Sábado, 17 de enero de 2026
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Una novela para recuperar el gusto decimonónico, Balneario, de Mateo Diego Prada y Luis Bradstrich
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Los libros son para el invierno

Una novela para recuperar el gusto decimonónico, Balneario, de Mateo Diego Prada y Luis Bradstrich

Actualizado 08/01/2026 08:35

El libro, que recorre la inmigración gallega a comienzos del siglo XX, se presentará en El Casino de Salamanca el lunes 12 de enero.

Acaban las navidades con su estrépito de regalos, sus ratos de frío arrimados al calor del libro y su paréntesis de actos que regresan en el espacio cálido de nuestra vida cultural. Y uno de los primeros nos devuelve al bellísimo Palacio de Figueroa de la mano del poeta Alfredo Pérez Alencart para la presentación de una novela inusual: Balneario, de los autores Mateo Diego Prada y Luis Bradstrich.

Resulta sorprendente, en medio del aluvión de títulos que nos anegan, encontrar una novela que interpele al lector. Los demasiados libros precisan en ocasiones del azar para que podamos hojear un título que nos hagan detenernos. Y Balneario es uno de ellos. Una vez pasada la sorpresa de que los dos autores hayan elegido un título tan cercano a Carmen Martín Gaite, la lectura nos atrapa y no nos deja soltar este libro con hechuras decimonónicas, galdosianas y a mucha honra. Trama perfectamente urdida que forma un círculo perfecto para unir la Galicia depauperada de comienzos de siglo, con la América de las oportunidades. Y hacerlo con una documentación exhaustiva que no pesa al lector, sino que le ilustra sobre aspectos tan sorprendentes como los indios que “cabalgan el acero” o la creación de un balneario que recupera las aguas para hacer “un Vichy gallego”. Todo en torno a personajes bien trazados y en medio de una ambientación perfecta que permite “visualizar” una historia trepidante, de amores y odios apasionados que parece salida de una pluma realista embriagada de cuadro de costumbres y rasgos metaliterarios, porque los autores no solo citan fantásticamente a Doña Emilia Pardo Bazán, sino que incluyen como personaje a un sorprendente John Dos Passos.

Firmada por dos coautores, la historia se basa en las experiencias del bisabuelo de Luis Bradstrich. Una historia de superación, inmigración y círculo perfecto al que quizás solo haya que objetar aquello que, sin embargo, aprecia el lector, la colocación final cuidadosa de todas las piezas. Al acabar de disfrutar la novela, el lector sabrá a qué me refiero, pero que conste que ha sido algo que aprecio. En tiempos de finales abiertos, de sorpresas lingüísticas, uno también disfruta de un relato bien contado, con pulso firme, sin caer en maniqueísmos, con espléndida documentación, aventuras, quiebros, elementos picarescos, y sobre todo, esa ambientación cuidada, elaborada con mimo de orfebre… para que se alcen los rascacielos con empeño, con atrevimiento casi suicida, con conocimiento en esa América que ya no abre los brazos al otro, sino que lo estrangula con saña. Pero aquí hablamos de otro tiempo, un tiempo en el que las casas tocan el cielo y el lector, fascinado, se queda a vivir en ellas.

Charo Alonso.