¡A la bayoneta! ¡Arriba mis valientes! ¡Viva España! El Comandante enronquecía a la cabeza de sus bravos legionarios. La lucha fue cuerpo a cuerpo. La cresta, ocupada por el enemigo, era tomada otra vez y de pie en ella, el Comandante y sus tropas se coronaron de gloria. Lo de Taxuda, el Gurugú, fue más que heroico, más allá del valor, para algunos rayó en lo maravilloso. Se salvó la situación. Cuando pasó el peligro sonreía nuevamente entre sus legionarios; pero con una sonrisa que casi daba miedo, porque expresaba una serenidad imperturbable, pero, al propio tiempo, una cólera fría. Era una mezcla de tranquila seguridad en sí mismo y de la más violenta voluntad de vencer. Al Comandante no se le ocurrió jamás dar lecciones de valor y de coraje, porque en este punto no necesitan ser aleccionados los jefes y oficiales del Ejército de España; pero le importaba recordar, en nombre de toda una generación, que el heroísmo no debe limitarse a ser arrebato de una hora, renunciación de un instante, sacrificio de un día, sino que supone todo un modo de vida, una norma del existir, del sufrido existir cotidiano, entre silencios o, si es necesario, entre abandonos y desdenes.
Somos muy dados a olvidar a nuestros héroes y lo que es peor a no defenderlos. El todo vale si eres de los míos y el ahora mando yo, el blanquear terrorismos, religiones, tendencias, comportamientos y razas que no tienen nada que ver con la nuestra, es una ilustración del daño que un comportamiento manipulador, calculador y sin escrúpulos, puede causar sobre la sociedad. Múltiples son los ejemplos de la historia reciente sobre donde acaba un país que es gobernado por alguien de moral distraída, en pocas palabras amoral, que no se ha currado la vida o que ampara o tapa la corrupción, el nacionalismo excluyente, la inmigración descontrolada, etc. en pro de un fin propio y egoísta.
La calidad moral de las personas está en su corazón, después en sus obras y finalmente en su legado. Si se deja de lado a Dios nos volvemos insensibles al pecado y los límites entre el bien y el mal, entre lo justo y lo equivocado, incluso entre lo humano e inhumano, cada vez van desapareciendo. Se crea una sociedad donde campan los anormales y amorales además de las ratas que comen su carroña. España es un país que a día de hoy se avergüenza de su historia y se complace con su miseria, se han encargado que así sea, lo que da que pensar sobre quiénes nos dirigen. Cuanto más se asciende en la escala social de poder y control, mayor es el número de personas amorales y en el fondo cobardes que suelen ser la causa de injusticias sociales, y económicas, de muchos conflictos, y de la crueldad y falta de empatía que nos rodea. De la banalidad del bien y del mal en que vivimos
Con la recuperación de la gestión, por parte de EEUU y las empresas petroleras, la geopolítica mundial cambiará. La industria petrolera venezolana creada por empresas de EEUU estaba totalmente arruinada. Tanto Venezuela como EEUU volverán a beneficiarse de dividendos para sus arcas. También le quitarán a Arabía Saudí y la OPEP la posibilidad de defender los precios. Europa podrá comprar hidrocarburos más baratos, los países árabes verán cambiar su suerte muy pronto cuando Israel tomé Somalilandia. China e India se beneficiarán de la sobreoferta. México deberá dejar la exportación y dirigir su producción al consumo interno. Rusia a ver como se las apañará y China deberá buscar en otra parte la extracción de tierras raras. El oro de Venezuela cambiará también de manos. Bailaran los precios afectando a rusos e iraníes.
De momento parece que hay mucha información que no nos llega. La transición debe hacerse de manera pacífica y parece que bajo el control de EEUU. Lo que si está claro es que cuando antes se avance en el camino de la Paz, antes nos beneficiaremos todos. Maduro no cayó por la fuerza de las armas sino por una negociación de alto nivel. 26 años de narcodictadura, represión salvaje, violaciones sistemáticas de derechos humanos y crímenes contra la humanidad tenían que parar. Está claro que las únicas dictaduras y terrorismos que quedan son las y los de izquierdas.
Trump no quiere llevar a cabo una catastrófica transición como en Libia que ha llevado el país a peor. Nadie quiere que los venezolanos se maten entre ellos. Esperemos que no haya alguien preparando un contragolpe de estado. A esto ha llevado Simón Bolívar y sus seguidores doscientos años después. Destrucción total del Virreinato de Nueva Granada por traidores a España y los anglos. Trump promete un país de verdad al pueblo venezolano y la recuperación de la riqueza que les ha sido robada.
Así las cosas aquí andamos con la baliza V16 que no acaba de cuajar, mentiras y más mentiras, juicios y más juicios. Nacionalismos vacilantes. Contracomunidades de inmigrantes que se saben la letra pequeña de todos los subsidios. Nada nuevo que nos saque del pozo. Bruselas vuelve a la carga contra las tradiciones españolas y presiona para eliminar el día de Reyes. Hoy el mundo es un poco más libre aunque aquí en España no notamos ningún avance.
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