razones para el surgimiento de la nueva espiritualidad que está apareciendo, de la que en España tenemos dos muestras popularizadas en el mundo del espectáculo: la película “Los domingos” y el fenómeno de Rosalía con la presentación de su último álbum LUX (luz) relacionándolo con el efecto interior que tiene la luz en las personas. Inspirándose en figuras como Santa Teresa y santas de otras culturas, exaltando la mística femenina, la dualidad entre lo terrenal y lo divino. Buscando simbolizar lo espiritual y el compromiso con el arte por medio de referencias religiosas, como el hecho de vestirse de monja.

Esta nueva espiritualidad, espiritualidad moderna o contemporánea, como la queramos llamar, nada o muy poco tiene que ver con la conocida como Nueva Era (New Age) cuyos orígenes exactos continúan siendo controvertidos, pero que hay un cierto consenso en que se inició en los años sesenta en Estados Unidos y Europa por motivaciones políticas. Los historiadores de religión James Lewis y J. Gordon Melton (1992) definen a la Nueva Era como una subcultura religiosa descentralizada que tiene su origen en la contracultura y que la inspiración proviene de fuentes diferentes de la tradición Judeo-Cristiana. En la década de los setenta se convirtió en un movimiento importante, especialmente en Reino Unido, así como en Estados Unidos durante las décadas de 1980 y 1990. A principios del siglo XXI, el término Nueva Era (New Age) era rechazado cada vez con más intensidad, incluso algunos autores sostienen que el fenómeno terminó como tal en los inicios del tercer milenio, aunque aún persiste en algunos países como México.

Ahora bien, aunque la espiritualidad que está surgiendo sea diferente a la de la Nueva Era de la segunda mitad del siglo XX, algunos elementos son comunes como la descentralización, la informalidad, la escasa información o desinformación, la ausencia o escasa formación en religión, historia, sociología y ciencia. Muchas personas han llegado y se sumergen en estas prácticas de espiritualidad sin darse cuenta, empujadas por las circunstancias o crisis personales de carácter familiar, económica o emocional.

En este siglo XXI, tan tecnológico y cambiante, las creencias persisten, aunque el nuevo paisaje espiritual es multicolor. Muchos abrazan el capital como la religión más universal, mientras que otros se centran en la tecnología, la meditación zen, o ejercitan la conexión de cuerpo, mente y espíritu. Según el primer barómetro sobre Religión y Creencias de la Fundación Pluralismo y Convivencia, adscrita al Ministerio de Presidencia, el 49% de las personas en España declara tener creencias religiosas (mayoritariamente católica) mientras un 51% no las tiene. “La sociedad española se está postsecularizando…está viviendo un proceso de cambio sociorreligioso muy acelerado. Y a la vez están surgiendo formas híbridas de espiritualidad” explica la doctora en Derecho Eclesiástico, politóloga y socióloga, Eugenia Relaño, una de las autoras del citado barómetro.

La espiritualidad contemporánea (así preferimos llamarla) del siglo XXI se caracteriza por ser más individualizada y menos dogmática, subjetiva, enfocándose en la búsqueda personal de significados y propósitos, dándose dentro o fuera de las instituciones religiosas tradicionales, incorporando prácticas orientales como el budismo o hinduismo, considerando el interior personal, la autenticidad y la conexión con el sentido de la vida. En su práctica, esa espiritualidad refleja el desencanto con las rígidas estructuras, la dificultad para cubrir expectativas que no satisface la sociedad consumista ni el mundo moderno.

No podemos entrar aquí a analizar, ni siquiera citar, a todos los grupos que tratan de canalizar la nueva espiritualidad contemporánea. Nos limitaremos a citar los movimientos religiosos comunitarios más significativos en el ámbito de la Iglesia católica, dando por sentado que sus formas son extremadamente variadas y difíciles de tipificar. Entre esos grupos o movimientos cabe citar aquellos que aparecen como la primavera espiritual: Pentecostal, Renovación Carismática, Camino Neocatecumenal, Focolares, Comunión y Liberación, Effetá, Hakuna.

Estos movimientos religiosos y otros muchos más no citados, así como la espiritualidad contemporánea en su conjunto, responde a la exigencia de comunicación y de seguridad afectiva del ser humano de hoy día que está necesitado de un “suplemento de alma” que diría el filósofo francés Henri Bergson, para encontrarse a sí mismo y evitar ser aplastado por sus propias producciones materiales y el consumismo desbocado.

Escuchemos LOS SONIDOS DEL SILENCIO | The Sound of Silence (Español) | Simon & Garfunkel

https://www.youtube.com/watch?v=v0N2LtRoErM

Aguadero@acta.es

© Francisco Aguadero Fernández, 9 de enero de 2026

La empresa Diario de Salamanca S.L, No nos hacemos responsables de ninguna de las informaciones, opiniones y conceptos que se emitan o publiquen, por los columnistas que en su sección de opinión realizan su intervención, así como de la imagen que los mismos envían.

Serán única y exclusivamente responsable el columnista que haga uso de nuestros servicios y enlaces.

La publicación por SALAMANCARTVALDIA de los artículos de opinión no implica la existencia de relación alguna entre nuestra empresa y columnista, como tampoco la aceptación y aprobación por nuestra parte de los contenidos, siendo su el interviniente el único responsable de los mismos.

En este sentido, si tiene conocimiento efectivo de la ilicitud de las opiniones o imágenes utilizadas por alguno de ellos, agradeceremos que nos lo comunique inmediatamente para que procedamos a deshabilitar el enlace de acceso a la misma.