Viernes, 04 de abril de 2025
Volver Salamanca RTV al Día
La Bondad Moral e Inteligencia Ética
X

La Bondad Moral e Inteligencia Ética

Actualizado 26/02/2025 07:54

“Benevolencia no quiere decir tolerancia de lo ruin, o conformidad con lo inepto, sino voluntad de bien."

ANTONIO MACHADO

“Cuando los perversos se juntan, los buenos deben asociarse”

EDMUND BURKE

"Son las personas corrientes las que llevan en sus corazones el amor por todo cuanto vive; aman y cuidan de la vida de modo natural y espontáneo. Al final del día prefieren el calor del hogar a encender hogueras en las plazas."

VASILI GROSSMAN

La bondad ha sido considerada a lo largo de la historia como una virtud esencial en la construcción de sociedades justas y en la formación del carácter humano. Desde la antigüedad, ha sido un concepto central en el pensamiento filosófico. Aristóteles, en su Ética a Nicómaco, define la bondad como un hábito virtuoso que se encuentra en el justo medio entre dos extremos. Platón, en La República, argumenta que la bondad es un reflejo del conocimiento y la sabiduría, y que vivir de manera justa es la expresión máxima de la bondad.

Kant, desde su ética deontológica, sostiene que la bondad radica en actuar conforme al deber moral, sin importar las consecuencias. Por otro lado, J. S. Mill y el utilitarismo consideran que la bondad se mide por la capacidad de una acción para generar felicidad y reducir el sufrimiento. Scheler destaca la relación entre bondad y amor, argumentando que la percepción de los valores morales es clave para comprender la bondad. Husserl subraya la importancia de la intencionalidad en los actos bondadosos.

Para Zubiri, la bondad no es simplemente una propiedad abstracta de los actos humanos, sino que está enraizada en la realidad misma del ser humano. Se manifiesta en las disposiciones morales de fondo que configuran el carácter total de una persona. Estas disposiciones incluyen direcciones habituales de la voluntad y del sentimiento, como el amor y el odio, que configuran el carácter total de una persona. La bondad, entonces, no es solo una cuestión de cumplir con normas o deberes, sino de vivir de acuerdo con una orientación fundamental hacia el bien.

El filósofo Josep María Esquirol, en su obra La penúltima bondad, afirma que la bondad no es una simple cualidad moral, sino una fuerza generadora que sostiene la vida y nos protege frente a la intemperie de la existencia. Según él, la bondad se manifiesta en el cuidado, la proximidad y la generosidad, creando un refugio en un mundo frecuentemente hostil. Esquirol plantea que la bondad es "penúltima" porque, aunque no es lo definitivo, es la que nos permite llegar a lo último, que podría entenderse como la plenitud de la vida o la trascendencia.

Investigaciones en neurociencia han revelado que la práctica de la bondad estimula áreas del cerebro asociadas con el placer y la recompensa, como el sistema de dopamina. Además, la bondad reduce el estrés, mejora la salud cardiovascular y fortalece la conexión social. No solo se manifiesta en grandes actos de altruismo, sino también en pequeñas acciones diarias. Saludar con amabilidad, escuchar con atención, ayudar a un desconocido o mostrar gratitud son formas de fomentar una cultura de bondad. En el ámbito profesional, la bondad mejora la convivencia y la colaboración. Mostrar empatía en el trabajo crea ambientes positivos y fortalece los equipos. En la comunidad, el voluntariado y la solidaridad contribuyen a una sociedad más justa y equitativa.

En algunos casos, la bondad puede percibirse como una debilidad, lo que lleva a que personas bondadosas sean explotadas o manipuladas por otros. Asimismo, la bondad mal entendida puede llevar a la permisividad o a la falta de límites, permitiendo comportamientos perjudiciales para quien la practica. En sociedades altamente competitivas, la bondad a veces se ve desplazada por valores como la ambición y el individualismo, dificultando su aplicación en todos los ámbitos de la vida. La clave para resolver estos problemas radica en encontrar un equilibrio entre la bondad y la asertividad, asegurando que los actos bondadosos sean genuinos, pero también sostenibles para la persona que los practica.

Desde una perspectiva psicológica, la bondad también puede analizarse como un elemento fundamental en el desarrollo personal y emocional. La práctica de la bondad está vinculada con el concepto de bienestar subjetivo, el cual incluye la satisfacción con la vida y el equilibrio emocional. Estudios sugieren que quienes practican actos de bondad experimentan mayores niveles de felicidad y una sensación de conexión con los demás. Además, la bondad es un componente clave en la inteligencia emocional, ayudando a las personas a manejar sus emociones y las de los demás de manera más efectiva.

En el contexto educativo, inculcar la bondad desde edades tempranas puede generar un impacto significativo en el comportamiento social y el desarrollo del carácter de los niños. La educación en valores y la promoción de la empatía y la cooperación en las aulas pueden contribuir a formar individuos más conscientes de la importancia del bien común. Iniciativas como los programas de aprendizaje basado en el servicio fomentan la participación activa de los estudiantes en su comunidad a través de acciones bondadosas y solidarias.

En un mundo marcado por el conflicto y la división, la bondad representa una fuerza transformadora que nos conecta con nuestra humanidad. La inteligencia ética, entendida como la capacidad de discernir el bien y actuar en consecuencia, se vuelve clave en la práctica de la bondad. Desarrollar esta inteligencia implica cultivar la empatía, la compasión y la reflexión moral.

En síntesis, la bondad es mucho más que un ideal filosófico; es una práctica cotidiana que mejora la vida individual y colectiva. Adoptar la bondad como principio rector nos permite construir relaciones más armoniosas y sociedades más humanas, promoviendo un mundo donde la justicia, la solidaridad y el respeto mutuo sean valores fundamentales.

La empresa Diario de Salamanca S.L, No nos hacemos responsables de ninguna de las informaciones, opiniones y conceptos que se emitan o publiquen, por los columnistas que en su sección de opinión realizan su intervención, así como de la imagen que los mismos envían.

Serán única y exclusivamente responsable el columnista que haga uso de nuestros servicios y enlaces.

La publicación por SALAMANCARTVALDIA de los artículos de opinión no implica la existencia de relación alguna entre nuestra empresa y columnista, como tampoco la aceptación y aprobación por nuestra parte de los contenidos, siendo su el interviniente el único responsable de los mismos.

En este sentido, si tiene conocimiento efectivo de la ilicitud de las opiniones o imágenes utilizadas por alguno de ellos, agradeceremos que nos lo comunique inmediatamente para que procedamos a deshabilitar el enlace de acceso a la misma.