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Ana Fernández-Sesma sienta cátedra entre sus paisanos
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Béjar | Visita ilustre

Ana Fernández-Sesma sienta cátedra entre sus paisanos

Actualizado 27/09/2022 09:16
David Sanchez

La viróloga bejarana recordó su infancia en Béjar, los inicios de su carrera en Nueva York y su labor como investigadora durante la pandemia.

No es fácil ser profeta en la tierra de uno, dice el sabio refranero español, pero a veces, ocurren excepciones que ponen de relieve el cariño de las gentes que habitan estas tierras. La última en hacerlo ha sido la científica bejarana, Ana Fernández-Sesma, que este domingo participó en un acto organizado por el Centro de Estudios Bejaranos, que ha sido un viaje por su vinculación con la ciudad textil, hasta la actualidad como una de las virólogas de más prestigio del Instituto Mount Sinaí de Nueva York.

La institución cultural que acogía esta propuesta, el Casino Obrero de Béjar, no quiso pasar la oportunidad de hacer una pequeña ceremonia de bienvenida a Ana Fernández-Sesma previa al acto propiamente dicho. Así, un poco antes de la hora de comienzo, algunos miembros de su junta directiva, entre los que se encontraban su presidente Iván Parro Fernández, la recibió en el despacho del ateneo y le ofrecieron firmar en el libro de honor. Además, le hicieron entrega de un ejemplar del libro Casino Obrero de Béjar (1881-2006). Instrucción, moralidad y recreo, escrito por José María Hernández Díaz.

A las 19:00 horas, y con un salón de exposiciones repleto de público, comenzó la entrevista titulada “El camino del conocimiento: de Béjar a Nueva York” con unas palabras del presidente del Casino a las que siguieron las de la presidenta del CEB, Josefa Montero García.

La entrevista, magníficamente conducida por el periodista y miembro del Centro de Estudios Bejaranos Ignacio Coll Tellechea, desveló aspectos de la vida de Ana Fernández-Sesma relacionados con su infancia y adolescencia en Béjar, los veranos pasados en Puerto de Béjar, los años escolares en el Colegio de las Amantes de Jesús o de secundaria en el Instituto "Ramón Olleros". Nos sorprendió a todos revelando que parte de su interés por la virología provenía de la vacuna de la polio que le aplicó a ella y a sus hermanos un tío suyo que ejercía la medicina.

Después narraron vivencias de los años en la Universidad de Salamanca, a la que siempre se sentirá unida, su licenciatura en Biología y a su encuentro con su futuro marido, el también virólogo Adolfo García-Sastre. Ambos marcharon a Nueva York en 1991, él con una propuesta de trabajo, ella a la aventura. Las casualidades existen o quizá la oportunidad o el arrojo ante lo desconocido: en la entrevista que mantuvieron el doctor Palese y García-Sastre a propósito de su futuro trabajo, Fernández-Sesma actuó de intérprete, pero también planteó su propia autocandidatura: Palese aceptó su oferta y la aceptó como investigadora voluntaria en su laboratorio.

Desde ese momento ha ido escalando puestos académicos como investigadora de laboratorio en Instituto Mount Sinaí tratando de averiguar los mecanismos de funcionamiento de la enfermedad viral "dengue". La labor científica en Estados Unidos nos desveló, no es nada fácil porque los proyectos caducan y se evalúan constantemente de tal modo que los mecenas privados retiran su inversión si estos no funcionan o se estacan. Es un concepto capitalista que visto desde España asombra, al igual que lo hacen los altos precios de las matrículas para estudiar una carrera universitaria, que suponen cuantías de hasta seis cifras.

La vida de los investigadores no es nada fácil, pero continúan trabajando por el bien de la humanidad. Desde el laboratorio de Fernández-Sesma se impulsa la labor de jóvenes investigadores que llegan sobre todo de España e Hispanoamérica de tal modo que se catapulta la carrera de muchos de ellos, algo impensable de realizar en España. También se abordaron los tiempos más crudos de la pandemia de COVID-19 y la relevancia de la difusión de la investigación científica en los medios de comunicación.

Al llegar a los últimos compases de la entrevista, y con la pasión y sencillez que la caracteriza, la viróloga bejarana contestó a varias preguntas interesantes que le lanzaron varias personas del público, concluyendo Ignacio Coll Tellechea con una serie de reflexiones generales obtenidas de aquella entrevista y un aplauso cerrado de varios minutos.