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Al Señor Antonio, un fenómeno de la Sierra de Francia
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Obituario

Al Señor Antonio, un fenómeno de la Sierra de Francia

Actualizado 11/08/2022 12:12
Redacción

Consternación en Villanueva del Conde por el fallecimiento de Antonio Losada, el Ché, popular frutero de la comarca y otros lugares de la provincia

Día de luto en Villanueva del Conde por el fallecimiento de Antonio Losada, el Ché, popular frutero de la Sierra de Francia y de otras comarcas cercanas que era una persona muy popular y muy querida. Prueba de ello es el obituario que firma Jeronimo Hinojosa Valenzuela y que reproducimos a continuación:

Al Señor Antonio, un fenómeno de la Sierra de Francia

El fallecimiento de Antonio Losada no solo ha supuesto la pérdida de un padre entregado a su mujer, Satur, a sus hijos, Julián y María José, así como a su familia y especialmente a sus nietos, sino que ha generado un vacío enorme en todos sus amigos, entre los que yo tuve la fortuna de estar. Y es que Toño, el Ché, era todo un fenómeno social, una de esas personas a las que le saludaba todo aquel que le conocía tanto en Villanueva del Conde como en la comarca o en las Hurdes que tanto visitaba.

Se dice que en la sierra hay tres tipos de hombres: Don, Tío y Señor; el Ché era el tío Ché para todos y además era el Señor Antonio, cosa que pocos alcanzaremos a ser, porque este trato solo los demás te lo otorgan, cuando te lo ganas; Don. nunca quiso ni pretendió ser. El Señor Antonio,

Tío Ché, fue un hombre campechano, abierto y también generoso que tenía siempre en su boca una invitación o un gesto de complicidad que te invitaba a pararte con él y charlar un rato.

Y es que Toño era una persona recia, muy responsable, enorme trabajador curtido en los años más duros de la posguerra, lo que supo mezclar como nadie con la parte lúdica de la vida. Por supuesto, siempre a su lado una colaboradora especial, llena de dulzura y silencio. Su mujer, Satur, quien ha sido su compañera de viaje cómplice, fiel, cariñosa y entregada.

Persona hecha a sí misma, sabía siempre qué mano debía utilizar para torear, lo que aprendió como gran aficionado a los toros que tanto disfrutaba en directo cuando pudo o en el bar con sus compadres. En el último año un ictus le dio una primera cornada que nos privó mucho de su compañía,

pero siempre lo tendremos en el corazón para que ese amigo, tío y señor que fue nunca se vaya.

El pésame a toda su familia debe ser también para los amigos, porque le seguirán llorando. Villanueva del Conde echará en falta su bonhomía, su capacidad de relación social, sus comentarios pícaros y su generosidad. Señor Antonio, Tío Toño, un abrazo eterno.

Jeronimo Hinojosa Valenzuela