Martes, 07 de febrero de 2023
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“Para mí poder ayudar a los demás es un regalo de la vida”
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Rosa Espinosa / 81 años

“Para mí poder ayudar a los demás es un regalo de la vida”

SOCIEDAD
Actualizado 05/12/2022 15:11
Vanesa Martins

Esta voluntaria lleva casi 20 años acompañando y ayudando a pacientes de Los Montalvos y de residencias de mayores

Un día en la parroquia de San Marcos, cuando fue a una charla, Rosa no sabía que su vida estaría a punto de cambiar. Aquel día una enfermera se acercó hasta allí y les contó que estaba a punto de comenzar un voluntariado en el Hospital de Los Montalvos. Rosa no se lo pensó y se apuntó como voluntaria. Ahora, casi 20 años después, sigue siendo un apoyo fundamental para muchas personas.

Cuenta que al apuntarse “tuvimos que hacer un curso anterior, donde nos daban unas charlas”. Después tenían que pasar una entrevista porque, como ella misma dice, “no todo el mundo sirve para ser voluntario”.

Aunque ha colaborado con la Asociación Española Contra el Cáncer, donde más tiempo ha estado ha sido como voluntaria en la sección de Cuidados Paliativos de Los Montalvos. Allí visitaba a los enfermos, les conocía y con algunos llegaba a crear importantes lazos. En la actualidad visita a personas que se encuentran en una residencia, ya que no se permiten las visitas a los enfermos en el centro hospitalario.

“Tengo espíritu voluntario y siempre lo he tenido”, aunque destaca que también hay “momentos muy duros. En todos estos años he visto como algunas personas se han ido”, explica. “Hay que tener clara una cosa, y es que no todo el mundo vale para ser voluntario”. Empatizar en fundamental para ser voluntario.

“La gente necesita que les escuches, que les acompañes. Hay que saber ponerse en su lugar, no intentar convencer a nadie de nada”. En todo este tiempo, Rosa se ha encontrado con gente que ha sido marginada, personas con problemas de adicción, personas muy enfermas…pero tiene una cosa clara. “Ser voluntario es estar a su lado y que no se sientan solos”.

Rosa dice que ha aprendido mucho de este voluntariado y ha sido tan importante que ha recibido muchos agradecimientos de enfermos y de familias. En los últimos meses ha vivido situaciones complicadas en su vida, muy duras, pero que no le han quitado ni la fuerza ni las ganas de continuar con el voluntariado. “Creo que mi vida no es solo para mí y mi gente cercana, yo tengo el corazón abierto y tengo que compartirlo con las capacidades que yo tengo”.

Siempre lo ha tenido y siempre lo tendrá. Al menos hasta que pueda. “Hasta que algo me lo impida seguiré llamando por teléfono, acudiendo a la residencia; acompañando a quien lo necesite”, cuenta con una sonrisa.

“Para mí el voluntariado es un regalo de la vida, me ha aportado mucho y me ha enseñado mucho. No es cuestión de dinero, ni de creencias. Es ayudar”. Recomienda a la gente a que sea voluntaria, pero sabe que “no todo el mundo vale para ello”. Sabe que hay que “estar dispuesto a compartir y saber escuchar. Y lo más importante: no valorar, no imponer y no juzgar”.

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