, 21 de abril de 2024
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Denuncian el alta médica de una enferma mental en Salamanca que "dio su palabra de que no iba a hacer nada"
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"es una negligencia", afirma la familia

Denuncian el alta médica de una enferma mental en Salamanca que "dio su palabra de que no iba a hacer nada"

Actualizado 17/02/2023 08:14
Redacción

"A las pocas horas regresó a Urgencias, le hacen analíticas y sale que tiene un 86% de sangre en opiáceos que le ha podido costar la vida", explica su hermana

Ante la rabia y la impotencia que siento en estos momentos por no poder hacer nada por una paciente discapacitada a la que se ha tratado nefastamente atentando contra su vida, me veo obligada a denunciar públicamente cómo funciona el sistema sanitario que pagamos todos los ciudadanos y no cubre muchas de sus necesidades.

Voy a dejar de lado mis sentimiento y contarles esta situación que espero que con esta denuncia se pueda aportar algo más a este sistema. Mi hermana tiene 44 años y tiene una discapacidad psíquica del 66%, no les voy a contar cómo ha sido su vida porque más o menos se pueden hacer una idea con una sociedad en la que se aplasta al “diferente”.

Hace una semana por fin la ingresan en urgencias del Hospital Universitario de Salamanca, pero antes de eso llevaba semanas yendo al hospital día sí y día también por variados diagnósticos que encubrían la realidad: ella estaba pidiendo que la ayudaran porque ni sabía lo que le pasaba. Esto no es nuevo ni para el hospital de urgencias ya que suele ir cuando tiene una crisis, que desgraciadamente cada vez son más frecuentes…

Lo asombroso de todo es que los psiquiatras no hacían nada a pesar de tener acceso a su historial y a las veces que acudía al mismo servicio. Tanto es así que una psiquiatra que la ha tratado y la conoce muy bien, teniendo a su alcance las continúas visitas al servicio de urgencias, decide darle el “alta” porque mi hermana le dio su palabra de que no iba a hacer nada.

Hacer nada para que me entiendan es: no beber alcohol que mezclado con las pastillas que tiene que tomar diariamente es peligros para su salud; es tomarse correctamente la medicación que se le manda… (no mezclarla con redbull y atiborrase luego a tranquilizantes para que le baje el efecto de esa bebida) ; es no atentar contra su vida, o bien intentando clavarse cuchillos, o lanzarse por una ventana…

Todo esto han de saber que ocurre en un hogar compuesto por ella y mi madre, una señora de 81 año que ve como su hija se hunde y nadie hace nada. Una mujer que ha luchado toda su visa por sacar adelante a 7 hijos y a la que la sociedad le agradece su esfuerzo dejando que su hija pueda llegar a suicidarse. ¿Entienden cómo es de dura la situación?.

Mi hermana no tiene control ni sobre sus actos, cualquier persona que la escuche hablar cinco minutos se da cuenta de ello, lleva más de un mes con esta situación y la dejan que vuelva a casa con las consecuencias que los psiquiatras saben: puede llegar a matarse o bien por que quiera terminar con su vida o por un accidente que haga que termine así.

Cuando le dieron el alta de urgencias, no recuerdo si ese mismo día por la mañana o el anterior, mi hermana se fue con una persona, a las pocas horas de nuevo en urgencias, le hacen analíticas y sale que tiene un 86% de sangre en opiáceos que le ha podido costar la vida.

No entiendo cómo es posible que con su historial, con todas las llamadas de atención que han tenido y las constantes visitas a urgencias le hayan dado el alta todas las veces, no entiendo cómo es posible que profesionales de la salud mental cometan estas imprudencias que puedes costarles vidas, VIDAS, ¿es fuerte verdad?, pero tristemente es así de crudo, es la cruda realidad que se está viviendo con el caso de mi hermana.

Hoy he intentado poner una queja en atención al paciente pero sólo puede hacerlo el paciente, no hay ninguna opción de que pueda ser otra persona como un familiar, y ella está hospitalizada.

No puedo hacer nada más que denunciarlo públicamente, por eso me pongo en contacto con ustedes, como un intento de dar voz a este caso, un caso de negligencia que ha podio terminar muy mal.

Olga Alonso Talón