Residente en Rennes, compagina su investigación doctoral sobre la metástasis del cáncer con una prometedora carrera en la música rock. Su historia destaca la capacidad de adaptación del talento joven fuera de España.
La trayectoria de la salmantina Marta Mira Osuna, conocida en el mundo artístico como Marta Herschel, es un ejemplo fascinante de cómo dos mundos aparentemente opuestos, la ciencia de alto nivel y la música rock, pueden converger en una misma persona, aunque compaginar música y ciencia no ha sido sencillo. "Me ha costado", ha admitido, recordando jornadas maratonianas de laboratorio de lunes a viernes y ensayos nocturnos.
Esta llamativa confluencia tiene lugar en la ciudad francesa de Rennes, donde reside nuestra protagonista desde que fue allí, como estudiante Erasmus, hace ya siete años. Marta Herschel ha detallado que su labor científica se desarrolla en un instituto de genética y desarrollo, comparable al CSIC español. Allí, ha centrado su tesis doctoral en biología celular y del desarrollo, utilizando un organismo modelo muy particular: la Drosophila melanogaster, conocida comúnmente como la mosca del vinagre. Según ha explicado la investigadora, la elección de este insecto no es casual, ya que "compartimos un 70 % de nuestros genes. Un montón, hay una homología increíble genética".
El foco de su investigación ha sido el estudio de las uniones celulares y su papel en la metástasis del cáncer. Herschel ha descrito cómo trabaja con microscopios para observar qué ocurre cuando se combinan ciertas mutaciones. Ha señalado que existe una mutación en el gen RAS presente en el 80 % de los cánceres humanos. "Lo que he visto en mi tesis es que si esta mutación la combinas con la pérdida de niveles entre células, haces un cáncer superagresivo, y puedes estudiar cómo ese cáncer va a migrar dentro del organismo", ha afirmado. Su objetivo ha sido comprender los mecanismos que permiten a las células tumorales salir del tejido y desplazarse, proceso conocido como metástasis.
A pesar de la complejidad del reto, la científica se ha mostrado esperanzada respecto al futuro de la lucha contra esta enfermedad. Ha mencionado enfoques innovadores como los "fly avatars", que consisten en replicar las mutaciones de un paciente humano en una mosca para probar cócteles farmacéuticos. "Soy muy optimista, creo que simplemente es como pensar un poquito fuera de la caja", ha asegurado, destacando la importancia de mantener una mente abierta en la investigación. Además, después de presentar su tesis doctoral en noviembre del año pasado, ha conseguido un contrato como profesora asociada con investigación en la Universidad de Rennes.

Pero la vida de Marta Herschel en Francia no se limita al laboratorio. Su llegada al país vecino en septiembre de 2018, inicialmente con una beca Erasmus, estuvo motivada por una curiosidad cultural y musical. Ha confesado que su interés por aprender francés nació al descubrir al artista belga Stromae: "Yo estaba como obsesionada por entender su música". Esta pasión la ha llevado a establecerse en Rennes, en la Bretaña francesa, una ciudad que ha comparado con Salamanca por su ambiente universitario y su vibrante oferta cultural.
En el ámbito musical, ha consolidado su propio proyecto de folk, rock e indie rock, bautizado con su apellido artístico, Herschel, que ha tomado de Carolina Herschel, científica pionera y cantante de los siglos XVIII y XIX. La formación de la banda ha sido fruto de la casualidad y la proactividad de la salmantina. Primero, cuando conoció a Camille, su compañera percusionista, tras escucharla tocar en la calle, y más tarde al encontrar a su bajista, Carolina Shell, al verla cargar con el instrumento por la calle. Sin embargo, después hubo cambios en su formación, que ha encontrado la estabilidad con un trío compuesto íntegramente por mujeres cuyos nombres comienzan por M: Milli al bajo, Mathilde a la batería y la propia Marta.
Uno de los hitos más destacados de su carrera musical ha sido su relación con Jean-Louis Brossard, el organizador del prestigioso festival Trans Musicales de Rennes. Herschel ha narrado cómo se acercó a hablar con él, lo que eventualmente le ha abierto puertas importantes en la escena local. En diciembre de 2021, tuvo la oportunidad de actuar como telonera en la prestigiosa sala Ubu, gestionada por Brossard. "Cuando le dices a la gente de Rennes que has tocado en Ubu, ya se te abren muchas puertas", ha reconocido. Además, tras ganar un concurso local de música actual en 2022, el grupo fue convocado nuevamente en 2025 para celebrar el décimo aniversario de ese certamen.

De cara al futuro, los planes de Herschel son ambiciosos. La banda ha preparado un dossier para solicitar financiación por valor de 11.000 euros con el objetivo de grabar un disco y una "live session", herramientas indispensables para presentarse a festivales y promotores. "La idea es profesionalizarse", ha asegurado Marta. Además, están valorando realizar una gira por Francia y Europa para el verano de 2026.
Actualmente, Marta Herschel canta en inglés, francés y español, una mezcla que, según ha indicado, el público francés recibe con agrado por su originalidad. Ha pasado de la guitarra acústica a la eléctrica, buscando un sonido más contundente, y ha logrado integrar su faceta artística con su exigente carrera científica. Su historia ha reflejado la capacidad de adaptación y el talento de los jóvenes salmantinos que, como ella, han encontrado su camino fuera de nuestras fronteras.
En este contexto, ha destacado la abismal diferencia entre el sistema cultural francés y el español. Ya que en el país galo hay un estatus legal que permite a los artistas vivir de su profesión. "Tú, por ser músico y hacer 42 conciertos al año con contrato de trabajo tienes un sueldo mínimo, o sea, tienes tu sueldo todos los meses", ha explicado. Este sistema, que también ampara a técnicos de sonido y luces, contrasta dolorosamente con la realidad que viven sus amigos músicos en Salamanca, quienes deben compaginar su pasión con otros trabajos para poder subsistir.
La científica ha lamentado que en España la cultura no se aprecie de la misma manera y ha abogado por una mayor educación musical desde la escuela: "La escuela nos deberían estar dando los instrumentos y que todo el mundo tenga acceso a la música".
A pesar de su éxito en el extranjero, la tierra tira. Marta ha confesado que le gustaría volver a España en el futuro, aunque sin perder los lazos profesionales y humanos que ha tejido en Francia. "Me gustaría volver y traer todo esto que he aprendido", ha concluido, dejando la puerta abierta a que, algún día, su experiencia sirva para tender puentes entre dos formas muy distintas de entender la cultura y la ciencia.
Vídeo y fotos de Toni Sánchez