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Un enorme mural para recordar el pasado de este pueblo salmantino
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Ubicado en el Puente del Congosto

Un enorme mural para recordar el pasado de este pueblo salmantino

Actualizado 10/03/2023 18:47
Redacción

El autor es Daniel Martín, y la obra sirve de tributo a la figura de las lavanderas, tan queridas e importantes antaño en la provincia charra.

El arte urbano, cada vez más presente en nuestras ciudades, ha llegado de manera definitiva a muchos municipios pequeños. Los motivos son variados, pero destacan entre ellos la posibilidad de dar vida a espacios públicos y a su vez, rendir un homenaje a aquellas personas que estuvieron antes y cuya profesión ha caído en el olvido, víctima del paso del tiempo y del avance tecnológico.

Esa es la base sobre la que se sustenta el mural que desde hace poco pueden ver todos aquellos que se acerquen a Puente del Congosto. Una obra, que aunque ha sido un encargo del ayuntamiento local al artista Daniel Martín, se ha costeado gracias a una colecta popular y una colaboración del Ministerio de Igualdad. “Este mural es un merecido homenaje a todas las mujeres que dedicaron tantas horas de su vida a la dura tarea de lavar la ropa en la orilla del río Tormes, a nuestras lavanderas” explica el alcalde Ángel Rosado, que se muestra agradecido con todos aquellos que han puesto su granito de arena para llevarlo a cabo “y por supuesto a Montse Vallejo, vecina del municipio, que ha cedido de manera generosa la pared sobre la que descansa este dibujo”.

Un mural de tamaño considerable, y sin embargo, un elemento sobre el que Daniel Martín asegura que se mueve como pez en el agua “lo difícil, a veces, es trasladar las imágenes a la pared en la proporción correcta, pero teniendo claras las referencias, es un formato en el que trabajo muy a gusto” explica este artista multidisciplinar.

Para Daniel esta “ha sido una obra difícil, importante, con mucho significado” y que forma parte de una propuesta del regidor municipal “de realizar diversas acciones artísticas, pero siempre relacionadas con la tradición y esta es la segunda de varias que se irán pintando”. Además de las lavanderas, no podía faltar el elemento que da nombre al municipio, el puente característico “y que evoca también lo que significó el río en el pasado y en la actualidad para el pueblo”.

Un trabajo que ha tomado más de cinco días, dado el tamaño y la dificultad que entrañaba trasponer lo dibujado en el lienzo a la pared, dando forma a través del spray a cada línea, a cada borde y a cada fino detalle de esta imagen y que no ha dejado indiferente a nadie “los vecinos han estado atentos a mi labor, me han ofrecido comida, bebida y no han parado de hacerme fotos” sonríe Daniel mientras lo cuenta e incluso se atrevería a calificar que este ha sido el mural “del que más fotografías me han hecho mientras lo hacia”. El creador urbano recalca lo diferente que es la técnica de trabajo con el spray “permite abarcar grandes zonas, es resistente y se seca rápido”.

Para Martín, hay que diferenciar entre sus obras y lo que llamamos grafiti: “este debate lo tengo a menudo. El grafiti es un tema subversivo, lo entiendo como otra cosa. A esto yo le llamo arte rural, son obras de arte en las que usamos la misma técnica, se ha expandido a otras ideas. Es una evolución natural, pero diferente en mi modo de ver. Además, después de muchos años al pie del cañón, he notado como en los pueblos, poco a poco, estos elementos como el de Puente del Congosto son más habituales, noto que hay ganas de modernizarse” analiza el artífice este elemento decorativo, que enumera varias obras suyas en diversos puntos de la provincia como son Santa Marta, Guijuelo o próximamente Aldeacipriste “donde comenzaré en breve mi próximo trabajo que ya estoy ultimando”.

“Me considero artista en general” dice Daniel “hago escultura, pintura, de hecho, estoy trabajando en unas piezas que mezclan ambas ramas. Y luego esta mi faceta de muralista que es lo que me da de comer (ríe). La verdad es que me siento afortunado de que me valoren en los pueblos y que cuenten conmigo. Soy un privilegiado, porque me encanta mi trabajo” relata este virtuoso del aerosol.

Mientras tanto, las lavanderas de Puente de Congosto, aquellas mujeres que desafiando la climatología acudían cada día hasta el río para lavar los ropajes y a la vez llevar ese ingreso económico a sus casas, vuelven a la vida en este mural que sirve de recuerdo de una profesión, que con la llegada de la lavadora, cayó en el pozo del olvido y que no conviene olvidar, porque, como demuestra este dibujo, la tradición vive intrínsecamente ligada al presente y al futuro de nuestros pueblos y nuestros días.