Jueves, 01 de diciembre de 2022
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Que los árboles no impidan ver el bosque
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LA FIRMA INVITADA

Que los árboles no impidan ver el bosque

DEPORTES
Actualizado 03/10/2022 10:15
Redacción

El periodista Chema Díez da su opinión sobre Unionistas con su primera victoria de la 22/23 en la sección de este medio con colaboradores

Suspiros de mucho, mucho alivio; caras de rabia, mucha rabia; sudores fríos que se tornaron en sonrisas y, especialmente, una gran liberación.

Eso fue lo que sintieron jugadores, cuerpo técnico y aficionados de Unionistas después de que el colegiado pitase el final del partido contra el Rayo Majadahonda. Especialmente llamativo fue ver a dos recién llegados como Juampa Barros y Losada, estar muy activos y celebrando la victoria como si fuese una final en el banquillo; ése debe ser el camino.

Fíjense cómo es este deporte del fútbol; el choque pasó de ser una verdadera fiesta para convertirse en una auténtica agonía… como la vida misma.

El marcador reflejaba un claro y contundente 2-0 al final de los primeros 45 minutos gracias a los goles de Beneit y Losada, con buenas sensaciones en el juego y el dominio del choque que iban mucho más allá de los dos tantos logrados.

Pero, cuando la soleada y animada tarde de fútbol parecía que iba a tener continuidad, Unionistas entró en barrena y volvió a demostrar su vulnerabilidad y su falta de carácter para terminar de cerrar, sentenciar y golear un partido que estaba hecho ante un flojo, muy flojo Rayo Majadahonda.

La segunda parte de los de Raúl Casañ volvió a dar muestras de lo que no tiene que ser un equipo; perdió la batalla en el centro del campo, apenas tuvo llegadas a la meta rival más allá de un centro que se paseó por el área pequeña de Lucho García sin ningún remate, y careció de personalidad para afrontar momentos complicados.

El bloqueo de los jugadores fue tal que se perdió profundidad por bandas, no había presión tras pérdida, no existían transiciones ‘defen – ofen’, había aún menos control de la pelota y, lo que es peor, el equipo pareció perder hasta conceptos tácticos tales como salir a ‘tapar’ a un jugador rival para que no reciba solo tras una falta en el centro del campo; o perder la marca en saques de banda para que cojan la espalda del defensa, o que tu jugador llamado a darte un plus defensivo vea la tarjeta a los dos minutos de salir al terreno de juego.

Estas acciones no son por desconocimiento, claro está; el problema está en lo anímico y en lo mental, porque Unionistas se cae o se desconecta de los partidos con una facilidad pasmosa, tal y como se ha comprobado en este inicio liguero.

¿Y qué decir del balón parado y de los ‘malditos’ centros laterales? La pesadilla de Unionistas sigue sin tener final, porque el gol que provocó el pánico de los de Casañ llegó (de nuevo) a balón parado y tras centro lateral… ¿y después?

Pues la calma y el saber estar de Héctor Nespral y las actuaciones de Salva de la Cruz (que no es santo de mi devoción) impidieron, junto a los goles de Beneit y Losada, que el Reina Sofía volviese a vivir una tragedia griega como en anteriores ocasiones.

No en vano, si miramos la clasificación, para Unionistas llueve mucho menos que la semana pasada y siendo prácticos, corregir con tres puntos en la saca es mucho más fácil que con otro tropezón en el camino.

Pero, si miramos el juego y las sensaciones, yo no estaría demasiado tranquilo y mucho más viendo el nivel del rival contra el que competía. Ojalá estos tres puntos sirvan como trampolín para cambiar dinámica, actitud y fallos incompresibles de concentración en los partidos.

Eso sí, que los árboles (en forma de tres puntos) no impidan ver el bosque (la desconexión del equipo).

PD: sigo pensando lo mismo que he dicho desde el día 1. Igual toca año para sufrir y ‘solo’ salvar la categoría. ¡Eh! No pasa absolutamente nada, siempre y cuando se aprenda de los errores. Eso es lo más complicado.

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