Este servicio se consolida como refenrenta tanto para Salamanca, como Ávila y Zamora. Con un equipo de más de 50 profesionales y atención presencial 24 horas, la unidad combina una UCI de nivel 3B con un premiado programa de humanización
El nacimiento de un hijo suele proyectarse como un momento idílico, pero la realidad médica a veces impone giros inesperados que requieren una respuesta inmediata y altamente especializada. En el Hospital de Salamanca, la Unidad de Neonatología funciona como un reloj de precisión que no entiende de festivos ni de horarios, consolidándose como un pilar fundamental para la salud infantil no solo de la provincia, sino de toda la región.
La Dra. Laura San Feliciano Martín, especialista de la Unidad de Neonatología, destaca la disponibilidad absoluta del servicio como su principal fortaleza. "Todos los niños tienen atención 24 horas por un neonatólogo de presencia física. Hay un equipo tanto de médicos como de enfermería que estamos aquí 24 horas, días laborables y festivos, atendiendo las necesidades de los bebés", explica la doctora. La naturaleza de su trabajo impide cualquier pausa: "Porque los partos no se pueden programar, en vacaciones no podemos decir 'nos vamos de vacaciones, que nadie viene a dar a luz'. Nosotros estamos aquí".
Para mantener este nivel de alerta, el servicio cuenta con una plantilla multidisciplinar que supera los 50 profesionales. Según detalla San Feliciano, el equipo es extenso y variado: "Entre enfermeras, auxiliares, médicos, luego hay supervisores, luego también hay personal de limpieza, celadores, técnicos, administrativo... es una unidad que es grande".

Dra. San Feliciano, durante la entrevista | FOTO: David Sañudo
El alcance de la unidad trasciende los límites provinciales. El Hospital de Salamanca actúa como centro de referencia recibiendo pacientes de Ávila y Zamora. "Vienen en ambulancia o vienen directamente las madres aquí cuando se prevé un parto prematuro", señala la doctora, quien confirma que atienden a los pequeños durante su primer mes de vida (periodo neonatal de 28 días), aunque la estancia puede prolongarse meses en casos de gran prematuridad.
El volumen de ingresos oscila entre los 200 y los 400 anuales, dependiendo de la natalidad, situándose la media en torno a los 300 casos. En el momento de la entrevista, la unidad atendía a 13 niños ingresados (9 en una sala y 4 en otra), además del seguimiento constante a los recién nacidos en la planta de maternidad.
La doctora San Feliciano describe una estructura dividida en dos áreas principales para adaptarse a la gravedad de cada paciente:
Las causas de ingreso son muy variables. "Cualquier niño que tenga cualquier tipo de problema al nacimiento, pueden ser prematuros, pueden ser infecciones, pueden ser hijos de madres que tienen una diabetes... Es muy variable, hay muchísimos tipos de cosas", indica la doctora.

Profesionales y una madre junto a una incubadora en la UCI Neonatal | FOTO: David Sañudo
Uno de los aspectos más complejos del trabajo en Neonatología es la gestión del impacto emocional en los padres ante un ingreso inesperado. "Normalmente, una familia se espera un bebé bonito, se imagina cómo va a ser su bebé puesto al pecho... y entonces hay un nacimiento con una complicación, y ese bebé, pues lo llenamos de sondas, de tubos, de cables, que tienen que venir a una incubadora. Ese momento es difícil", reconoce San Feliciano.
Para mitigar este trauma, la unidad apuesta por una humanización radical, diferenciándose de las UCI de adultos. Los padres pueden estar 24 horas presentes con sus hijos. En este proceso, la doctora pone en valor el papel crucial de la enfermería: "La enfermera está 24 horas con los padres, y son las que realmente, pues, tienen más trato y pasan más tiempo con las madres, las ayudan a coger al bebé, ponerlo en piel con piel, el canguro, y tienen que estar allí para vigilar y apoyarles".
Este esfuerzo ha sido reconocido recientemente en los Premios de Diagnóstico de Castilla y León, donde la unidad recibió el premio de humanización. El galardón distinguió su "programa de apoyo al método canguro, que es el piel con piel, para que las madres cojan a sus hijos, incluso en la unidad de cuidados intensivos, niños graves prematuros".
La unidad no solo destaca por su presente, sino por su historia. La doctora San Feliciano recuerda que esta fue la primera UCI neonatal que se formó en Castilla y León. El servicio fue creado y dirigido por la doctora Carmen Pedra, ya fallecida, cuya labor sentó las bases de la excelencia actual. "Aquí seguimos sus pasos y adelante, además con el hospital nuevo, estamos encantados", concluye la especialista.