Nada más comenzar este año y tras conocerse el secuestro de Maduro y su esposa en la mismísima Caracas, esta pregunta me inquietó.
Y es que es bien sabido que los estadounidenses llevan décadas interviniendo en las políticas de otros países, quitando y poniendo gobiernos títeres y violando el Derecho Internacional y Humanitario por todo mundo, pero hasta hace apenas un año lo solían hacer de tapadillo, de forma discreta, más o menos encubierta y reservada.
Sin que casi nadie se diera cuenta a lo largo de los años 90 del pasado siglo XX los servicios secretos estadounidenses fueron capaces de colocar a generales dictadores a su servicio en una gran numero de países de América Latina[1]: Alfredo Stroessner en Paraguay; Hugo Bánzer en Bolivia; Gregorio Álvarez en Uruguay; Augusto Pinochet en Chile; Francisco Morales Bermúdez en Perú o Rafael Videla en Argentina. También supieron entra sigilosamente en Pakistán para acabar con la vida de Osama bin Laden; en Irak para poner fin al régimen de Saddam Hussein o más recientemente, en 2022, de asesinar con un dron y en Kabul, capital de Afganistán, a Ayman al Zawahiri, el ideólogo de Al Qaeda.
El Presidente de los Estados Unidos Donal Trump ha bombardeado 8 países desde que ocupó el cargo por segunda vez. Ha destruido lanchas presuntamente con droga y secuestrados petroleros de bandera venezolana, ha reclamado Groenlandia, a “concedido permiso” a Putin para continuar con su invasión de Ucrania y a Netanyahu para arrasar Gaza y Cisjordania.
Y si Estados Unidos ha sido capaz de todo esto ¿por qué Trump autorizó en esta ocasión el secuestro de Maduro permitiendo que se televisara casi en directo a todo el mundo? ¿por qué lo hizo a cara descubierta sin el más mínimo recato y presumiendo de ello? La respuesta es clara porque puede. Porque quiere que todos sepamos que él es el “sheriff” del mundo, el “puto amo”, y perdonen la expresión.
No se trata de seguridad nacional, sino lisa y llanamente de pasta. Porque Trump no es ni demócrata ni republicano es un hombre de negocios. Si apoya al Gobierno israelí es para explotar un gigantesco complejo turístico en la costa de Gaza. Si se interesa en lo que pueda suceder en Ucrania es para explotar las tierras raras indispensables para la tecnología. Si reclama Groenlandia es por sus recursos naturales y para controlar las rutas marítimas que utiliza Rusia y China. Si secuestra al presidente de Venezuela es para hacerse con las mayores reservas de petróleo del mundo.
Tal vez, al menos de momento, nosotros estemos a salvo porque no tenemos petróleo, ni tierras raras, pero ¿y si cualquier día se interesa por nuestro aceite de oliva y nuestro jamón serrano? Si Abascal, Ayuso, Feijoó o Aznar llegan a convencerle de que aquí hay una dictadura, un régimen totalitario de corte bolivariano y que ETA está a punto de hacerse con el poder ¿Cuánto tardaría Trump en venir a por Sánchez, llevárselo a Washington para juzgarlo e incautar de paso nuestras reservas de aceite y jamón 4J? ¿quién le pararía los pies?
Lo más probable es que nadie hiciera nada, solo algunas declaraciones templaditas de la Unión Europea y del Partido Popular por boca de Cuca Gamarra, incluso la Presidenta de la Comunidad de Madrid leería alguna estupidez (lo que improvisar no se le da bien) para acusar de esto a Zapatero y apoyar a Corina Machado, que representa a la oposición al chavismo mientras al mismo tiempo alaga a Javier Milei, Presidente de Argentina, que representa la ultraderecha más recalcitrante.
Lo cierto es que a Trump no le interesan ni las dictaduras ni las monarquías ni las democracias, sólo está interesado en hacer negocios. No le interesa una Europa unidad y fuerte, quiere un grupito de países mal avenidos a los que poder chantajear individualmente con sus puñeteros aranceles. No le interesan los ciudadanos de América Central ni los de América del Sur. Ni siquiera le interesan los estadounidense a no ser que sean ricos, blancos, cristianos y heterosexuales, a todos los demás sólo nos ve como siervos.
Normalizar todo esto es peligroso, en mi opinión muy peligroso, porque es dar rienda suelta a la ley del más fuerte, dinamitar el comercio y el derecho internacional, dejar que el matón del patio haga su santa voluntad. ¿A qué legalidad y a qué valores se podrá apelar para obligar a Putin a devolver el territorio que ha robado a Ucrania o a China para que no ocupe Taiwán o a Marruecos para que no tome posesión de Ceuta y Melilla? Si el Golfo de México es ahora el Golfo de América ¿Veremos el Denali, el monte más alto de los Estados Unidos situado en Alaska, pasar a llamarse “el monte Trump”? Todo podría pasar.
Decía San Agustín que la soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano. Trump está hinchado.
[1] Lo que se conoció como “Operación Condor”
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