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Charo Ruano, poeta, la belleza de la cicatriz
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publica 'Calmar la sed'

Charo Ruano, poeta, la belleza de la cicatriz

Actualizado 09/04/2024 10:20
Charo Alonso

La presentación será en la Librería Víctor Jara el jueves 11 de abril, a las 20:00 horas

Hay una presencia ausente que no es ausencia en el mundo cultural salmantino, una voz callada que poco se deja ver y son su eco y su grito esa constante que nos recuerda la importancia de su persona. Aunque haya elegido un cierto retraimiento, sabemos que el sitio en la cultura nuestra de Charo Ruano está ahí, asentado en el vértigo de sus cuarenta años de andadura poética, de ferviente ejercicio del periodismo libre y dedicado a la cultura. Un sitio que le pertenece y desde el que nos habla ahora con otro libro adolorido, de verso breve y certero, al filo siempre del dolor y la mirada desesperada. Por ello nos pide, a sus fieles lectores, disculpas en un prólogo que nos recuerda, ahítos como estamos de primavera y de ceguera, el dolor de un tiempo desolado mirado con los ojos siempre certeros de Charo Ruano

Charo Alonso: Treinta años de La frontera ¿Qué sientes al mirar atrás, a ese libro en concreto y al año 1984 de la publicación de Hicimos de la noche un largo poema?

Charo Ruano: Ufff siento que el tiempo ha pasado muy deprisa. Si pienso en La Frontera pienso sobre todo en que nada ha cambiado, se han multiplicado por mil las fronteras, los que huyen, es descorazonador. Si pienso en Hicimos de la noche, me produce una cierta ternura aquella jovencita que quería cambiar el mundo con poemas y libros y que de verdad creía que era posible. Se puede ser más ingenua!!!

Ch.A.: Una trayectoria, la tuya, de periodismo cultural que abarca todos los medios, prensa, radio, la televisión de ese magnífico “Cuarto de Atrás” ¿Con cuál te sentías más cómoda? ¿Lo extrañas?

Ch.R.: Ya no, no lo extraño, en realidad yo toda mi vida solo he querido una cosa: leer, leerlo todo, lo demás ha venido añadido, dicho lo cual he sido muy feliz en la radio y en la prensa escrita, he tenido la suerte de hacer siempre temas relacionados con cultura, libros, y a veces opinión, que me gustaba porque protestar es mi segundo nombre… En la televisión también pero se necesita mucha más parafernalia aunque una vez te acostumbras es un medio que ofrece infinitas posibilidades y que llega a todo el mundo. En realidad me he sentido cómoda en todos y no extraño ninguno

Ch.A.: ¿Hay un servilismo absoluto ahora en los medios cuando se reseñan libros, exposiciones, obras artísticas?

Ch.R.: Lo hay, da un poco de vergüenza ajena y eso que yo creo que en provincias podemos permitirnos algunas cosas que los medios nacionales no pueden. Lees los suplementos culturales, las recomendaciones de tal o cual libro o exposición y a veces te quedas a cuadros. ¿Dónde están los críticos dignos de tal nombre? La prensa y no me refiero ya solo a la parte cultural, tendrá que dar algún día explicaciones de para dónde ha estado mirando en tantas ocasiones, de ese servilismo que insulta a los lectores, es un panorama deprimente

Ch.A.: Pues hablamos de cosas hermosas, esa relación tuya tan estrecha con Amarú Ediciones y con la librería Víctor Jara… espacios del corazón que debemos preservar.

Ch.R.: Absolutamente, mi vida no se explicaría sin Mario y Carlos desde aquellos primeros años en los que Víctor Jara ocupaba un bajo pequeño ya era mi casa. Sin Mario y sin Amarú no sé qué hubiera hecho. Darle mi original a él y saber que no tenía que ocuparme de nada más, es lo mejor que me ha pasado, ahora con Julio e Ibán todo sigue igual, mi casa es Víctor Jara, mi familia, aunque falte Amarú.

Ch.A.: Publicas con la Editorial Amarante Calmar la sed. Y nos pides disculpas a tus lectores por este libro tan amargo. El aliento de tus últimos títulos es entrecortado, adolorido ¿Dejas posibilidad a la alegría, Charo?

Ch.R.: Quiero creer que sí, creo que una vez puesto blanco sobre negro, el miedo, la ira, el cansancio… solo queda renacer de las cenizas y de ahí tienen que salir destellos de alegría, pero destellos, no esa felicidad boba que se reivindica ahora tan a menudo

Ch.A.: Siguiendo la cita de Chirbes que pones al comienzo de tu libro ¿Te entretienes en la sed, hallas alegría en hurgar en ella? Y por cierto ¿Sed de qué, Charo?

Ch.R.: Sed como algo que abarca la ira, el miedo, el cansancio, el hielo, el desamor, la tristeza, sed como ese hueco enorme que a veces sentimos en el pecho y que amenaza ahogarnos, en el primer poema del libro hay un verso que dice beberse el ansia y en ese verso creo que está todo el libro. ¿Alegría en hurgar en ella? Alegría no pero todos esos sentimientos tengo la necesidad de desmenuzarlos. Y sed de qué, de un poco de calma, de que el mundo nos dé un respiro, ¿no sientes a veces que nos persigue la vida?

Ch.A.: Intento ser más rápida y en ese afán me paso la vida. Es una batalla perdida, Charo. El último poema es por un lado, una esperanza de cambio y el reconocimiento de que no queda tiempo. Pero el tiempo lo decides tú, y el tiempo da libros y da encuentros…

Ch.R.: Sí, pero te levantas por la mañana y el mundo sigue patas arriba, y cada vez vemos menos a los amigos, y cada vez los hijos están más lejos y cada vez los viejos más abandonados y cada vez estamos más solos, no sé si el tiempo lo decidimos nosotros o un algoritmo rige ya nuestras vidas, entonces voy a mi rincón y leo, y eso creo que es lo que decide mi tiempo

Ch.A.: Y escribes. Ese ritornello tuyo, esa aparente facilidad, ese aire casi conversacional con el lector ¿Hay un estilo Ruano que todos tus lectores reconocemos?

Ch.R.: Imagino que si, después de tanto tiempo. Yo nunca me planteo escribir, cuando me pongo a ello es que ya en mi cabeza las cosas andan muy revueltas, los versos, las ideas y tengo que coger la pluma y empezar a deshacer ese lío, con mucha desgana a veces, pero me pongo a ello. A veces tengo enormes remordimientos por no trabajar más.

Ch.A.: Un breve libro de poemas, que, pese a tu desesperanza, es un paso más ¿Cómo sabes que este libro es libro, que “hay libro”?

Ch.R.: Quizá porque cuando comienzo a escribirlo ya está muy maduro, ya veo una línea que voy a seguir, eso ocurre desde La Frontera, a veces escribo poemas sueltos que se van acumulando en un cajón, pero que nunca serán un libro, Veo claramente la diferencia.

Ch.A.: De nuevo acudes a la profesora y amiga Paqui Noguerol como introductora sabia y certera de tu obra ¿Qué crees que nos contará de este libro sobre el agotamiento, sobre la tristeza, sobre todos estos sentimientos desoladores que, perdóname el atrevimiento, conjuras con la escritura?

Ch.R.: Sé que explicará mi libro mejor que nadie, conoce mi escritura mejor que yo, creo que la ha pensado más. Me cuesta cambiar de presentadora, ten en cuenta que mientras vivió Torrente Ballester, el presentó siempre mis libros, la verdad creo que he sido muy afortunada en eso, no se puede tener mejor compañía, Torrente y ahora Paqui Noguerol, ¿sabes que hay lectores que me dicen que no acaban de leer bien mi libro hasta que escuchan a Paqui?

Ch.A.: No me extraña, es un lujo de presentadora. Tu otra vertiente, Charo, poesía para niños ¿Son la alegría de una escritora que se atreve a ver la realidad con toda su crudeza?

Ch.R.: Por supuesto, los niños son mi debilidad, ahí si me pongo a escribir, ahí sí escribo desde la alegría, desde el juego, me encanta coger personajes clásicos y ponerlos en otros contextos, y el asombro de los críos ante eso es maravilloso. Admito que esa es una fuente de satisfacción inagotable

Ch.A.: A punto de iniciar la temporada de Ferias del Libro… ¿Cómo ves el panorama desde tu posición de periodista cultural, de autora, de testigo y agente privilegiada?

Ch.R.: De momento, lo único que sé es que la Feria del Libro de Salamanca es del 18 al 26 de Mayo, es cierto que se ha hablado mucho de cambios, pero no estoy nada enterada de porqué se ha retrasado y sentiría mucho que una feria tan bien organizada como es la de Salamanca, se diluyera como tantas cosas actualmente. Confío que como otros años tengamos una buena feria de la que disfrutemos y apoyar a las personas que organizan presentaciones, encuentros, colegios, títeres, firmas…y por supuesto a los libreros que salen. Es un esfuerzo grande, grande por parte de todos.

Charo Alonso.

Fotografías: Carmen Borrego.